Luego de las fricciones administrativas que se dieron durante los primeros meses del año en la EPS indígena Mallamas, empresa encargada de prestar el servicio de salud a la población aborigen y a otras etnias del sur del país, la calma parece haber retornado luego de la posesión de la nueva junta directiva.

 

La entidad experimentó en estos meses el cambio de gerente en dos ocasiones, lo que llevó a la parálisis de sus actividades y la suspensión de la atención a los más de cien mil afiliados con los que cuenta hasta el momento en el departamento de Nariño.

 

La conflictiva se generó el pasado 17 de enero luego de la posesión en la gerencia de dicha EPS de Ana Bolena Uribe Montaño, quien fuera elegida por miembros de la junta directiva, que a la fecha, ya no hacen parte de ella, aclaran los indígenas.

 

El caso fue puesto en manos de la Oficina de Etnias del Ministerio del Interior que, luego de analizar la documentación y pruebas presentadas por las autoridades indígenas, determinaron la invalidez del posicionamiento, ratificado en una primera instancia por esa oficina.

 

De esta forma, y mediante la resolución No. 0011 de dicho Ministerio, tomó las riendas de Mallamas, Fabio Enríquez Miranda. El funcionario aseguró que se emprenderá acción jurídica en contra de Uribe Montaño, quien estuviera a cargo de la EPS por 20 días.

 

La demanda, bajo los cargos de injuria y calumnia, será presentada por las autoridades indígenas, ya que Uribe abría afirmado: “que durante su trabajo como gerente de la EPS Mallamas demostró la legalidad de su nombramiento hecho por una junta directiva”, además de que fue amenazada de muerte por los indígenas si no renunciaba al cargo.

 

Finalmente, el nuevo gerente de la EPS indígena afirmó que la normalidad y armonía retornaron nuevamente a esa entidad: “lo cual se refleja en la atención normal que reciben nuestros afiliados”.

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