Al apuro permanente del uribismo frente a los hechos delictivos que los sigue por doquier: corrupción, narcotráfico, paramilitarismo, falsos positivos, renuncias de sus más caracterizados voceros, Martha Lucía Ramírez, Gina Parody, el incendio que les armará la llegada del ex comisionado de guerra Luís Carlos Restrepo, se sumaron los grandes medios de comunicación, la Fiscalía del subalterno del presidente y del Procurador General de la Nación, quien no merece ni requiere de presentación alguna, para comerse vivo y frente a las cámaras de la televisión al personero de la capital de la República, el indio Francisco Rojas Birry.

Rojas Birry nunca fue del agrado de la rancia oligarquía bogotana, de la corrupta politiquería, ni cuando fue senador ni mucho menos como constituyente.

Hoy esa sociedad racista y clasista encontró al chivo expiatorio, y de paso aprovechan para golpear al alcalde de Bogotá Samuel Moreno, el único cargo representativo que ha logrado el Polo en las urnas, junto con la gobernación de Pasto.

Y esos mismos antropófagos que hoy se quieren comer al indio Rojas Birry a dentellada abierta, claman la paz y predican la reconciliación Nacional.

Los delincuentes que apoyan públicamente al presidente Álvaro Uribe, son patriotas, los Plazas, los Nogueras, los Chaux, los Ritos Alejos; quienes compraron la segunda presidencia del mandatario, con prebendas públicas a Yidys Medina y a Teodolindo (los únicos pillados de los muchos) fueron absueltos en medio de los aplausos de gobiernistas y periodistas.

Hablando de periodistas, vale reconocer el profesionalismo de Yamit Amat, en su programa: "Pregunta Yamit", emitido en la noche del jueves 19 de marzo y en el cual le dio un respiro, no solamente al condenado sin ser vencido en juicio, sino al periodismo nacional; le permitió defenderse documentos en mano, sin olvidar su responsabilidad de indagar, de preguntar, de buscar la verdad, que es la verdadera esencia del periodista, como lo predica nuestro ilustre profesor, Javier Darío Restrepo.

No hay duda que el uribismo y sus testaferros en la Fiscalía, en la Procuraduría General de la Nación y en los medios de comunicación, siguen buscando al ahogado río arriba, siguen buscando la paja en el ojo ajeno. A Rojas Birry le han violado el debido proceso, le han negado el derecho constitucional a la presunción de inocencia al cual tenemos derecho todos los colombianos, al menos hasta que el presidente Uribe suspenda nuestra Carta Magna o disponga lo contrario.

Al momento de escribir este artículo aún creo vivir en este remedo de estado social de derecho.

A los caníbales, a los antropófagos, a los clasistas y racistas que odian a los negros y a los indios y a otras minorías en Colombia, recordarles que aún quedamos quienes defendemos la Carta del 91 y quienes como afirma el senador Gustavo Petro, no la vamos a jugar a la bartola y no vamos a permitir que se bailen, o mejor se coman al indio, como dice el vallenato aquel. La olla podrida no está en la Personería de Bogotá, está la "Casa de Nari". Tampoco olvidemos como lo dijo García Márquez: "El brazo del gobierno es muy largo" y que el presidente Uribe lleva más de seis años buscando un hombre del Polo para meterlo preso, ya intentó sin éxito con Antonio Navarro y Gustavo Petro.

Cuando la Unión Patriótica comenzó a crecer, la aniquilaron a punta de bala, para destruir al Polo, no dudarán de una combinación de todas las formas del crimen.

DMG, acaba de confirmar que entregaron cinco mil millones de pesos para el refenrendo reelecionista del presidente Uribe y la bancada del gobierno impidió, incluso que se hiciera el debate para esclarecer los hechos, pero al indio Birry y al alcalde Samuel Moreno, se los quieren comer vivos.

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