Avanza el Segundo Proceso de Consulta Campesina e Indígena, que ha logrado congregar la participación de otros sectores sociales como trabajadores, estudiantes y comunales del Cauca.  Estos sectores realizarán unas nuevas jornadas de votación durante los días 26, 27 y 28 de Agosto, con el fin de expresar su opinión sobre la conveniencia de que el Gobierno colombiano firme con los Estados Unidos el Tratado de Libre Comercio –TLC-. Por este motivo se vienen realizando reuniones permanentes, “Los Martes de la CUT” y otras mingas sociales en diferentes municipios y localidades del departamento.

 

El Consejo Regional Indígena del Cauca ha convocado para la realización de eventos propios de su dinámica organizativa, como la reunión realizada en Cali con las organizaciones indígenas de los departamentos de Cauca, Nariño, Huila, Valle, Risaralda, Quindío, Antioquia y Córdoba; que han contado con el acompañamiento del Comité Ejecutivo de la ONIC. En dicha reunión estuvieron varios delegados a la Mesa de negociaciones del Gobierno Nacional al TLC, pertenecientes al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y al Departamento Nacional de Planeación, con quienes las autoridades indígenas compartieron sus puntos de vista.

 

Las autoridades indígenas señalaron en esa reunión con el gobierno que su oposición al TLC en las condiciones actuales no se debe a su desconocimiento o ignorancia sobre el tema, como lo difundido el gobierno, sino a consideraciones de fondo que se relacionan con que “los enfoques del tratado se sustentan en la iniciativa privada e individual y desconocen las dinámicas y prácticas colectivas que distinguen la vida de los pueblos indígenas” y con la ausencia de procedimientos claros que permitan la participación de sus pueblos tales como la Consulta Previa establecida por las normas internacionales acogidas por Colombia, para el caso de políticas y proyectos de desarrollo que afecten la pervivencia cultural y social de los pueblos.

 

Los pueblos indígenas han señalado que al amparo de medidas como las establecidas en el tratado se vienen desarrollando iniciativas legislativas, como los proyectos de ley de Páramos, forestal, aguas y otros, que “lesionan los derechos de los pueblos indígenas y el medio ambiente”, y la aplicación de políticas de seguridad que afectan a todos los colombianos.

 

“Desde la certeza que los procesos de firma de tratados comerciales no son nuevos, nos asiste el conocimiento que su implementación en el marco de los modelos de desarrollo y crecimiento económico han afectado de forma negativa la vida de los pueblos indígenas y del pueblo colombiano en general”. En ese sentido, la ONIC y la Macro Región Occidente han ratificado su distanciamiento de los espacios convocados y establecidos por el gobierno, hasta tanto los pueblos indígenas del país definan un plan de participación real y efectiva o su distanciamiento del proceso.

 

Para los indígenas, la falta de participación en aspectos de tanta relevancia para la vida nacional constituyen “otra forma de discriminación que limita la confrontación sana de las ideas, y viola ostensiblemente el principio democrático y de la igualdad real” como fundamentos de la Nación colombiana. Dicha participación es necesaria toda vez que no renuncian a sus modelos de desarrollo colectivos o planes de vida, a su identidad y al interés de que Colombia construya Estado incluyente que haga realidad su definición como nación pluricultural.

 

Frente a la interdependencia del mercado internacional y la globalización preconizada por el TLC, los pueblos indígenas reconocen la necesidad de relaciones de intercambio siempre y cuando respondan a las necesidades y aspiraciones de los pueblos y contribuyan a fortalecer sus planes de vida propios y la vida digna que merecen todos los colombianos.  Por esta razón, han reiterado al Gobierno Nacional su exigencia de convocar una Consulta Popular al pueblo colombiano, para que éste defina los procedimientos y contenidos del TLC y de otros tratados con otros estados del mundo.

 
”Cuando las cosas son justas no se esconden, el pueblo colombiano debe saber, conocer, opinar y precisar lo que le conviene en los tratados de comercio con otros países. Unamos nuestras voces para decir TSC contra TLC: Tratado Social Concertado contra Tratado de Libre Comercio. Rechacemos la firma del actual Tratado de Libre Comercio TLC. Participemos y exijamos una Consulta Social Popular este 27 y 28 de agosto del 2005... Es recomendable, si usted conoce, enumerar los lugares donde se establecerán las mesas de Votación por veredas o sitios comunales y hacerlo saber a los interesados, recordando que la consulta se realizará en la mayoría de los municipios del Cauca, principalmente en aquellos donde hay población indígena, exceptuando Toribío, Jambaló, Caldono, Silvia, Inzá, Páez y los de la Costa Pacífica.

 

En otro campo de la información frente al TLC, y ante el anuncio de que el equipo negociador de Colombia no tendrá más en cuenta al Consejo Gremial Nacional -ANDI, SAC y Acopi, entre otros-, el Senador Jorge Enrique Robledo dijo recientemente que el gobierno de Uribe destapó al fin el juego y renunció a la demagogia de que “iba a negociar bien” el TLC. 

Bueno es saber, añadió Robledo, que el gobierno del presidente Uribe decidió dejar de consultar tan solo a aquellos poquísimos sectores a los que les venía consultando, pues nunca les pidió opinión formal ni al Congreso de la República, ni a las organizaciones de trabajadores, ni a las asociaciones campesinas, ni a los consejos indígenas, ni a la comunidad universitaria, ni a las asambleas departamentales y concejos municipales, ni a los alcaldes y gobernadores. Pero el que ahora haya sido excluida hasta la SAC demuestra que el gobierno, contraviniendo el interés de la nación, se alista ya a seguir violando hasta la entrega final las líneas rojas que había prometido no cruzar. 

 La carta enviada hoy por el ministro Botero al Consejo Gremial Nacional evidencia que el uribismo va a tramitar el TLC completamente solo y “al rompe”, para beneficiar al capital monopolista y trasnacional y a sus socios y empleados colombianos. “Los hechos, que son tozudos, prueban que fueron engañados por el gobierno quienes hasta ayer mismo se hacían ilusiones con la demagogia de que el Tratado se iba a negociar bien”, dijo Robledo, pues el ministro Botero dejó sentado en la misiva que ellos están “dispuestos a pagar los costos políticos” que el TLC conlleve y que serán muchos los empresarios perdedores, como un reflejo de que en su conjunto serán sacrificados la producción industrial y agrícola, el empleo y el bienestar de los colombianos. 

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