Fernando Lugo inaugura la primera fase del Programa Nacional de Atención a los Pueblos Indígenas (Pronapi) en la comunidad Itá Guazú de la etnia Paí Tavyterâ, en el departamento de Amambay, entre fuertes críticas que denuncian la imprevisión y el asistencialismo de sus políticas para las minorías étnicas.

El primer mandatario paraguayo volvió a su retórica de campaña y condenó la usurpación de las tierras de los pueblos originarios durante años para destacar después que "a pesar de todo resisten y mantienen vivas su cultura y sus tradiciones".

Sobre el nuevo programa, Lugo señaló durante la inauguración que "Pronapi quiere llegar a todo el país... muchas veces hemos excluido a las comunidades, pueblos, movimientos, organizaciones, pero llegó el momento de integrarnos todos, sin perder nuestra propia identidad cultural, queremos respetar sus raíces ancestrales".

Lugo aclaró que Pronapi en su primera etapa prevé entregar alimentos a unas 11.000 familias indígenas de la Región Oriental paraguaya y en una nota de la Presidencia añadió que "el programa forma parte de las directrices de la administración en el marco de su política de inclusión social y lucha contra la pobreza".

El Gobernador del departamento de Amambay, Juan Bartolomé Ramírez Brizuela, también declaró a la Agencia Nacional de Noticias Jaku'éke que "el Programa es el primer paso para recuperar la estabilidad de los indígenas en sus lugares y para que puedan emprender otro tipo de labores".

Brizuela se dirigió a los jefes de la comunidad Itá Guazú durante su discurso para solicitarles su compromiso de acercarse a la educación y la salud para tratar de combatir conjuntamente la expansión de enfermedades como la tuberculosis, favorecida por el absentismo de estos pueblos a los centros médicos.

En cuanto a la situación de inseguridad que vive el departamento generada por el narcotráfico, Brizuela manifestó que el problema por el que éste no se vence es que se siguen copiando los mismos métodos fallidos que emplean países como Estados Unidos o México, y que se reducen en darle mayores posibilidades a los policías mientras el crimen organizado "cada vez crece más, cada vez gana más y tiene más dinero para sobornar a policías, jueces y políticos", sentenció.

Periodistas especializados en temática indígena, como Aníbal Modesto Velázquez, ya se han apresurado a criticar el nuevo programa del Gobierno.

Pronapi establece "distribución de víveres a través de Emergencia Nacional y Acción Social", señala en un artículo de Abc, denunciando que "el programa plantea que los ministerios y secretarías se unirán para mejorar las condiciones de vida de los nativos y, sin embargo, no menciona qué aportarán concretamente".

"A primera vista", continúa Velázquez, "no es otra cosa que mantener vigente el asistencialismo".

El periodista concluye aconsejando al inquilino de Mburuvicha Róga que "si quiere revertir el drama de los nativos, Pronapi debe ser un proyecto realizable donde las instituciones alcancen resultados de acuerdo a sus aportes".

En otro orden de cosas hay que destacar que la actualidad indígena paraguaya tiene una cita importante el próximo miércoles 22 de julio, momento en que se realizará en la Sala de Conferencias de la Corte Suprema de Justicia una audiencia titulada "Pueblos Indígenas y Poder Judicial", con la que se busca establecer un medio de comunicación donde la sociedad pueda aportar al fortalecimiento del sistema de justicia.

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