Señor presidente:

Colombia vive una historia dramática de entreguismos y deslealtades, en donde la razón de los pueblos ha sido negada por sus instituciones para asumir la verdad de los imperios.

Hoy, que el gobierno nacional de forma unilateral, desconociendo el querer de sus ciudadanos y el interés de las naciones hermanas, decidió conferir la soberanía nacional a los intereses del poder militar de los Estados Unidos, la Consejería Mayor CRIC, llama la atención del mundo con esta carta dirigida a usted, doctor Uribe, en forma de memorial de agravios, al cumplirse 200 años del documento del mismo nombre redactado por don Camilo Torres en representación del Cabildo de Santafé y presentado ante la suprema Junta Central de España el 20 de noviembre de 1809, pues sabemos que lo que sucede en la actualidad con nuestros pueblos es consecuencia de las formas de poder implementadas históricamente por el Estado colombiano y que hoy son parte de su política neoliberal y de globalización conocida como política de seguridad democrática.

La actual coyuntura, confirma que son doscientos años de frustraciones, dos siglos de intentos estropeados, un lapso de la historia buscando establecer una nación que entienda y valore nuestra realidad desde la existencia de diversidad de pueblos con orígenes milenarios como los indígenas, centenarios como los descendientes de culturas africanas quienes en condiciones adversas han debido reinventar sus tradiciones y saberes, mestizos que avanzan reinterpretando la ciencia y los valores humanistas de occidente así como los conocimientos de los antiguos americanos. Otros por el contrario, asumieron la codicia, la barbarie, la invasión, el saqueo la delación y la guerra y hoy son los representantes del poder económico y político en el mundo.

1991 fue un momento importante en la historia de Colombia, hubo el ejercicio de una Asamblea Nacional Constituyente, donde se intento reconstituir el poder del Estado para el pueblo, entendido como mayorías, se acumuló todo el legado de la llamada civilización occidental en materia de derechos humanos y se interpretó la democracia como uno de los valores modernos para la convivencia y la garantía plena de los derechos, lo cual hoy es letra muerta.

En septiembre de 2007 la Asamblea General de la Naciones Unidas aprobó la Resolución por medio de la cual emitió la Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que el gobierno de Colombia se abstuvo de votar argumentando diferencias existentes entre el texto de la ONU y la Constitución Política en temas como autonomía territorial (suelo, subsuelo y espacio aéreo), presencia de ejércitos y Consulta Previa, lo cual aparte de faltar a la verdad, muestra la realidad política con relación a los pueblos indígenas en Colombia. Esta situación fue ratificada por la Cancillería del gobierno colombiano, en un intento por confundir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, al decir que había enviado mensaje a la Asamblea corrigiendo su decisión.

Tal vez, a doscientos años del Memorial de Agravios de don Camilo Torres, los criollos aún no logran ser reconocidos como hijos legítimos de España pero se esfuerzan por mostrar que son dignos representantes de los invasores y, para gozar de los favores del imperio, reinventan la expedición de exterminio del tristemente célebre “pacificador Morillo”, quien sin lugar a dudas será el verdadero héroe en las celebraciones de los centenarios que está promoviendo el rey de España y el gobierno de los Estados Unidos para los regímenes de los llamados países Iberoamericanos.

Doctor Uribe, en estas conmemoraciones es su deber decirle al mundo de qué lado está, pues nosotros sabemos que si otra patria es posible, es aquella que interprete la grandeza americana de los pueblos que han sobrevivido a los quinientos años de invasión y a los doscientos años de capitalismo y modernidad. En estos centenarios, sabemos que las movilizaciones no corearan “que viva el rey y muera su mal gobierno”, sino que atentos a las voces de la historia, ellos y nosotros, continuaremos exigiendo el establecimiento de estados realmente democráticos y construyendo un país para todos, en especial para las mayorías víctimas de los gobiernos que han dominado durante doscientos años de repúblicas coloniales.

 “Vivimos porque peleamos contra el poder invasor y seguiremos peleando mientras no se apague el Sol”.

 CONSEJERÍA MAYOR

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA –CRIC-

ENCUENTRO DE SECTORES SOCIALES E HISTORIADORES PARA LOS 200 AÑOS DEL MEMORIAL DE AGRAVIOS

 

 

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