Caracterización del pueblo Cofán

El pueblo Cofán es un grupo étnico cuya territorialidad ancestral se encuentra delimitada por los ríos Guamuez en la República de Colombia y por el río Aguarico en el vecino país del Ecuador. Su existencia data de tiempos antiguos cuya memoria de existencia se encuentra consignada en una serie de narraciones ancestrales que por tradición oral conservan y transmiten los Mayores a las nuevas generaciones, y por otro lado, a las más contemporáneas  documentaciones de crónicas y testimonios especialmente de los monjes capuchinos de los siglos XVI hasta las investigaciones antropológicas modernas de los años sesenta en adelante.

 

Su población inicial o al menos la registrada en la memoria de los Mayores era de aproximadamente 15.000 indígenas hacia los tiempos de la conquista española, para verse hoy en día reducida a un máximo de 2.000 habitantes.

 

Su fundamento organizativo, social y cultural se basa sobre el conocimiento tradicional de la planta sagrada del Yagé y de las innumerables y diversas variedades de plantas medicinales que reinan en la selva. Conservan una lengua materna y los principios de Autoridad recaen fundamentalmente sobre los Mayores especialmente de los que por largos y disciplinados años de estudio con la planta del Yagé, han alcanzado el rango de Taitas o Curacas; es decir, de Médicos Tradicionales.

 

Los Cofán son un pueblo especialmente pacífico y orgullosamente protector y guardián de la naturaleza, de tradición artesanal en las áreas de alfarería, tallado en madera, cestería e indumentarias ceremoniales como las coronas de pluma de guacamayo y lora. La cacería de danta, zaino, boruga, cerrillo chorongo y mico cotudo junto a la pesca de bocachico, dorada, pintadillo o sábalo constituyen la principal fuente de proteínas; que se complementa con alimentos y bebidas preparados a base de yuca, plátano y maíz.

 

El vestuario tradicional a partir de la conquista española para los hombres se constituye por la cusma, que es una prenda que varia de color (blanca, negra o azul) según una diferenciación establecida por los conquistadores y que en el devenir histórico del pueblo Cofán, se tradujo en la caracterización de un linaje  familiar o comunitario específico, así como en la expresión de un significado cultural en el nivel espiritual masculino. De esta manera, la cusma consiste  sencillamente de una tela que reviste la parte superior del cuerpo y que es  adornada con bordados de colores, a imagen de los diseños otorgados por las visiones espirituales del Yagé. Las mujeres por su parte, usan follera (falda larga de colores variados o bordados que asemejan la naturaleza en manifestaciones alegres); y el cunto, que es la parte superior, igualmente en composición de retazos coloridos.

 

La actualidad, en sus manifestaciones socio-económicas y políticas concretamente a partir de los años sesenta, ha hecho de los Cofán un pueblo indudablemente en proceso de aculturación; con grados de pérdida e identidad cultural, que varían de una comunidad a otra de acuerdo a los niveles de interrelación con poblaciones campesinas y colonas de otras partes del país, así como por la influencia de factores directamente ligados a la explotación de recursos naturales como el petróleo y en los últimos 25 años, a los cultivos ilícitos de coca.

 

Entrado ya el siglo XXI, el pueblo Cofán, a pesar de la complejidad social y de conflicto armado que lo rodea y constantemente lo somete a una álgida presión por las partes en conflicto (guerrilla, paramilitarismo, delincuencia común, narcotráfico y fuerzas militares), cuenta con una propuesta de Paz y desarrollo propio, que generada desde su base comunitaria y orientada por el pensamiento ancestral de sus Autoridades Tradicionales, han denominado como el Plan de Vida del Pueblo Cofán y Cabildos Indígenas del Valle del Guamuez y San Miguel: en este documento reposa la historia, la identificación y priorización de problemáticas, así como la propuesta de solución a cada una de ellas.

 

En síntesis, el pueblo Cofán, más que nunca, se caracteriza por su determinación de continuar con vida, por su esfuerzo y espíritu de lucha entorno a la recuperación de su cultura; y continuar cantando, desde lo profundo de su sabiduría, por la salud, la armonía, el respeto, el amor hacia madre naturaleza y la Paz en sus territorios en un mensaje de esperanza a la nación colombiana y la humanidad en general.

 

Problematica Cofán y regional 

 

La apertura de vías facilitó el acceso de los colonos hacia todos estos territorios del Valle del Guamuez, lugar geográfico por tradición del Pueblo Cofán. Se recuerda que sobre los sectores aledaños a la Hormiga, era completamente selva, donde abundaba la madera y los animales salvajes, como el llamado Tigre Mariposo. Lo primero que se hacía sobre el terreno era "Zocalar" con machete luego se sembraba: maíz, plátano, yuca, yota; luego de sembrado se tumbaba la "Montaña" y se cosechaba. De manera paralela, el Estado otorga en esta misma región, a partir de los años 50, extensas áreas para desarrollar trabajos petroleros de sísmica y exploración, permitiendo de  manera  intensa  la  perforación  de pozos petroleros que entraron en explotación a principios de los años 60. Actualmente, esta actividad cubre la mayor parte de los municipios de Orito, San Miguel y Valle del Guamuez.

 

En los años 70, el Estado nos reconoció 30.000 hectáreas de nuestros territorios. En los años posteriores hasta la actualidad las comunidades nativas han sido desplazadas de sus territorios legalmente otorgados y reducidos en más de 25.000 hectáreas; es decir, que la pérdida territorial, aparte de la ancestral que es prácticamente incalculable, ha sido de un 82 %.

 

Problemática actual

 

Las economías extractivas y de enclave características del proceso de colonización del Piedemonte Amazónico, tales como la quina, el caucho, las pieles, la explotación petrolera y las maderas  dejaron su secuela de empobrecimiento de las tierras y sus pobladores, de donde se desprende la problemática social y el camino a la economía de la coca, que constituye hoy el centro de la problemática regional de la Amazonía Colombiana.

 

En la búsqueda de soluciones viables y sostenibles a esta economía ilícita predomina la visión cortoplacista, que se explica en la exigencia  de resultados inmediatos con grandes esfuerzos sociales, políticos y financieros y pocos resultados en la construcción de alternativas de desarrollo sostenibles y de mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades indígenas.

 

Para el Pueblo Cofán y los Cabildos Indígenas del Valle del Guamuez y San Miguel, la problemática actual radica más en las dificultades derivadas de la agudización de la guerra por el control de sus territorios por parte de los actores armados, lo que ha conducido a un incremento en la violación de los derechos humanos de las comunidades articuladas al Plan de Vida. Esta situación sumada a las fumigaciones y el difícil apoyo financiero al Plan, limitan la ejecución de las acciones puntuales y generan desconfianza y poca credibilidad de las comunidades en el Estado y en la propia organización indígena.

 

En medio de la crisis actual que vive la Amazonía colombiana, la cual tiende a una preocupante agudización, hoy más que nunca es fundamental implementar mecanismos de diálogo y concertación para avanzar especialmente en la solución de nuestra situación territorial, el fomento del desarrollo sostenible en la región y la recuperación ambiental de los territorios. El proceso acelerado de invasión de nuestro territorio deterioro y pérdida de las prácticas y conocimientos tradicionales que limitan nuestros sistemas productivos, tiene como consecuencia la desintegración progresiva de nuestra identidad como pueblo, considerado por el propio Estado como uno de los seis más vulnerables de Colombia.

 

En este sentido es urgente la ampliación territorial y la constitución de nuevos resguardos sobres las áreas de las reservas invadidas, puesto principal garantía de sobrevivencia para los pueblos indígenas y nuestras  comunidades  y mejorar las condiciones naturales de vida (Territorio, bosque, fauna, flora, agua, etc.).

 

Hemos adelantado en el marco de la estrategia del Plan de Vida, la recuperación y  la constitución de dos Resguardos Especiales destinados para la conservación ambiental y cultural, uno en el Piedemonte amazónico de la cordillera de los Andes, área limítrofe entre los departamentos de Nariño y Putumayo Resguardo Especial Ukumari Kankhe “Pueblo del Oso” y en la “La Torre” en  el Municipio de Puerto Guzmán; considerados territorio ancestral para los Pueblos, Inga, Siona y Cofán, lugares donde habitan  de los seres espirituales denominados invisibles,  guardianes y protectores de la vida.

 

Nuestras comunidades indígenas no han sido ajenas a la problemática de los cultivos ilícitos, a pesar que las áreas de uso dedicadas para esta producción son sustancialmente inferiores a las de los colonos. Aún así, entre nosotros se prefieren las áreas especiales para uso medicinal y de conservación natural.

 

Por esta razón nos enfrentamos a un gran reto que es incremento de las áreas de cultivo tradicional para las nuevas familias, ya que por la disponibilidad de tierras, y recursos naturales se dispone de menos hectáreas de bosque y más de cultivos agrícolas. 

 

El Plan de Vida propone y adelanta un proceso paulatino propio indígena basado en la recuperación de los cultivos tradicionales y el desarrollo de la seguridad alimentaria de las familias, combinado con la implementación y la comercialización de proyectos colectivos sostenibles ejecutados por los cabildos y otras formas colectivas indígenas, en áreas agropecuarias y con algún procesamiento industrial en la perspectiva de la generación de recursos complementarios y el fortalecimiento de estas unidades administrativas territoriales. 

 

Otro de los aspectos que contempla la problemática es la pérdida de elementos culturales. El idioma se constituye en un importante elemento de nuestra identidad cultural; su perdida se constituye en la gran mayoría de las comunidades tanto Cofanes como No-Cofanes una preocupación relevante.

 

Por tal razón, el desarrollo hace algunos la pérdida del idioma y la cultura se incrementaron con la introducción del sistema educativo occidental en las primeras escuelas en la región; allí los profesores prohibían el uso de la lengua materna (las primeras instrucciones fueron recibidas de manos de sacerdotes y en centros educativos de Puerto Asís), y éramos castigados, de esta forma, los padres empezaron a sentir vergüenza.

 

Los Cofanes nos encontramos entre los grupos indígenas con más baja atención por parte del Estado en cuanto a cobertura y calidad en la educación, pues los programas que recibíamos eran integracionistas y contribuían a la pérdida de los valores, poniendo en peligro de extinción nuestra la cultura. Ahora hacemos esfuerzos para, después de varias décadas de desarrollo educativo en la región, diseñar la educación propia y bilingüe, con formación de maestros de las propias comunidades, y el desarrollo de una educación integral donde la responsabilidad educativa no recaiga solamente en el docente, sino también en toda la familia. Esta iniciativa se constituye en una parte del proceso de recuperación cultural, la cual queremos lograr, los diferentes grupos étnicos asentados sobre la región del Valle del Guamuez.

 

*Abuelas Benilda Campo & María Toiquema

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