Comunidades indígenas, afros y campesinas de los municipios de Suárez, Morales y Buenos Aires del departamento del Cauca, marcharán hoy miércoles 10 de mayo hasta Cali, para que el gobierno cumpla los acuerdos pactados en 1988, que prometieron compensar los daños que causó la implementación de la hidroeléctrica y represa La Salvajina.

 

Las principales demandas se centran en el mejoramiento vial, la electrificación de las veredas aledañas y la compensación territorial por las tierras inundadas, además de inversiones en salud, vivienda y territorio. “Desde hace más de 20 años los campesinos, indígenas y afrodescendientes han solicitado que se le de una solución a sus necesidades básicas como electrificación, educación, y vías porque la población esta aislada”, manifestó Ricardo Alfredo Campo, periodista de la emisora “Nuestra Voz” de Morales.

 

Y es que el pasado 27 de abril de 2006, más de 500 habitantes del municipio de Morales, se situaron frente a la Alcaldía municipal de ese municipio, en protesta al incumplimiento de estos acuerdos, lo que dejó como saldo 10 indígenas Nasa heridos y 48 personas detenidas por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), que llegó para intentar desalojar la toma frente a la Alcaldía del municipio caucano.

 

“Hicieron presencia pacífica en la alcaldía, buscando que la administración respondiera por los diferentes compromisos que adquirió el Estado colombiano hace 20 años cuando implementó, en contra del sentir popular y de forma inconsulta, el proyecto hidroeléctrico La Salvajina” afirmó el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

 

La comunidad afirmó que esta protesta se hará por falta del cumplimiento del gobierno, “hoy, veinte años después, nuestra cota de paciencia se rebosó y decidimos levantarnos como hojas del mismo árbol y exigir cumplimiento a los compromisos pactados, así como un no rotundo a la desviación del río Ovejas. Primero fueron los compañeros indígenas del municipio de Morales que se tomaron su alcaldía”.

 

Aseguraron que el gobernador del Cauca reaccionó de manera violenta al enterarse de las protestas en Morales, “la alerta llegó a oídos del gobernador del Cauca, Juan José Chaux, quien esgrimiendo su espíritu de gamonal llegó hasta el municipio en mención con un revólver en las manos. Amenazante y a la usanza de sus antepasados quiso amedrentar a los comuneros que lo rodearon hasta obligarlo a enfundar el arma”.

 

Finalmente después de estos enfrentamientos con el gobernador, los damnificados afirman que se reunió con las comunidades de los municipios de Suárez, Morales y Buenos Aires con el ánimo de hacerlos desistir del propósito de marchar hasta las instalaciones de la CVC en Cali (constructora de dicha hidroeléctrica); lo que dio como resultado que el pasado viernes 5 de mayo, se firmara un acta  que recoge los acuerdos de la jornada de trabajo institucional y comunitario que plasmaba los derechos de los damnificados de esos tres municipios.

 

Sin embargo, hasta ayer 9 de mayo, el gobernador incumplió la cita con la comunidad concentrada en el municipio de Suárez,  â€œEra de esperarse. De nuevo nos sentimos burlados por el señor Chaúx motivo por el cual las comunidades indígenas, afros y campesinas rompemos cualquier posibilidad de acuerdo y negociación con el gobierno departamental y nacional”.

 

Esta decisión de luchar por defender los derechos de estas 3 comunidades caucanas, que desde hace 20 años reclaman fueron contundentes, “sus armas ya no nos asustan señor gobernador. Sus palabras y señalamientos nos resbalan. Los tiempos cambiaron y ya no somos los mismos bucólicos e ingenuos que alguna vez manipularon y engañaron”.

 

Para esta comunidad la creación de esta hidroeléctrica, además de los daños que le ha causado a las necesidades básicas, alteró la vida cotidiana y sus formas de producción para subsistir, “la represa Salvajina que anegó la vida bucólica que llevábamos. Cultivando plátano, pescando en los ríos, divirtiéndonos en las riberas. Sin saber cómo ni de dónde arribaron buldózeres que arrasaron todo a su paso. Sin consulta previa, sin indemnizaciones justa. Sin preguntarnos siquiera qué pensábamos al respecto”.

 

Estas protestas pretenden además de exigir los derechos que desde hace 20 años fueron prometidos, que las diferentes comunidades exijan las consultas previas antes de permitir la realización de cualquier obra que pueda comprometer la calidad de vida de una colectividad, “a cambio de nada nos entregaron unos papeles firmados por altos funcionarios de nombre impronunciable en los que nos prometían la felicidad eterna: acueductos, escuelas, hospitales. Nos prometieron el cielo y la tierra a pesar de que ninguno de ellos les pertenecía”.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar