Mujeres indígenas de varias organizaciones del país se reunieron este 22 de junio con la Relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Susana Villarán, para de compartir con ella no sólo su situación de derechos humanos sino también sus inquietudes frente a la eficacia del sistema que la funcionaria representa.

 

 

En efecto, unas veinte mujeres indígenas acudieron al llamado y se hicieron presentes en la Organización Nacional Indígena de Colombia, con la expectativa de contar a la relatora la situación de marginamiento y acoso cultural y social que viven sus pueblos, a pesar de contar con un marco tan amplio de derechos como el consagrado por la Constitución colombiana. 

 

Sin embargo, el hecho más relevante de la reunión, sin duda, fue el cuestionamiento de las mujeres indígenas sobre los compromisos que pueden asumir estos organismos internacionales y sus posibilidades de acción e influencia sobre el comportamiento de los gobiernos que los respaldan.

 

Las mujeres se quejaron de que se hacen denuncias, se presentan las quejas ante la ONU, la Comisión Interamericana promulga medidas cautelares y no pasa nada. “Todo sigue igual, y como ya vivimos la experiencia del Relator Stafenagen, que vino, nos escuchó la carreta y no pasó nada, entonces queremos saber de qué manera pueden ustedes ayudarnos, o si también es carreta?”, preguntó la líder wayyu Rosita Iguarán. Pero los interrogantes fueron más allá: Ana Marina Quilcuev, Presidenta del Consejo Regional Indígena del Huila, aseguró que “se hizo recomendaciones al Relator Especial de ONU pero las cosas antes se agudizan. Yo hablo porque creo que el derecho a la palabra se tiene que usar, pero vemos que no sirve de mucho”.

 

Ante dichos interrogantes, la Relatora Villarán manifestó de su intención de evaluar cómo afecta el conflicto armado los derechos de las mujeres y la situación de las mujeres indígenas colombianas con respecto de todos los niveles de violencia que se viven. “Hemos estado en varias regiones, los informes son importantes porque somos un organismo de los estados americanos, que funciona con instrumentos como la Convención, pero también con uno muy importante que es la Declaración de Belen Do Para,   para la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres”.

 

Con respecto de las preocupaciones de las mujeres indígenas, la funcionaria aclaró que la ONU no tiene la capacidad de protección que tiene la Corte Interamericana porque no es una instancia legal. Que en el caso de la Comisión, se hacen recomendaciones a los gobiernos que deben ser acatadas y si no cumplen los casos se lleva ante la Corte y hay un fallo que afecta a los estados. Reiteró que las medidas pueden salvar vidas y se les hace un seguimiento, que dos veces al año tienen las audiencias Estado - peticionario, ante un Tribunal que es un mecanismo de presión importante. Es caro porque hay que ir a Washington, pero hay un despliegue de prensa que afecta las políticas de los gobiernos. “No protegemos totalmente, dijo, pero sí en buena medida, y entre todos podemos hacer visible las demandas para que se cumplan”.

 

“La visita ad look da recomendaciones que deben ser cumplidas por los estados, dijo. A las mismas se les hace un seguimiento, también a los casos individuales, cuando el país no resuelve su situación. Dichos casos pueden ser  llevados a la Corte Interamericana de DDHH y los estados están obligados a cumplir las recomendaciones porque han suscrito compromisos entre estados”.

Por su parte, Consuelo Bartolo, una embera chamí del Consejo Regional Indígena de Caldas tocó uno de los aspectos centrales que deben ser evaluados con respecto de las medidas cautelares al decir: Las mujeres reconocemos las medidas cautelares pero hay que evaluar hasta dónde han servido para cambiar una situación de riesgo o vulnerabilidad”.  Riesgo y vulnerabilidad que para el caso de los pueblos indígenas debe entenderse de manera no sólo individual sino también colectiva, pues como la reconocido nuestra Corte Constitucional los indígenas son ante todo sujetos de derechos colectivos. Es decir, estamos hablando de personas y de pueblos, cuyos derechos se imbrican para hacer posible su existencia.

 

“Muchos son los amenazados y pocos los beneficiados con las medidas cautelares”, lamentaron las mujeres indígenas. “Sólo hay medidas para unos cuantos, pero además ésta no es adecuada a nuestras necesidades culturales y por tanto se requiere mayor acompañamiento, como mujeres indígenas es necesario que se nos preste atención”, dijeron.  Se requiere seguridad colectiva.

 

Ante dicha situación, la Relatora recomendó a las mujeres solicitar Audiencia para los pueblos indígenas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en octubre.

 

 

De la especificidad femenina en la especificidad étnica

 

Leonor Zalabata, una experimentada líder arhuaca, señaló: las mujeres indígenas pertenecemos a las organizaciones indígenas. Los mecanismos de lucha que hemos utilizado no han sido suficientes, tampoco las instituciones. Hay una situación real indígena tan vieja como los indígenas, no es sólo el conflicto armado, es con el Estado porque no soluciona los problemas indígenas económicos, porque no define la propiedad de los territorios. Es cultural porque hay discriminación contra los indígenas y las mujeres. Hemos sido discriminadas por ser mujeres, pobres e indígenas. El problema es  estructural... yo creo que el acompañamiento de las organizaciones internacionales tienen que mirar el fondo de la situación de los pueblos indígenas ... De qué se trata la marginación de tanta gente. No es de forma ni de leyes... Las autoridades  y movimientos indígenas están debilitadas, no podemos desconocer eso... Aquí tiene que haber un cambio real.. Las mujeres tenemos que organizarnos para fortalecer las organizaciones... No hay una normatividad que hable de las mujeres indígenas, no se nos ha ocurrido. Los derechos de las mujeres no se han establecido en este país... nuestra condición de indígenas y mujeres arrancadas del territorio... es un desconocimiento histórico y cultural.

 

Las soluciones yo creo que la tenemos nosotras.  Creo que es un reto hablar de las mujeres indígenas cuando no se conocen nuestros derechos,  ni nuestras cosmogonías ... Invitaría a estructurar propuestas para que la Comisión Interamericana nos empuje. La representación en el Congreso creo que ha servido para dar afuera una idea de democracia que no existe.

 

En realidad, de la situación de las mujeres indígenas al interior de sus comunidades poco se habló, salvo pequeños atisbos de algunas mujeres que plantearon tímidamente la necesidad de revisar algunas prácticas tradicionales que las afectan. Según una indígena, ellas fueron persuadidas de centrar su atención en las conflictivas relacionadas con la pervivencia de sus pueblos, por considerarlas temas centrales en estos momentos de fuertes agresiones externas y porque como dicen los viejos “la ropa sucia se lava en casa”. Sobre la violencia intrafamiliar al interior de algunas comunidades, tema propuesto por una indígena en la reunión previa, se dijo “es mejor no hablar de eso porque es interno y eso lo tratan las autoridades tradicionales; además esa violencia es un producto del mismo conflicto armado”.

 

Según Enrique Cuetio, Gobernador del Resguardo Cero Tijeras del Cauca, no se debía hablar “de feminismos porque eso nos parte. Yo hablo como autoridad, tenemos problemas más generales que nos afectan a todos”. En este sentido, los discursos de las mujeres hicieron énfasis en los problemas estructurales que afectan los derechos de los pueblos indígenas y su relación con la sociedad mayoritaria.

 

 

Situación general de derechos y algunos casos relevantes

 

“Mi abuelo nunca pensó que esos vientos que soplan tan fuerte en la Guajira fueran a ser motivo de división y desplazamiento en las comunidades, que se fuera a producir energía limpia a costa de la muerte física y cultural de un pueblo”, dijo la wayuú Rosa Iguarán, para referirse a lo que consideran es la causa fundamental de las violaciones a sus derechos: los megaproyectos.

 

“El Parque aeólico generó divisiones en la comunidad. Un estudio sísmico para encontrar petróleo causó el desplazamiento de 35  familias, 180 personas. Los megaproyectos en la Guajira del parque aeólico, el carbón, el petróleo... están acabando los resguardos y desplazando los indígenas”, dijo. “La Guajira es un peladero, allá la guerrilla no va a llegar, pero sí hay paramilitares y andan tranquilos, mientras un fiscal de apellido Hinojosa anda amedrentando a las comunidades y pidiendo vacunas de recursos de regalías y transferencias”, dijo otra mujer de la Guajira.

 

Las mujeres indígenas son utilizadas para dividir a las comunidades en el sentido de que las enamoran y se las llevan, las usan para pelear con las autoridades y quedarse con las tierras. Los wayuú se están desplazando masivamente a Venezuela.   

 

Según Victoria Neuta, encargada del tema en la ONIC, las mujeres enfrentan nuevos retos para trabajar de acuerdo al legado que les han dejado, como trabajar para la vida, la cultura y mantener los territorios. La lucha ha sido dura y ha tenido muchos apoyos, pero han sufrido fuertes afectaciones por las problemáticas del conflicto, por el impacto de los megaproyectos que generan un problema muy fuerte de pérdida del territorio.

 

“Nos quieren quitar nuestras características con unas leyes que está sacando el gobierno... Los intereses de las multinacionales generan conflictos internos en las comunidades y en las organizaciones para no hacernos consulta y desestructurar los pueblos indígenas. Hay cooptación de líderes para que trabajen con las instituciones del gobierno, buscan desestructurarlos y hacer que dejen su trabajo en las organizaciones para que no luchen por los derechos de los pueblos indígenas. Nos tienen peleando las multinacionales por unas migajas para ellos quedarse con el pastel”.

 

Las mujeres del Cauca, por su parte, representadas por Filomena Chocué, destacaron como elementos centrales del problema de las mujeres su condición de botines de guerra, el reclutamiento niñas en los grupos armados, la servidumbre a que son sometidas, el abuso sexual por parte de los actores armados de todo tipo,  las amenazas contra su seguridad y la asunción de la responsabilidad de asumir la supervivencia de las familias. Denunciaron que son víctimas de  nuevas formas de colonización, de agresiones verbales y físicas, víctimas indirectas de todas violencias, por lo que se movilizarán del 21 al 24 de Julio, para exigir acciones de bienestar colectivo diferentes a las de los hombres.

 

“Muchas niñas  se ponen a jugar con los soldados y se desaparecen o aparecen muertas ya sea por  ellos o por la guerrilla”.

 

Otros temas planteados en la reunión se relacionan con los reiterados suicidios de jóvenes embera del Chocó, como consecuencia del conflicto, “que es un  monstruo grande, blanco, que se vuelve chiquitico, animal, pajarito, marrano, pero no se puede decir la palabra aburrición porque viene el espíritu del mal y se los lleva... Los Jaibaná (chamanes o sabios) dicen que son espíritus solos que han dejado los paramilitares y la guerrilla por tantas muertes. Otras veces dicen que son las aburriciones por tanta violencia. Siempre los jaibanás han hecho ese trabajo y han dicho que eso está muy fuerte porque agarran un espíritu y sale otro”.

 

En Tolima, se ha aumentado la emigración jóvenes a la ciudad para hacerse domésticas o realizar otros oficios. Son violadas por los patrones, que además las embarazan y las despiden. Tienen que regresar a la comunidad para que las ayude con los hijos y la carga de niños huérfanos es grande. La desolación de los terrenos y vías de comunicación es producida por los megaproyectos, dijeron sus representantes.

 

En la Amazonía, hay grandes ONG’s internacionales que intervienen de manera inadecuada en las organizaciones y pueblos indígenas. Con el supuesto de apoyar a la institución de las organizaciones, fragmentan las comunidades y llevan a la desintegración, la monetarización de los líderes, la aculturación, lo cual tiene incidencia directa en la desterritorialización.

 

Las demandas de las mujeres

 

Las mujeres solicitaron a la Comisión que recomiende:

 

;    Apoyo institucional para llevar a los jóvenes alternativas de vida y solución a sus problemas de bienestar.

;     La desmilitarización de los resguardos

;     La sensibilización a las indígenas y el conocimiento de sus derechos

;     Seguimiento y acompañamiento que garantice el territorio y los derechos de los pueblos indígenas

;     Que tengan en cuenta el Convenio 169 sobre consulta previa y se revise el tema del actual Censo Nacional de población que pretende reclasificar los indígenas con criterios altamente cuestionables

;     Que esto no quede en  quejas, que realmente el gobierno atienda estas recomendaciones.

 

 

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