Es inminente el alto grado de violación de DDHH y de violencia que invade a Buenaventura, el primer puerto de Colombia sobre el litoral pacífico que maneja más del 70 % de  las exportaciones del país, es contradictorio e irónico que el principal puerto de Colombia sea uno de los municipios más olvidados por el Estado colombiano y que no haya autoridad política ni militar que ponga freno a los hechos de  barbarie de los cuales es victima esta sociedad.

 

Los aires de tristeza y desolación han embargado a los más de 500 mil habitantes de este municipio que este año no pudieron disfrutar de las anheladas fiestas patronales de San Buenaventura ni del festival folclórico, que tradicionalmente se realizan en julio y agosto. Estas fiestas, consideradas como uno de los escenarios mas propicios para la promoción de la cultura que los caracteriza y que permiten a sus pobladores intercambios culturales con otros municipios y departamentos de la región pacifica como Cauca, Chocó y Nariño, se han visto empañadas por las innumerables masacres y desapariciones de los últimos años.

 

Para efectos de vislumbrar el panorama de orden público que presenta Buenaventura, nos permitimos citar el Informe presentado por el Proceso de Comunidades Negras, El Palenque Regional El Congal y la Pastoral Afrocolombiana, realizado con el apoyo de la Asociación Minga, la Corporación Sembrar y el Comité Andino de Servicios, en Julio de este año, acerca de la situación de DDHH de las comunidades negras y en el municipio de Buenaventura  .

 

Dicho informe presenta un bosquejo general de la situación de DDHH en este municipio desde el año 2000 y relata como las masacres, los asesinatos, las desapariciones, las amenazas y los desplazamientos se han convertido en un elemento común en el diario vivir de sus habitantes.

 

Según medicina legal,  en el año 2000 hubo 559 asesinatos, en el año siguiente la cifra disminuyó a 534, para el 2002 siguió disminuyendo, la cifra estuvo cerca de los 455 asesinatos, sin embargo, esta cifra se disparó, en el año 2003 se registraron  567 asesinatos, para el año 2004 los asesinatos ya sumaban 409 víctimas a Noviembre, cifra preocupante considerando que en Diciembre dichos crímenes aumentan considerablemente, a Julio 12 de 2005 ya van 213 asesinatos, situación alarmante si consideramos que apenas han pasado siete meses de este nuevo año, por lo tanto dicho número puede llegar a más de 400 asesinatos a fin de año, estas cifras resultan aterradoras para una sociedad que estaba acostumbrada a que los miembros de su familia murieran de viejos, no por los estragos de la violencia y menos por la barbarie de una sociedad que se empeñan en destruirse los unos a los otros.

 

La mayoría de las víctimas de estos asesinatos presentan señas de tortura, que hacen pensar en que estos actos delictivos están asociados con retaliaciones o venganzas, ya sea por intolerancia social, narcotráfico, por supuestos vínculos con la guerrilla, paramilitares o algún tipo de relación con alguno de los actores del conflicto.  Al respecto, llama la atención el alto porcentaje de cadáveres sin identificar (15%), por su alto grado de descomposición.

 

Se han presentado cerca de 32 masacres desde el año 2000 a la fecha, que arrojan un número de muertos que va de un mínimo de 3 personas a un máximo de 106 por masacre.  La más recordada por los habitantes es la del Alto Naya, del 4 Abril de 2001, donde murieron aproximadamente 106 personas, y hay otras tantas desaparecidas.

 

Otro flagelo que azota a la comunidad bonaverence es el indiscriminado número de  desapariciones forzadas y desplazamientos de la zona, en cuanto a desapariciones en el año 2000 se registraron 41 desaparecidos, cifra que aumentó en el 2001 con un número de 48 personas desaparecidas, en el 2002 se registro 44 desaparecidos pero la alegría de esta disminución en las cifras tardo poco en desaparecer porque en el 2003 estos índices se dispararon a 100 personas víctimas de los llamados desaparecimientos forzados, para agosto de 2004 dicha cifra ya iba en 79 y para finales de ese mismo año llegó a 160 desaparecidos, de los desplazamientos ni hablar, el panorama es mucho más desolador y preocupante, ya que se habla de miles de personas desplazadas, en el año 2000 hubo 7.500 personas que tuvieron que dejar sus hogares por la barbarie de la violencia, en el 2001 los desplazados fueron 14.700 personas, para el 2002 la cifra aumentó y el margen llegó a 17.300 personas, pero  las cifra más aterradoras se estipulan para el 2003 y 2004 que superaron los 20 mil desplazamientos, 23.000 y 24.600 respectivamente, y eso que las cifras del año 2004 están tasadas a agosto porque los archivos de los meses restantes desaparecieron, entonces podemos promediar mas o menos a cuanto pudo haber ascendido dicho índice.  Las tasas de desplazamiento preocupan mucho a la comunidad porque el campo se ve triste y desolado, la pesca de río ha desaparecido y la ciudad se ve superpoblada, sin empleo, ni salud, ni vivienda, ni educación para los que llegan.

  

Cabe señalar que el 90% de estas violaciones quedan en la impunidad por la inexistencia de una política social y jurídica, por parte de la Administración Municipal y de la Fuerza pública, que ponga fin a esta situación de violencia y desorden público.

 

Los habitantes de Buenaventura viven en continua incertidumbre y zozobra, porque sienten que las “autoridades” no les garantizan ni siquiera su derecho fundamental a la vida, ni les brindan una mínima protección que les permita disfrutar de los hermosos ríos y paisajes que los rodean, los bonaverenses ya no pueden disfrutar de sus tradicionales paseos familiares por temor a ser victimas de esa violencia indiscriminada que ha inundado a la ciudad.

 

Así las cosas, los habitantes de este olvidado municipio vallecaucano claman ayuda a sus autoridades municipales, departamentales y especialmente al Estado colombiano  para que tomen medidas efectivas para que estos crímenes cesen, que se investiguen a los responsables, ya que la impunidad genera mas delincuencia, porque los delincuentes no sienten la rigidez de las leyes y sienten que pueden violarla porque no habrá castigo, y que se repare integralmente a la comunidad y a las miles de víctimas que ha dejado este conflicto.

 

Es importante que el Gobierno Nacional se ocupe de cumplir con sus funciones constitucionales en pro de la defensa y protección de las comunidades afrodescendientes, siendo el principal derecho de estas comunidades  el de existir  como pueblo, permanecer en sus territorios y transmitir su cultura de generación en generación  y no es justamente la cultura de la violencia y la autodestrucción la que quieren transmitir a sus descendientes.

 

Buenaventura defiende el derecho a la vida, los actores del conflicto los han hecho parte de una guerra en la que no les interesa participar, los porteños solo quieren disfrutar de sus tierras, contribuir al turismo de este país, crecer como puerto de puertos y permitirse en un futuro ser una de las puertas más importantes al comercio internacional que demanda la globalización, que su mar represente riqueza y la sonrisa de su gente paz, que los niños bailen currulao y se respiren aires de tranquilidad, que la cultura no muera y que lo malo quede atrás. 

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar