Armando Valbuena G

Los Wayuu propietarios ancestrales de los territorios ubicados al norte de Sudamérica, perdimos en la guerra con España, y hemos perdido más  mediante el desalojo y despojo con Colombia  y  Venezuela, en doscientos años de democracia  republicana, y aun continua.

 

La ley 89 de 1890, creada para el uso, goce y disfrute de los derechos civiles y políticos estableció que la representación legal de los pueblos fuesen los cabildos, nosotros poco nos relacionamos con esta norma, de allí que en la solicitud  al gobierno central que nos entregara las salinas de Manaure, el cerrejón y las plataformas de gas en 1989,  establecimos  diálogos que generaron  los acuerdos iniciales creadores de Sama Ltda., en estas situación concertamos con el gobierno y la ONIC, el texto del Decreto 1088 de 1993 que desarrollo lo expuesto en el artículo 246 de la Constitución “Las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial,….”. Es  lo que conocemos como “autoridades tradicionales indígenas”.

Esta norma destrabó el que hacer con los bienes fiscales de la nación en las salinas de Manaure para entregarlos a los propietarios ancestrales wayuu representado en sus autoridades, aun la ONIC no había concretado con el gobierno central el Sistema General de Participación “especial”, para el ejercicio de ciudadanía de la población indígena dentro de los resguardos, establecido después en la Ley 60 de 1994.

De allí en adelante las administraciones municipales han deformado el mandato constitucional reglamentado de lo que son las autoridades indígenas y el Ministerio del interior ha permitido ese desorden por no atender las normas del Derecho mayor y la ley de origen Wayuu, esto ante la no comprensión de lo que es el E´iruku, de allí la clarificación del significado de autoridad tradicional indígena.

A´laüla es una persona con la autoridad suficiente delegada de su comunidad y con mucha responsabilidad: lleva sobre sus hombros el valor ético e histórico de su tronco familiar, la moral colectiva y la responsabilidad para responder y representar a su estirpe ante cualquier situación que se presente. Es el responsable de garantizar lo más sagrado, como son los velorios, por lo tanto también debe ser una persona con suficiente poder económico acumulado para garantizar ante los suyos y respaldar cualquier situación que los afecte. Debe tener una personalidad recia, que garantice el poder de la palabra como Putchipu´u; pues le corresponde resolver las múltiples y diversas problemáticas que se presentan en la cotidianidad de la vida de la familia wayuu, ante todo debe mantener la paz y la armonía entre los diversos E´íruku. Un papel fundamental de los A A´laüla es la preservación del discurso jurídico con el cual se le reconoce y se le legitima por los demás Eiruku con quienes mantiene relaciones o afinidades.

Revitalizar y refrescar el intelecto dignificando y emancipando  nuestro Ser en el orden espiritual y material es lo que nos va a permitir hacernos respetar por quienes han degenerado la expresión ancestral de Autoridad indígena

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