A comienzos de la semana los indígenas que confluyen en la Mesa Permanente de Concertación –MPC-, hicieron público un comunicado en el que expresaban su apoyo irrestricto al proceso al proceso de paz, pero al mismo tiempo manifestaban su decisión de no asistir a la Habana a la reunión en que se tratarían los temas étnicos con la Comisión Negociadora. La semana anterior se habían pronunciado en el mismo sentido los voceros de las comunidades negras.


Esto parecía paradójico, pues las mismas organizaciones étnicas venían solicitando que se les tuviera en cuenta en las negociaciones desde el inicio mismo del proceso. Pero hay una cosa que es fundamental para los grupos étnicos: la dignidad y esta había sido pisoteada por los voceros del gobierno y de las FARC al hacer caso omiso del interés de las etnias de exponer sus criterios en dicho espacio.

Para el gobierno, la Comisión Negociadora de la Habana era un espacio de interlocución con la guerrilla y el ejecutivo ya tenía espacios propios de interlocución con las comunidades negras e indígenas; además eran del criterio que los derechos étnicos no estaban en discusión en la Habana. La guerrilla por su parte se había abrogado la representación no sólo de sus militantes, sino de los distintos sectores sociales que concurren en sus zonas de influencia. Era un tema de pulso frente al poder territorial y había temas en materia de control político y territorial que preferían discutirlo con el gobierno. Ninguno de los dos querían introducir en el proceso discusiones sobre Consulta Previa, la cual tenían que realizar, pues las negociaciones abordaban temas que impactaban el desarrollo de políticas y proyectos relacionados con las comunidades y los territorios étnicos.

En la práctica, se estaba  desconociendo garantías y derechos constitucionales que tienen estas comunidades. Equivocadamente, la guerrilla que tiene en sus filas miembros de las comunidades negras e indígenas, se abrogaban la vocería de estas comunidades.

La decisión no había sido fácil, pues los indígenas sabían que la decisión de no asistir a la Habana, no comprometía a organizaciones que no pertenecen a la MPC, y que habían sido invitados directamente por la guerrilla y el gobierno. Ya había sucedido con los afros, que aunque decidieron marginarse del proceso, inmediatamente surgió una suerte de relevo que garantizaba la presencia negra en la Habana.

El presidente se reúne con voceros de organizaciones políticas         

El miércoles 22, los voceros de los partidos políticos se reunieron con el Presidente de la República. El objetivo era darles a conocer los pormenores de del proceso, pues ya era de conocimiento público el evento de la firma del acuerdo de cese bilateral del fuego y el presidente quería llegar al Acto de la Habana con una buena representación de todos los sectores políticos y sociales partidarios del proceso de paz.

Entre los asistentes a dicha reunión se encontraba el senador indígena Luis Evelis Andrade, expresidente de la ONIC y representante en el congreso por el Movimiento Alternativo Indígena y Social –MAIS-. El senador indígena, si bien era respetuoso de la decisión de las organizaciones indígenas, actuaba también como miembro de la Comisión de Paz del Senado, razón está que lo llevó a aceptar sin vacilación la invitación. “Se ha dado un paso trascendental en la búsqueda de una paz definitiva para los colombianos y colombianas que tanto hemos sufrido por el tema de la guerra interna, conflicto que ya cumple 50 años en nuestro querido territorio”, dijo el senador Luis Evelis al concluir el acto de firma del Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades, Bilateral y Definitivo; la Dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de Derechos Humanos.

El Senador indígena recordó que de los cientos de miles de víctimas de esta guerra fratricida, entre muertos, desaparecidos y desplazados forzosamente, había miles de miembros de las comunidades negras e indígenas. Por ello su decisión de ponerse “a disposición de las partes para coadyuvar en todo lo que ayude a la consolidación de una paz estable y duradera para nuestra querida patria”, y esto lo planteó en su condición de vocero de los Pueblos Indígenas y Comunidades Afrodescendientes. 

Indígenas respaldan proceso de Paz

Mientras el senador Indígena se encontraba en los actos de la Habana, en el municipio de Silvania, a solo una hora de Bogotá, la Comisión Política de la ONIC emitía un comunicado en el que “Las Autoridades y Pueblos Indígenas…. recibimos con beneplácito y esperanza la firma del acuerdo sobre el 'Cese al fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de Armas', entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. Lo valoramos como un paso trascendental en el camino hacia la construcción de la paz; el cual sin duda es un momento histórico que marca una nueva etapa para toda la Sociedad Colombiana”.

El comunicado de la ONIC concluye que “La Paz como resultado de un camino en construcción, requiere muchos esfuerzos, por tanto, los Pueblos Indígenas como actores políticos y agentes de paz, ratificamos nuestro pleno respaldo al proceso de la Habana hasta su terminación, e insistimos en la necesidad de que se generen espacios de participación en la mesa de la Habana, y se incorporen plenas garantías para la salvaguarda de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas que permitan crear las condiciones reales para restablecer el equilibrio y la armonía en los territorios después de tantos años de guerra”. 

Casi al tiempo, desde Toribio, uno de los territorios y regiones más golpeadas por el conflicto armado en el país, se enviaban imágenes del acto público y simbólico que se realizaba en la plaza principal del municipio, donde comunidades y autoridades indígenas saludan los avances  de los diálogos de paz en la Habana entre gobierno y las FARC. Y los indígenas de esta región sí que tenían razones para celebrar “el último día de la guerra en Colombia", con la esperanza de avanzar en la reconstrucción de la paz, consolidando sus planes de vida y los procesos sociales, étnicos, populares, urbanos y rurales de Colombia, como ha sido su lema.

Así, a lo largo y ancho del país, los indígenas enviaban saludos al proceso que se desarrollaba en la Habana. Armando Valbuena Goariyú, también expresidente de la ONIC, saludaba  “desde las costas Wayuu el acuerdo entre las FARC EP y el gobierno republicano”, aclarando que si bien ambos no son tan amigos nuestros, “como amantes de la paz, es nuestro deber saludarles y preparar con más fuerza las movilizaciones futuras y presentas para lograr el ideal libertario”.

Gerardo Jumí, ex senador indígena, expresaba en su cuenta de twitter su apoyo y el de los dos millones de indígenas al proceso de Paz, recordando que los indígenas ocupan cerca del 30% del territorio nacional.

Todas estas manifestaciones eran recogidas por los líderes de la ONIC que continuaban deliberando en la finca Jaba liviana de Silvania. Al finalizar la tarde se habían construido nuevos consensos. Los indígenas si debían viajar a la Habana “a ratificar su posición política expresada a lo largo del proceso en el sentido que los acuerdos no vayan a afectar para nada nuestros Derechos, por lo cual debían velar por el establecimiento de unas Salvaguardas para los pueblos indígenas en dichos acuerdos”, al decir de Jaime Arias, líder indígena Kankuamo. 

Para Arias, los indígenas estaban obligados a dejar claro que “cualquier medida que se implemente en sus territorios o pueblos derivada de dichos acuerdos deben ser consultados a fin de obtener el consentimiento de los Pueblos indígenas”. 

Finalmente, uno de los temas que más preocupaba a los indígenas era el de las zonas transitorias de normalización. Por eso la amplia difusión en sus redes sociales del comunicado del Ministerio de Defensa que informaba en detalle sobre la ubicación de las 23 zonas veredales transitorias –ZVTN- , en el cual se hacían algunas precisiones sobre el manejo de estos territorios, pero sobre todo, se anunciaba que las mismas deberían ser “Distantes de cascos urbanos o cabeceras municipales; con una extensión razonable que garantice la verificabilidad que, en cabeza de la ONU, realizará el Mecanismo de Monitoreo y Verificación y la seguridad interna y externa; con condiciones que faciliten el suministro de la logística; distantes de áreas de frontera; y que no estén ubicadas en parques naturales, áreas de infraestructura estratégica, cultivos ilícitos, explotación minera, grupos étnicos y resguardos indígenas”.

En este nuevo contexto, los indígenas decidieron replantear su posición y viajar este sábado 25 a la Habana, en consecuencia con el lema que han pregonado durante todo el proceso: Cuenten con los indígenas para la Paz, nunca para la guerra.

Comentarios   

0 #1 LUCAS 26-06-2016 13:19
En la reunión de la Habana se debe aclarar el tema de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización. Aunque el Ministerio de Defensa ha dicho que serán alejadas de Resguardos y Territorios Colectivos, las comunidades, al ver el mapa, piensan lo contrario. Además, tampoco les da confianza el pronunciamiento de las FARC sobre el comunicado del Ministerio
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