Por: Juan Paz.

A un mes de realizarse el proceso electoral más importante y “sui generis” de la historia reciente de nuestro país, con el que se quiere dar inicio a una nueva etapa en la construcción de una paz con justicia social y una vez conocidas las diferentes Encuestas y Sondeos de opinión, con mayor o menor cobertura nacional y regional, queda un “sinsabor”, sobre lo que podría ser el dictamen de la sociedad colombiana frente al apoyo a los Acuerdos de Paz suscritos entre el Gobierno Colombiano y las FARC- EP.


Las siguientes son algunas reflexiones que un gran número de colombianos y colombianas nos hacemos respecto de los temas que deben abordarse desde los diferentes actores sociales y políticos que diseñan e implementan las Campañas por el SI o por el NO en el Plebiscito del 2 de octubre.

En primer término, con los resultados de las Encuestas publicadas el día de hoy por los diferentes medios de comunicación, la impresión “a priori” tiene que ver con que se registrará el más alto nivel de abstencionismo frente a un proceso electoral en las últimas décadas.  Aspecto que debería preocupar no solo a los Agentes del Gobierno a nivel Nacional, Regional y Local, sino al conjunto de los actores estratégicos del país: Empresarios, Académicos, Representantes Políticos, Gremios, Movimientos Sociales, etc., puesto que, por lo que las y los ciudadanos vamos a votar, es por la posibilidad irrepetible de definir el rumbo de un país que inicia a construir un proceso de paz, después de cincuenta años de un conflicto armado fratricida.

La segunda conclusión, del sondeo presentado el día de hoy, reafirma una percepción de realidad sobre el conflicto armado y las afectaciones históricas en las zonas rurales y pequeña ciudades, debido a que las ciudadanas y ciudadanos consultados en las “metrópolis” como Bogotá, Medellín, Cali, etc., en un gran porcentaje votarían por el NO.  Esto reafirma que la solución al conflicto armado y social, no es la gran problemática de un número importante de colombianas y colombianos, que por estar localizados en las grandes urbes han sido ajenos a la realidad histórica del país.

Un aspecto muy preocupante y que dice mucho del país que soñamos y queremos ver en paz, tiene que ver con la opinión de los jóvenes, puesto que el resultado de las Encuestas nos dice que una gran mayoría no están interesados en el tema de la paz, razón por la cual no votarían por ninguna de las opciones el dos (2) de octubre.  Esto es grave, muy grave, que los jóvenes puedan ser los mayores abstencionistas el día del plebiscito, dice mucho de lo que hemos sido capaces de construir como sociedad.

Como era esperado en las pequeñas ciudades y zonas rurales del país, habrá un SIarrollador, porque que las víctimas, sus familias y el conjunto de la población de esta Colombia que siempre ha estado olvidada, con su firme decisión apoyarán los Acuerdos.  Este es un gran indicador de que el rostro de los que siempre han estado al margen, por fin será visible.  Gran reto para el Gobierno Colombiano: construir políticas públicas que determinen la ruta para cerrar las brechas históricas frente a la exclusión y la pobreza.  Sin embargo, en términos de la estadística en la contribución a los resultados finales del Plebiscito, la votación de las zonas rurales será mínima.

Otro de los aspectos graves que plantean los resultados de las encuestas, tiene que ver con que hasta el momento no se ha logrado el objetivo de que el conjunto del Pueblo Colombiano entienda los beneficios y oportunidades para construir una paz duradera, con justicia social. El alto nivel del posible abstencionismo, demuestra que aún no hemos entendido que el precio de la guerra lo venimos pagando por cuotas, a las que ya estamos acostumbrados en nuestra cotidianidad y que nuestra confianza en el Gobierno es muy baja.

Por su parte la dirigencia política de la Unidad Nacional únicamente está haciendo el amague de la promoción y de la pedagogía de la paz, pero no se comprometen a fondo; es más, ya se conocen públicamente los fraccionamientos internos al interior de las Alianzas Partidistas, buscando escenarios adecuados para la contienda electoral por la Presidencia de la República, en la era del posible “post-conflicto”.

En este escenario, es fundamental que los Movimientos Sociales y la Izquierda organizada del país, refuercen el trabajo de Pedagogía por el SI a los Acuerdos durante el tiempo que resta de la campaña; sin embargo, el gran riesgo es que las luchas internas por el liderazgo, la desconfianza histórica en el otro y el afán del protagonismo, divida aún más a este sector tan importante en una democracia que está en construcción.

En esta sociedad apática, se corre el riesgo que las Redes Sociales, pueden tener bajo impacto en la definición efectiva del resultado electoral y que solo sea un pasatiempo de “esnobistas mediáticos” que únicamente opinan por “twitter” o “Facebook”, pero que jamás se comprometen con el país real que se destroza cada día más.

El Ejército de Liberación Nacional, hasta ahora es el gran ausente.  Su proceso de diálogo aún no comienza en la fase pública y tal vez la esperanza que teníamos muchos colombianos y colombianas de ver a los ELENOS manifestándose también frente al fin del conflicto, solo será una ilusión, como tantas, frente a la posibilidad de tener una país en paz.

La ocupación de los territorios donde históricamente han permanecido las FARC-EP, no puede ser un tema netamente de la estrategia militar y no podemos creer los ciudadanos y ciudadanas corrientes que a partir del tres (3) de octubre, nuestro glorioso Ejército Nacional, tendrá aseguradas estas zonas y que la población civil que ha vivido por años en la zozobra y el miedo, goza efectivamente de las garantías de un Estado Protector, donde impera el orden y la ley.

Los Pueblos Indígenas, las Comunidades Negras Afrocolombianas y los Campesinos de las zonas más apartadas, continúan con sus grandes interrogantes sobre la grave situación de la vulneración de sus derechos fundamentales; puesto que, como está sucediendo en muchas regiones del país, aún sin la entrega de armas por parte de las FARC –EP en regiones como Nariño y Cauca se ha intensificado el conflicto armado.

Finalmente, con los resultados de estas encuestas y sondeos publicados el día de hoy, son muchos los riesgos que las y los ciudadanos “de a pie” observamos, frente a un país que continua dividido y donde posiblemente el SI a los Acuerdo del Fin del Conflicto, no sea el gran logro histórico de la sociedad colombiana que quiere por fin y para siempre, tener un minuto de paz y la posibilidad de construir una nueva sociedad inclusiva y con justicia social.

*Juan Paz, Politólogo investigador social.

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