El Tejido de Comunicación de la ACIN recogió el testimonio de Fredd Metallic, indígena Mik´maq y estudiante de la Universidad de York en Canadá, quién presentó su Maestría en su lengua y ahora termina su disertación de doctorado en la Facultad de Estudios Ambientales, en Mik´maq.

Fredd Metallic comparte una amplia reflexión sobre el sistema educativo y sobre la forma de resistencia que ha liderado para que la universidad respete su saber ancestral.

La orientación de la educación

Lo primero que hay que decir es que uno debe ser muy crítico de la educación hoy en día y sobre todo con la educación superior. Yo estudio en la Universidad de York en Toronto, que tiene una junta de directores corporativa. Ellos son los que ponen las máquinas de Pepsi, tienen el monopolio allá; ponen los anuncios, todas las cosas que hay allá, pero además, son los que escogen los libros y textos que se estudian. Entonces, ¿cuál es el sentido de la educación superior?, es formar ciudadanos corporativos, buenos ciudadanos corporativos y eso es lo primero que hay que entender.

Cuando yo entré al sistema educativo superior, yo no tenía ninguna idea o imagen de que yo fuera pobre, pero cuando entré a ese mundo lo primero que aprendí fue eso, que soy pobre, que como indígena soy menos. Entonces la primera lección fue esa, a través de la vergüenza, de la rabia, del dolor empezar a sentir a través de la educación que soy menos, que soy pobre. Eso era lo que nos enseñaban, para eso es el sistema.

Yo hice un proceso muy duro y demorado; primero tuve que sufrir eso y después poco a poco, tuve que aprender a no aceptarlo, a rechazarlo y pasar a entender que la educación es institucional, está establecida de manera tal que impone la inferioridad, la explotación, y además segrega. Con el tiempo hice conciencia clara, por eso yo no acepto ese sistema educativo, soy crítico de ese sistema y pienso que tiene que transformarse y crearse otro completamente distinto. Porque yo no quiero que mis hijos y mis hijas atraviesen por ese sistema educativo, este se tiene que transformar.

Los europeos que orientan el sistema educativo y la educación acá en las escuelas de formación y en las universidades, enseñan cómo llegaron los europeos, qué historia vivieron, la forma como administraron este territorio que ocuparon y cómo construyeron una civilización, pero no enseñan la historia de la gente de este territorio, la relación que hemos vivido, y nuestra manera de leer el mundo, de entenderlo, de construirlo. Eso no lo enseñan.

Lo que impone la educación

En realidad son dos problemas simultáneos que hay que abordar desde la educación; un problema político y un problema intelectual al mismo tiempo. Debemos hacer conciencia de esto desde la educación porque es indispensable para la conquista y el éxito del proyecto de ocupación, enseñarle abierta y directamente al estudiante indígena, que no tiene una civilización o una suficiente capacidad civilizatoria para construir en su propio territorio. Que no tiene capacidades, que no tiene historia, que no tiene proyecto, eso lo tienen que enseñar activamente. Enseñar que el otro es el único válido, es el único que tiene sentido. Así, se acepta como principio básico de la educación lo que sí vale en contraste con lo que no se reconoce, ese es el papel de la educación: imponer un modelo y una manera de pensar.

El papel de uno educándose dentro del sistema es cuestionarlo, preguntarnos tres puntos fundamentales: ¿quién se educa?, ¿para quién se educa la gente? Y ¿Quién se beneficia en últimas de todo el proceso educativo?

La educación superior es para negar la existencia de un pueblo

Hace unos 10 años tuve una reunión con la directora del programa de grado, yo estaba haciendo una Tesis de Maestría, entonces le dije que tenía la intención de escribir mi tesis en mi lengua, en Mik´maq, y ella me dijo que no podía porque las dos lenguas oficiales son inglés y francés, y tiene que hacerla en una de esas dos lenguas. Esto puso en evidencia con toda claridad, que estas instituciones supuestamente autónomas y apolíticas, no lo son. Todo lo contrario, están establecidas para defender las tradiciones políticas de un país.

Entonces mi investigación se basa en retomar la identidad, recuperar el gobierno de mi territorio y de mi pueblo. ¿Cómo voy a ser coherente con la tradición en un lenguaje que no es el de mi pueblo y que es el único con el que se pueden expresar estas cosas? Entonces para que la investigación sea arraigada en mi pueblo tiene que hacerse en la lengua de mis ancestros. Si me la niegan en principio, la educación superior es para negar la existencia de un pueblo y el derecho intelectual que tenemos.

Yo recibí mucho apoyo, por eso logramos sacar mi Tesis de Maestría en mi lengua, y esto fue lo que también me impulsó a meterme a hacer la Tesis de Doctorado en Mik´maq. Claro que hay un antecedente importante: yo ni hablaba ni escribía en mi lengua cuando empecé a estudiar. Tomé la decisión de aprender y empecé a autoeducarme. Aprender mi lengua movilizó el respaldo de mi comunidad, entonces mi mayor descubrimiento allí fue que cuando trabajas en tu lengua rescatas el apoyo de tu comunidad.

Entonces cuando empecé a trabajar más cerca de mi comunidad, mi pregunta en ese momento era ¿cómo movilizar más allá de las denuncias?, porque la gente decía ya no quiero esto, ya no quiero lo otro y me gusta esto, pero no se movían y no peleaban. Pero cuando yo empiezo a decirlo en nuestra lengua y a nuestra manera, descubrí que tenía todo el apoyo de la gente y que nada une más que decir las cosas en nuestra propia lengua. El hecho de verme autoeducándome los movilizó.

El caso es que cuando uno hace una maestría en Canadá, las maestrías son un nivel intermedio no son el más alto, entonces usted puede negociar cosas dentro de un departamento, por eso negocié que la iba a hacer en Mik´maq y eso fue menos duro. En cambio si usted va a hacer un doctorado tiene que ser aprobado por el Consejo Superior de la Universidad, tiene que meterse usted con las reglas y la estructura del poder de la universidad. Entonces para usted hacer la Tesis de un Doctorado en lengua indígena, usted tiene que transformar las políticas de la universidad, no es solamente decir lo que usted quiere hacer, sino cambiarlas. El proceso de pelea para lograr el objetivo se demoró 3 años. Claro que hay otros buenos antecedentes para esto: primero había una buena relación con un supervisor de allá, apoyos en el departamento y el antecedente de haber hecho la maestría en Mik´maq contó para eso. Otra cosa importante, fueron los exámenes que se deben hacer para hacer una maestría, en mi caso se hicieron en Mik´maq y se hicieron orales, porque hay una cultura oral y eso se tiene que respetar. ¿Si hay una cultura oral para qué hacerlos escritos?

Se logró el propósito, pero lo que eso impone es que no es sólo la lengua, son las tradiciones, es la manera de pensar, esa es la pelea. Es revisar el contenido cultural oral y ese es el componente principal dentro de este proceso de lucha. Entonces tienen que lograr que acepten la respuesta oral a un problema a un examen o a un conocimiento. Es decir, si yo voy a hacer una revisión de literatura entonces yo busco autores y leo, ¿pero si yo voy a hacer una revisión del saber Mik´maq qué hago? Una revisión del saber oral y me tienen que valorar eso y reconocerlo.

Eso se hizo, me lo aceptaron y sobre la base de eso caminamos. Ahora me hicieron un examen en Mik´maq escrito y eso también me lo aceptaron. La disertación debe ser oral y escrita pero en mi lengua. Yo tengo que evaluar constantemente el nivel de riesgo que asumo a cada momento. Hace 28 años yo tuve que poner mi vida en la línea aquí porque atacaron mi comunidad y estaba dispuesto a morir para resistir la agresión. La alternativa era poner la vida en riesgo y la puse en riesgo hace 28 años. Ahora 28 años más tarde me encuentro con otro riesgo: si yo presento mi disertación de doctorado por escrito, yo siento que pierde el contenido y la fuerza por principio y por dignidad porque la tradición de la que vengo es oral, entonces no tiene por que ser escrito.

Pero si la presento oral de acuerdo con las normas que existen no me dan el doctorado, no me lo reconocen, no es posible, por eso tengo que tomar una decisión: aceptar la norma y hacerla por escrito para cumplir con el requisito o rechazarla, hacerla oral y tener la oportunidad de tener el doctorado después de todos estos años. 28 años después es un riesgo que estoy tomando otra vez y tengo que tomar una decisión. Mire el contexto de 28 años de resistencia hace años y de 28 años de resistencia ahora. Mucha gente piensa que resistir no vale la pena.

Me preguntan por qué lo hago, mucha gente me pregunta por qué insisto en esto, qué es lo que quiero lograr, yo creo que tratando de responder esa pregunta es que he estado todo este tiempo. ¿Para qué insisto?, fue lo más importante para aprender que no lo estoy haciendo para alcanzar ningún objetivo social, amplio y abstracto, esa no es la cuestión. Mi intención es esta: hay una transmisión que se viene dando desde generaciones, un viaje de un espíritu que está vivo, sigue por ahí, pasa por ahí, entonces si mi trabajo no interfiere en que esta transmisión se de y fluya, a que el camino de ese espíritu se perpetúe, pues a mí me toca hacer eso, yo lo quiero hacer. Estoy equipado para hacer esto, entonces hay un misterio del que somos parte como pueblo, ese misterio que somos debe continuar.

Entonces yo tengo que confiar en la tradición de la que hago parte para que me guié. Con esa transmisión y ese espíritu que me guía, yo estoy equipado para dar esa pelea, para darla con dignidad en el espacio donde yo estoy. Pero que los otros lo hagan o no, si no lo hacen bien y si lo hacen mejor, ese no es mi problema. El problema es que a mí me toca pelear y lo que a mí me interesa es ayudar a que continúe la tradición de mi pueblo y que me guié para que siga el espíritu vivo. Por eso lo hago.

Lo que se enfrenta en la Academia

Hay dos tipos de académicos que vienen de los pueblos ancestrales a estudiar: hay unos que son nativos y hay unos que son indígenas. Los indígenas se orientan y responden con su tradición y con la justicia de los pueblos y eso es lo que los orienta. Los nativos tienen un proyecto académico por lograr, entonces quieren educarse, quieren graduarse, quieren conseguir trabajo, quieren tener una casa, pagar los impuestos, lo que sea. Este último grupo es el que es muy crítico de los que sentimos la responsabilidad con la justicia porque en realidad somos un problema para ellos, pierden su privilegio si cuestionan la estructura que les está dando de comer.

En Canadá hay solamente dos maestrías escritas en idioma indígena y las dos en Mik´maq, no hay más. No hay ninguna Tesis de Doctorado hecha en idioma indígena. Entonces uno podría decir que es increíble que algunos hayan tenido ese logro, pero es que aquí no hay nada que celebrar, nada que conmemorar, eso es una vergüenza. Es una tragedia que sólo hayan dos tesis en Mik´maq. Un argumento que se usa constantemente para educarse y aprender es que uno tiene que meterse a adquirir las herramientas del colonizador y usarlas en contra de él. Por ejemplo: yo aprendí a hablar inglés a escribir en inglés y con el inglés pude entrar a la universidad, ser un buen estudiante y además ser un buen indiecito.

Con las dos juntas ir avanzando, pero llegué a un punto y tarde o temprano llegamos a confrontar esa coyuntura y tenemos que decidir. Ese punto es el punto de despertar o de seguir dormido y uno sigue dormido a conciencia o se despierta consciente, nadie lo puede negar. Es el punto en el que reconoce como con el apoyo de su pueblo y volteando nunca hacia atrás, sino hacia delante a mirarlo, se da cuenta que viene de allá y el pueblo es el que le enseña a uno como cuestionar y desafiar el sistema en el que está y los beneficios que le ofrece.

Saber si uno va a traicionar o va a construir. En ese momento con la ayuda de mi pueblo entendí que lo que tenía que hacer era utilizar mi educación para transformar las instituciones de un sistema de asimilación a un sistema de transformación de la sociedad. Esto es un problema grave, porque la mayor parte de colegas que han estudiado conmigo, que han pasado en mi carrera son profesores, tienen fondos para hacer investigación y tienen cargos y reconocimientos, mientras que yo soy el conflictivo, a mí me definen como el problemático.

Pero por el otro lado hay un hecho que yo demuestro, les guste o no. Que uno puede entrar a ese sistema y no perderse allá dentro como persona y como indígena con un costo enorme, porque yo se que no puedo hacer una carrera intelectual y académica, el espacio está cerrado por principio, como soy y como he tratado ese sistema, pero en mi pueblo me respetan y sienten orgullo de lo que soy. ¿Entonces qué es lo que he enseñado?, a diferencia de las generaciones anteriores, yo tengo una mejor experiencia porque hasta donde yo estaba, todos entraban para abandonar su pueblo y ser otros o perderse, mientras que a partir de acá se cierra un círculo posiblemente, que uno no tiene que entrar necesariamente a un sistema y perderse desde allá, si no que puede retornar al punto de partida y empezar a cerrar la violencia que se ha ido ejerciendo contra nosotros, confrontándolos.

Esto es todo lo que yo puedo hacer ahora, aportar a que la institucionalidad se cambie, entonces si unos padres o una comunidad mandan a sus hijos a estudiar, deben reconocer cuál es el objetivo de la institución educativa y contrastarlo con el objetivo que tienen ellos mismos como comuneros. Que uno tiene que entrar teniendo claros los objetivos y que uno tiene que entrar a cambiarlos, en mi caso, yo me metí de frente a cambiar las políticas de una universidad porque sino no podría estar allí ni intelectualmente ni con dignidad. En eso es en lo que mayormente he aportado.

Un doctorado en Canadá da poder, entonces uno tiene que hacerse la pregunta ¿qué hago yo con ese poder? Y lo que yo he pensado es que hay unos temas críticos para mí: liderazgo, territorio y educación. En otras palabras ¿qué es ser Mik´maq en la tierra, en este territorio?. Entonces lo que yo he pensado es enfocar mis esfuerzos en una especie de instituto de liderazgo Mik´maq aquí en el territorio, pero el principio es restablecernos en el territorio. Esto es el aula grande, hay que meter a la gente en el aula grande, es decir, sacarlos del aula pequeña para que empiecen a conocer todo esto y a tener arraigo. Primero es reestablecer el territorio para que desde allí sepamos cual es el sentido y el contenido de la relación con otros pueblos y con el Estado.

¿Cuál es nuestra posición? Entonces utilizar el doctorado para consolidar este tipo de espacio de formación porque la educación es absolutamente fundamental, pero enfocar en como ser mejores líderes, en transformar el enfoque que hasta ahora han tenido los líderes. En enfoque es equivocado, están encerrados mirando documentos del otro lado, pero no están mirando el territorio, entonces es formación en el territorio, en la clase amplia y no traer maestros de afuera. Aquí en este salón ya hay maestros que pueden enseñar.

La Reflexión desde su propio proceso

Por eso preguntaba yo cuando empezamos, por qué se moviliza la gente en Colombia, qué es lo que quieren proteger y defender, qué es lo que los motiva, porque yo me doy cuenta que aquí nosotros tenemos vidas fragmentadas y contradictorias. Aquí mientras no reestablezcamos una conciencia colectiva y una unidad alrededor de esto, lo que nos mueve va a ser equivocado, va a ser mentira, vamos a hacer un discurso que no lo creemos sino lo sentimos. Existe una separación física, intelectual y cultural con nuestra historia y nuestras tradiciones, son de discurso nomás, porque no tienen valides aquí. Alguien controla los medios y los mensajes, entonces nosotros trabajamos para el otro aún en el discurso nuestro y no ayuda para nada que los propios líderes nuestros hayan sido cooptados y ni siquiera tengan conciencia de que eso es así.

Debemos reeducarnos para tener una conciencia colectiva que sea lo que nos mueva. Si no tenemos esa conciencia colectiva estamos confundidos. Hace poco estuve en Nueva Escocia, porque yo hago parte de ese consejo ancestral de gobierno, entonces en una conversación con una académica me hizo una pregunta: ¿en la tradición de ustedes como pueblos indígenas cómo se maneja el concepto del bien y el mal? ¿Cómo se define la moralidad intelectualmente?. Yo le tuve que contestar con todo respeto, que era una muy buena pregunta, pero que era una pregunta equivocada. En todo caso si le tuviera que dar una respuesta para no dejarla por fuera, se la voy a dar: cuando usted pregunta por el pasado, la sociedad y sus tradiciones, usted quiere una respuesta que cuadre entre objetivos preestablecidos o los patrones de lo que es una respuesta ancestral, pero para nosotros eso no existe. Nosotros vamos a la gente hoy y responder es aprender, responder es discutir, responder es dialogar y es descubrir. Uno le plantea la pregunta a la gente hoy y va a salir una respuesta desde la gente mirando su tradición y su pasado y esa va a ser la respuesta y va a cambiar. Eso no encuadra en tradiciones. Allí está la diferencia entre el agresor y nosotros, nosotros no llegamos a preguntar con objetivos preestablecidos porque no queremos conquistar. Cuando nosotros vamos con respuestas preestablecidas vamos a contestar igual que ustedes, pero cuando nosotros hacemos una pregunta intelectual, la que sea, hay que dejar en libertad a la gente para aprender con la gente desde donde está, vamos es a descubrir y no a imponer. Esa es la diferencia entre la conquista y la educación.

Si nosotros observamos lo que está pasando globalmente hoy en día, las instituciones multilaterales, transnacionales, el Fondo Monetario, la OMC centralizan el poder y definen los parámetros, manejan las sociedades a partir de un marco económico global. Crean un mundo monocultural que tolera las diferencias para legitimarse, no porque las acepte, las toleran. Esas mismas diferencias hacen parte del control social y hay ocho sillas desde donde se sientan los más poderosos, los que definen los parámetros que orientan el mundo. Eso sale en la boca de CNN, en los medios masivos que le dicen a la gente: el Islam es una amenaza para el mundo o cualquiera que no hable la lengua colectiva es terrorista y el que no se porte igual como todo el mundo es un peligro. Entonces desde allí se justifica y se legitima la persecución de las alternativas.

En esencia no hay voces libres. ¿Yo quién soy?, un estudiante, estoy en una escuela y estoy haciendo una disertación en una universidad ¿y eso que tiene que ver con todo lo que está pasando en el mundo?, fácil, lo mío en esencial, al hacer mi tesis en mi lengua y con el sentido que yo le doy, es una resistencia a ese sistema global que yo reconozco y que por lo tanto, me ubico en otro lado y construyo un paradigma distinto.

Yo no sé cómo sean las experiencias espirituales de ustedes allá, pero aquí uno está en esta forma por un tiempo corto, luego retorna a la tierra, vuelve a aparecer por allá después, y eso sigue sucediendo todo el tiempo. Uno está haciendo un viaje de regreso, siempre está volviendo, entonces el ratico que tiene estando vivo acá en esa forma como persona, tiene que aprender lo que es el espíritu, porque eso es lo que permanece, lo demás regresa a la tierra. Si uno lo descubre en el poquito tiempo que está vivo puede apostar al proceso que sigue, porque este no empieza ni termina con uno. Uno es parte de un proceso largo. Por ejemplo: si yo veo un poco de gente que marcha uniformada, habla el mismo idioma, no piensa por si misma, ¿yo qué consejo le puedo dar años después a un hijo mío o generaciones después, a los que vengan a pedirme consejos cuando yo ya esté en la tierra?, ¿qué le he dejado a la tierra para enseñar después?, si no he tenido tiempo para pensar con mi propia gente y entender a mi manera. ¿Qué guía puedo ser?, ¿Qué consejero puedo ser cuando yo tenga que aconsejar?.

Nuestro camino era coherente, eso era lo que teníamos aquí hasta cuando nos aplastaron. Ahora es incoherente, está perdido, alguien nos ordena, ya no estamos encadenamos a esos sitios de ir y regresar. Tenemos que volver a ese camino, nos toca regresar a ese sitio, porque siete generaciones más adelante, según nuestras creencias van a ponerle tabaco a la tierra, haciendo la ofrenda en una ceremonia. Allí van a decir: abuelo aconséjeme que lo necesito. El abuelo soy yo que estuve aquí y regresé, ¿yo qué consejo le puedo dar años más tarde si estoy perdido en la conexión con la tierra?, si ando uniformado, si no puedo pensar por mi mismo. Por eso yo no me refiero a la lengua como hablar el idioma, cuando me refiero a la lengua es hablar nuestro pensamiento, nuestra manera de ser, nuestra dignidad, porque uno puede hablar el idioma, pero haber perdido el camino que lo arraiga a la tierra.

Cuando iba a entrar a la universidad decía que no sólo quería sobrevivir ese castigo, yo quiero atravesar ese proceso y salir siendo más yo, pero creo que a la gente hay que prepararla para eso. La gente tiene que estar lista para entrar a la universidad para dar una pelea y salir al otro lado diciendo fue una agresión, fue un combate, aprendí más de eso, salí al otro lado y sigo siendo yo.

Entrevista realizada en Listiguj, Territorio Mik´maq, Isla de la Tortuga, conocida hoy con el nombre colonial de América, bajo ocupación del Canadá, Provincia de Québec. Julio 29 de 2009.

Traducción: Manuel Rozental.

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