El cuerpo decapitado y en avanzado estado de descomposición de Marco Segundo González González, joven Wayúu de 25 años de edad, apareció el 18 de agosto de 2009 en unas playas ubicadas entre la cabecera municipal de Manaure y el corregimiento de El Pájaro en inmediaciones de la ranchería Musichi.

En una escena macabra, cuando el oleaje arrastró el cuerpo de la víctima hacia las playas se pudo constatar que había sido arrojado a las aguas del mar Caribe con una pieza de un automotor atada a la cintura.

Luego de permanecer durante largos días registrado como N.N. y cuando ya se daba por descontado que sería muy difícil esclarecer la identidad de la víctima, este fin de semana sus familiares pudieron, a partir de unas fotografías que habían sido tomadas durante la necropsia practicada por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, reconocerlo por las ropas que traía.

Trascendiendo las escabrosas circunstancias en las que fue hallado el cuerpo y más allá de las dantescas situaciones en las que, con posterioridad, permaneció arrojado y abandonado en el cementerio Jardines Universal, lo que llevó a los medios locales a informar que “animales de carroña devoran cuerpo de hombre decapitado”, hay que llamar la atención y hacer énfasis en la versión que refieren los familiares de la víctima que indican que Marco Segundo González González, antes de su extraño asesinato, había sido capturado por tropas del Grupo Mediano Blindado “General Gustavo Matamoros D´acosta”, adscrito a la Décima Brigada Blindada.

Mercedes González, tía de la víctima, expresó su perplejidad por el trágico final que tuvo su sobrino, al cual sólo unas semanas atrás había visto por última vez cuando era llevado a Riohacha por hombres del Ejército nacional, quienes, según manifestó, llegaron a la ranchería, ubicada en el entorno de la Serranía de Jarara en jurisdicción de Porshina en Alta Guajira (Uribia), disparando e hiriendo en su pierna derecha a Venancio González, situación que rápidamente derivó en la acción defensiva de los hombres Wayúu que allí se encontraban.

Todo indica que luego de superada la situación originada por el intercambio de disparos que se escenificó en esta ranchería y siguiendo el relato de Mercedes González, su sobrino Marco Segundo González González quedaba a disposición del ejército nacional que lo trasladaría a la capital de La Guajira para ponerlo en manos de las autoridades judiciales competentes. Lo que sucedió luego que el joven Wayúu fuera sacado de su ranchería por la fuerza pública sigue siendo un total misterio para sus familiares, quienes por más que reflexionan no logran avizorar ninguna explicación que de cuenta de este lamentable hecho. Lo único cierto es que en medio del dolor y de la rabia que la invaden, Mercedes González exige al ejército nacional que le devuelvan vivo a su sobrino, “porque vivo se lo llevaron”.

Es bastante probable que, a la fecha, las autoridades competentes ya hayan expresado de manera grandilocuente, como queriéndose convencer así mismas, que “se llevarán a cabo las investigaciones exhaustivas que se requieran para dar con los responsables de ese horripilante asesinato” y que, así mismo, ya hayan puesto a circular las predecibles hipótesis que llevan a colegir siempre que “se trató de un hecho aislado que obedece a venganzas personales”.

Sea como sea la muerte violenta de Marco Segundo González González se suma a la que pareciera ser una interminable lista de más de doscientos Wayúu que en La Guajira han sido ya sea asesinados o desaparecidos por el accionar de los diferentes actores armados, de ayer y de hoy, tanto legales como ilegales.

Es así como, en una región como la de la Media y Alta Guajira que se encuentra altamente militarizada por la fuerza pública, en donde es ampliamente conocido que operan diversas estructuras armadas ilegales herederas de las antiguas AUC y teniendo como telón de fondo el contexto configurado por los datos fragmentarios que han salido a la luz pública sobre este hecho, es legítimo suponer que este asesinato es una expresión tangible de la etapa que actualmente atraviesa el conflicto armado interno y, consiguientemente, podría tratarse ya sea de una ejecución extrajudicial o de una acción violenta cometida por estos nuevos-viejos grupos que el Gobierno Nacional ya no sabe como denominar pero que siguen existiendo y arremetiendo contra la población civil, especialmente contra los pueblos indígenas.

Entre tanto los familiares del joven Wayúu siguen llorando, ya no por su muerte puesto que saben que ya nada se puede hacer. Siguen llorando porque saben que al estar el cuerpo sin cabeza Marco Segundo no podrá encontrar el camino hacia Jepirra y habitar el país de los Wayúu muertos.

Riohacha (La Guajira), 1 de septiembre de 2009

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