Por, WILFRIDO PALACIOS CORDOBA

Una de las noticias más relevantes del mes de agosto es que el Presidente Santos revivió su vocación docente y decidió dar ejemplo de proyección social, compromiso pedagógico con la educación colombiana, con la equidad y con el acceso a las oportunidades para todos los ciudadanos, enseñando matemáticas y la aplicación del concepto de fracción en su contexto a los estudiantes de primaria de una escuela en Cartagena.

Constituye éste, un hecho simbólico “afortunado e inesperado”  qué nos brinda el instrumento para revisar la coherencia  entre el acto simbólico, de un profesor que con la especialísima investidura de Presidente de la República intenta enseñar la teoría  de los fraccionarios y decimales, ligándolos con las realidades de la vida social y política de las comunidades colombianas en donde se intenta desarrollar el programa, “Ruta por la Educación”.  


Ese acto es una oportunidad brillante para el Presidente en su rol como líder nacional y representante de “todos los colombianos” para compartir con estas nuevas generaciones algunos conceptos sobre aritmética  básica tales como fracción, decimales,  proporción, haciendo énfasis en la distribución de la unidad.


Digamos que la unidad ahora es la “unidad nacional”, no en el sentido partidista electoral de esta última campaña presidencial, sino en el sentido de la “unidad de la nación” para referirse a la población total que ocupa el territorio diverso del Estado colombiano.


Un logro primordial del aprendizaje  de los niños cartageneros es que tengan claro lo que significa, la unidad y dividir la unidad, de manera proporcional. Aquí cabría preguntarse, ¿cuáles son las diversas aproximaciones al concepto de unidad?  La unidad tiene muchas dimensiones.


Tomemos una de éstas y trabajemos el escenario de que la unidad es el total de la riqueza colombiana.


Si  la población total colombiana fuera de solo dos ciudadanos, el valor total de la riqueza de Colombia se “distribuiría” entre ellos y les tocaría en “Equidad” ½, la mitad a cada uno, 0,5. Si hay tres ciudadanos, 1/3, que en decimales seria 0,33, y así sucesivamente y entre 45 millones de habitantes la equidad significa 1/45 millones para cada uno…hablando en términos gruesos sobre esta aproximación a la matemática de buen gobierno.


De toda esa unidad de riqueza, tomemos el subconjunto de las oportunidades laborales y de éstas la de hacer carrera en áreas de importancia económica para Cartagena en este caso, el acceso a las oportunidades de enrolarse como cadete naval en la armada nacional,  en la ciudad natal de los alumnos del Presidente Santos. Suponemos que todos los asistentes a la clase, saben de lo que se está hablando y muchos de ellos estudian y aprenden con la ilusión de que cuando sean grandes pueden ser parte de la tripulación de un barco de la Armada Nacional como oficiales de ese cuerpo gubernamental del Estado colombiano.


A manera de contexto, la Armada Nacional fue creada por un Costeño, Cartagenero para más señas,  y afrodescendiente, Antonio José Padilla, de piel oscura como la mayoría de los cartageneros actuales y como la de los niños que escuchan la clase del Presidente, quien la creó y consolidó como institución en medio de la guerra contra los colonialistas españoles a quienes venció en esas grandes batallas navales,  que aportaron a la génesis de lo que posteriormente se llamaría la República de Colombia. Profe  Pregunta un alumno a Santos, aplicando criterios de “equidad” ¿qué fracción de los incorporados a la escuela naval de acuerdo a nuestra proporción demográfica, local, regional y nacional, nos debería corresponder a los cartageneros y colombianos de “piel no blanca” para ser enrolados en los contingentes de cadetes como, futuros oficiales en capacitación de ese cuerpo armado que protege el territorio marino del Estado colombiano?


Cómo  debería responder el Profesor-Presidente? Dejo esa respuesta a su imaginación como lector aplicando criterios de buen gobierno.


No sobraría recalcar que, si se revisan las proporciones demográficas de la población afrocolombiana, en los territorios en donde están asentadas las bases navales de la Costa Caribe y Costa Pacífica colombiana, la comunidad indígena y Afrodescendiente en todas sus combinaciones deberían tener la “oportunidad teórica” de acceder a la mayoría de los cupos anuales para formación de cadetes de la Escuela Naval de Cartagena.  En este sentido, al aplicar la proporción y contar el número absoluto acumulado de las vinculaciones de personas  afrodescendientes e indígenas u cualquier otro grupo de terrícolas  de nacionalidad colombiana con tonalidad oscura de piel incorporadas como cadetes durante los últimos 20 años por la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla, colocando el número total de cadetes u oficiales negros en el numerador y dividirlo por el número total de cadetes u oficiales mestizos o blancos en el denominador, el concepto de proporción enseñado por Santos señalaría que de las cohortes de nuevos aspirantes a oficiales reclutados durante los últimos 20 años por esa rama de las fuerzas armadas no hay ni el 0.002%  que sean pertenecientes a la población negra o afrodescendiente como grupos poblacionales mayoritarios de las costas colombianas, solo 5 de los 107 oficiales graduados en Diciembre de 2011.


Será que el Presidente Santos no tiene sentido de las proporciones y los fraccionarios en términos de equidad interracial ? ¿O su praxis de buen gobierno no incorpora esta dimensión?


Desde la perspectiva de los alumnos, para ser “justos” y equitativos con el profesor, en la pregunta, debería evaluarse la incorporación de la gente negra en las cohortes de cadetes, solo durante el periodo en el que este profesor oficio como Ministro de defensa y el periodo en el que ejerció como Presidente, que serían los periodos en los que tendría responsabilidad institucional ante los ciudadanos colombianos. (Accountability).


Se preguntan algunos de los estudiantes y el resto de los alumnos de la población colombiana, como puede el Presidente atreverse a enseñar proporciones y fraccionarios cuando en su desempeño durante este cuatrienio al revisar sus “números” en términos de resultados de incorporación de población costeña, negra e indígena a la escuela naval, se raja de palmo a palmo. Perdió el año de manera brutal, en términos  reales de aplicación de las matemáticas básicas en la inclusión poblacional, la equidad y la política de paz, como ejes de su política de “buen” gobierno.


¿Tan mal está el Ministerio de Educación colombiano que permite que un profesor con semejante  inconsecuencia, entre la integridad de la teoría y la práctica real, proyecte este ejemplo de contra-sentido a los estudiantes y ciudadanos colombianos receptores de su teoría y de su práctica de poder?


Si las pruebas PISA miden la aplicación práctica del conocimiento…De qué manera estaría contribuyendo el Presidente Santos a mejorar este indicador? Si me permiten auto-responderme, para usar un término popular en la Costa Pacífica colombiana,  pareciera que vamos  “agua-abajo”.

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