Fuente: Opinión y Salud

Por: Kelly Vanessa Moya Téllez*

Pese a que en el año 2001 el Congreso de la República expidió la ley 691 mediante la cual se estableció un sistema de salud para los pueblos indígenas, esta se quedó en el papel.


La realidad es que la atención en salud de estas comunidades es de menor calidad de la que recibe el resto de la población, por lo menos así lo muestran los indicadores de Alerta Temprana que publica la Superintendencia Nacional de Salud.

Allí se informa que en el tercer semestre del año 2015 la mortalidad materna en el régimen indígena, fue de 68,64 por cada 100 mil nacidos vivos, sobrepasando la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde se esperaba que fuera de 45 maternas. Adicional a esto, en territorios como la Guajira la mortalidad de niños menores de cinco años se presenta en un 50 por ciento, teniendo en cuenta que el artículo 8° de esta ley promueve un subsidio alimentario regulado por el POS-S especialmente para estas dos poblaciones en mención precisamente para atender deficiencias nutricionales presentes en estas comunidades.

Además, en la Guajira, donde los wayuu representan el 45 por ciento de la población de área dispersa, el Ministerio de Salud está en mora de implementar una política de atención en salud tal como lo inició en Guainía y el Chocó.

Por otra parte, la Corte Constitucional ha emitido sentencias y seguimientos al problema de salud de los pueblos indígenas y la situación sigue en las mismas condiciones. Esto en referencia a los pueblos indígenas Jiw y los Nukak, en San José del Guaviare y Mapiripán, Meta, cuya problemática es aún más complicada, pues no existen medios de transporte o comunicación para casos de emergencia, no hay suministro de medicamentos, ni una red prestadora de servicios en las áreas rurales.

En el caso de los Nukak, el puesto de salud mide aproximadamente 4 metros cuadrados con suelo de tierra, paredes de madera y techo de zinc, sin las mínimas condiciones de salubridad según la Corte Constitucional. Es muy importante la atención en salud en el caso de los Jiw, teniendo en cuenta que es uno de los últimos pueblos de tradición semi-nómada y los Nukak el último de tradición nómada. "El tema de salud y la morbilidad son muy precarios en el caso de los Jiw" según Óscar Aguirre, exsecretario de Salud de Mapiripán.

Ante la complejidad de la problemática, OpiniónySalud se comunicó con el senador del Movimiento Alternativo Indígena y Social, Luis Evelis Andrade Casamá, quien se refirió a los principales problemas de los pueblos indígenas de Colombia.

Opinión y Salud: ¿Cómo está la situación actual en salud de las comunidades indígenas?

Evelis Andrade: Una de las situaciones que está reflejando la gravedad de la salud de los indígenas en Colombia es la desnutrición en todos los pueblos con mayor énfasis en regiones como la Guajira, la Sierra Nevada, Chocó y la Orinoquía. La gran mayoría de los indígenas en Colombia están afiliados al Régimen Subsidiado, encontramos que tienen mucho problema en el acceso a los servicios y por eso no hay garantía a sus derechos, ese servicio no es oportuno y también sufren esos procesos de remisión cuando se hace necesario, la atención y la calidad no es adecuada, es una de las más precarias en el país.


¿Por qué ocurre una situación de desnutrición cuando la ley 691 en su artículo 8° hace referencia a un subsidio alimentario para gestantes y menores de cinco años precisamente por las deficiencias nutricionales?

Evelis Andrade: Hay varios factores, los indígenas viven en regiones muy apartadas, los recursos que se asignan a esos subsidios no son suficientes, no es significativo para garantizar un complemento alimentario de calidad para los indígenas. De otro lado, como se ha evidenciado hay factores que tiene que ver con niveles de corrupción en las instituciones, en los operadores y ese factor incide en que haya esos niveles de desnutrición, pero tenemos que decir que muchas regiones del país también los indígenas fueron afectados por las fumigaciones aéreas, la política de erradicación forzosa de cultivos ilícitos. Además, los factores de cambio climático están evidenciado que si no hay solución de saneamiento básico y agua potable, estos determinantes agravan la situación de los indígenas de Colombia con énfasis en la población infantil.

Pasemos al parágrafo 2 del artículo 12 de la 691, dice que el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud podrá fija el valor de la UPC para los pueblos indígenas hasta en un 50% por encima del valor de la UPC normal atendiendo criterios de dispersión, densidad, acceso, traslados y adecuación sociocultural de los servicios de salud...

Evelis Andrade: Una cosa es lo que dice la ley y otra cosa es lo que se aplica, falta mucha voluntad política, siempre se ha discutido que haya un modelo de salud propio; por eso los indígenas están peleando el SISPI, Sistema Indígena de Salud Propia Intercultural, y habido mucha dificultad para materializarlo, eso podría dar respuesta en parte a esa situación tan grave que viven los indígenas por las características del territorio. Si se aplicara la UPC un 50 por ciento arriba de lo establecido, podría contribuir, si se cumpliera estaríamos en otras condiciones, pero también hay factores de corrupción a ese nivel. Los recursos pueden estar pero no llegan. Yo pienso que falta que se adecue la institucionalidad y un modelo que preste una atención diferencial a poblaciones dispersas.

El modelo de atención a comunidades dispersas

Finalmente dijo que el Ministerio de Salud está adelantando un modelo de atención diferencial en el Guainía y está intentando hacerlo en el Chocó, "realmente a nivel nacional no creo que eso esté muy claro"; indicó que debe impulsarse el modelo de salud indígena intercultural y que tenga todo el apoyo, con las variables de dispersión geográfica, cultural y el tema económico por supuesto.

"En el Asentamiento el Trompillo en el Vichada, sus integrantes ya no van al médico, dicen que allá no les hacen nada. Por lo menos así lo manifiesta Francisco Rincón, Gobernador indígena, quien afirma que desde la salida de Caprecom, la Nueva EPS no les ha solucionado sus problemas, afirma que no tienen atención especializada y tampoco medicamentos. "El Hospital la Primavera trabaja con lo que tiene, los médicos hacen lo que pueden", dijo.

Ante la situación la Nueva EPS se pronunció: "La atención está garantizada, hay demoras por las características del territorio".

Al exponer el tema de las comunidades indígenas de La Primavera, la Nueva EPS le contó a OpiniónySalud que el municipio La Primavera queda a 12 horas de camino de Puerto Carreño que es la ciudad más cercana. "Allá estamos atendiendo a 7.900 personas y tenemos para los servicios de primer nivel a la Unidad Básica de Atención contratada. En cuanto a servicios de segundo y tercer nivel tenemos la telemedicina; un médico a través del computador hace la consulta desde otra ciudad al paciente o en su defecto la remisión del paciente hacia otras ciudades cuando hay alta complejidad de la enfermedad. Pero para esa remisión nosotros requerimos de unas camionetas especializadas que son 4×4 porque allá el acceso es fluvial o por trocha, esas camionetas es complicado conseguirlas porque allá no llegan ambulancias, estamos garantizando el servicios a medida de las posibilidades".


Así mismo explicó que los medicamentos presentaban demoras por las mismas condiciones del territorio y agregó que se están haciendo los mayores esfuerzos para lograr la atención. "Además, atender a la población indígena es diferente, ellos tienen requerimientos específicos dependiendo de su etnia y no suelen desplazarse a lugares alejados de su territorio".

Y es que los problemas de salud de los indígenas no surgen solo en los lugares apartados. OpiniónySalud habló con miembros del Cabildo Indígena de Bogotá y esto dijeron:

"El pueblo Inga fue el primero en llegar a la ciudad de Bogotá, estamos hace 100 años aproximadamente y a pesar de ser el primer cabildo que tuvo el acto de posesión ante la Alcaldía Mayor, el registro ante el Ministerio del Interior no ha sido suficiente, no hay garantías", afirmó Oscar Bastidas Jacanamijoy, Autoridad del Cabildo.

"En Bogotá, tenemos un Sistema Indígena de Salud Propia Intercultural, SISPI y a pesar de una implementación general para 14 pueblos indígenas va en su tercera fase con unos procesos significativos que han llevado a posicionar el tema de la medicina indígena. Sin embargo se han quedado cortos porque no ha habido un plan integral de acciones afirmativas que hayan llegado directamente a las comunidades. A pesar de los esfuerzos que se han hecho ha sido muy corta la inversión a los pueblos, la calidad de vida es baja y vivimos en hacinamiento".

En cuanto al artículo 8° de la ley 691 de 2001, que establece un Subsidio Alimentario, Bastidas Jacanamijoy afirma que "el cabildo Inga no conoce casos donde se entregue este plan alimentario a madres gestantes y menores de cinco años".

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Kelly Vanessa Moya Téllez

Opinión y Salud

Comunicadora Social y Periodista  

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

 
 

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