SIEC. Semana. Cauca, Colombia. Son constantes los atropellos que ha recibido el Tejido de Comunicación de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN).

Esta agrupación de medios escritos, radiales, audiovisuales y digitales se ha convertido en un espacio donde los indígenas de varias organizaciones sociales e indígenas del país cuentan sus puntos de vista sobre políticas nacionales, hacen propuestas para mejorar sus condiciones de vida y denuncian los atropellos de grupos armados ilegales y hasta de miembros de la fuerza pública.

 

"Lo que hacemos es mantener a la gente bien informada. Recogemos información de la comunidad, ayudamos a que la gente tome decisiones, proponga, denuncie, haga conocer sus problemas y se movilice para buscarles soluciones. Desde 2004, hemos convocado a centenares de personas para grandes movilizaciones", explica Vilma Almendra, integrante del equipo de comunicaciones.

Esas labores han hecho que el Tejido de Comunicación de la ACIN se haya convertido en un ejemplo de buenas labores de los medios comunitarios. Por eso, ganó el premio Semana-Petrobrás en la categoría de Mejor Medio Comunitario en 2007.

Pero todo indica que hay muchos que no valoran su trabajo y, al contrario, han asediado con graves atropellos a quienes trabajan voluntariamente en esta agrupación de medios informativos y de participación.

El último episodio ocurrió el pasado sábado 7 de febrero. Ese día, Gustavo Ulcué, el encargado del soporte técnico de la página www.nasaacin.org, entró de afán a su casa en Santander de Quilichao. Dejó su computador portátil sobre la cama y salió de nuevo para hacer unas diligencias personales.

Minutos después de cerrar la puerta, llegaron dos hombres en una moto y preguntaron por él. Su hermano les abrió y les dijo que no estaba. "Sí está porque acabamos de ver que entró", respondieron los motorizados, a lo que el hermano respondió que sí, pero salió de inmediato.

Los hombres entraron a la casa, tomaron el computador que Gustavo había dejado sobre la cama y antes de salir de la casa, le dijeron al hermano que "a usted no le vamos a hacer nada porque sabemos que se mantiene en la iglesia, pero agradezca que no estaba Gustavo, porque le hubiéramos hecho la vuelta completa". Con esa frase, se fueron y se llevaron el computador, donde estaban las claves de acceso e información sobre el portal.

¿Un caso aislado? Difícil creerlo porque cuando se dio la gigantesca movilización de indígenas de todo el país el pasado octubre y la Acín venía haciendo un completo cubrimiento multimedia en su página, la página fue bloqueada. Si alguien digitaba la dirección en el buscador, no aparecía el portal.

El bloqueo ocurrió justo cuando se estaban publicando informaciones que hablaban de disparos que habían hecho policías contra los indígenas manifestantes. En Bogotá, el gobierno y la Policía lo negaban. Los indígenas publicaron un video que lo evidenciaba, pero ahí fue cuando se bloqueó la página. Entonces buscaron que un periodista de CNN lo emitiera y fue cuando se hizo público el video en que un policía estaba, efectivamente, disparando.

Después de la masiva movilización, los indígenas empezaron a recoger propuestas "para defender la vida y el territorio en el norte del Cauca para llevarlas al congreso regional, que se realizará el primer semestre de este año", según explica Almendra. La idea era acopiar opiniones y propuestas y comentarlas en sus medios, especialmente los radiales, porque toda la comunidad está conectada permanentemente a la emisora Radio Pa'yumat.

La emisora les ha servido para estar enterados de lo que pasa mientras trabajan, durante las movilizaciones e incluso, si secuestran a algún miembro de la comunidad, lo primero que hacen es empezar a emitir por la emisora y movilizarse para buscar al cautivo.

Pero ahora, el servicio de la radiodifusora está suspendido porque el pasado 14 de diciembre se les robaron los cables de protección de los equipos de transmisión. Como consecuencia, se quemaron todos los equipos. El arreglo vale 70 millones de pesos y aún no los han conseguido.

Además de los daños materiales, han sido recurrentes las amenazas. Pero ningún indígena se ha quedado callado. Ninguno se ha ido del país. Y, de los integrantes del Tejido de Comunicaciones, ninguno ha pedido protección en el Ministerio del Interior. Simplemente, la reacción ha sido quedarse en su pueblo, bajo el cuidado de la guardia indígena porque "el indio no puede vivir lejos de su territorio. Si se va a otro lugar, no va a estar cerca del proceso ni de su organización. Así, la vida no tendrá sentido y si lejos va a estar muerto en vida, es mejor morir luchando por su comunidad ", explica Almendra, del tejido de medios.

Por eso, Gustavo está ahora acompañado por la guardia indígena. Y no se irá porque la consigna es que vale más morir hablando, que morir callado.

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