Luego de las constantes alertas emitidas por las organizaciones sociales y de derechos humanos del Chocó ante los fuertes combates armados que vienen protagonizando guerrilleros y paramilitares en los territorios indígenas y afrocolombianos, hechos que han generado el desplazamiento de por lo menos 1200 nativos, la Organización de las Naciones Unidas expresó su profunda preocupación por la grave situación de estas comunidades.

 

Así lo manifestaron este lunes la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, luego de una visita humanitaria que realizaran a las comunidades indígenas desplazadas de los ríos Opogadó y Bojayá, que se encuentran en Bocas de Opogadó, Puerto Antioquia y Loma de Bojayá, Chocó, los días 29 de marzo al 1 de abril de 2004.

 

Según constató la misión de la ONU, más de un millar de indígenas se vieron obligados a abandonar sus comunidades en el departamento del Chocó entre los días 20 y 29 de marzo pasados.

 

De igual forma, fue visible que: “A pesar de la presencia de la Fuerza Pública en la zona, los grupos ilegales continúan movilizándose en ella y ejerciendo presión sobre la población civil“.

 

Para la ONU es latente el riesgo de nuevos desplazamientos de las comunidades indígenas y afrocolombianas que aún se encuentran en la zona.

 

Así mismo, son preocupantes: “Las condiciones de hacinamiento, la precariedad alimenticia y la ausencia de agua potable, que están afectando la salud de la población indígena, la cual es aún más vulnerable al no estar en su medio habitual”.

 

Por tales motivos, las Naciones Unidas instaron a las FARC y a las AUC: “a que se abstengan de cualquier acción que ponga en riesgo o peligro a la población civil; a que se retiren de las zonas pobladas; a que respeten los derechos de las comunidades indígenas y afrocolombianas las cuales viven en el municipio de Bojayá; y a que acaten los principios del Derecho Internacional Humanitario”.

 

La ONU pidió a las autoridades estatales que presten mayor atención a esta situación y que adopten urgentemente las acciones necesarias para prevenir nuevos desplazamientos y proteger a la población.

 

El informe anual de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento reveló que en el 2003 un total de 207.607 personas dejaron sus casas para escapar de la violencia asociada al conflicto colombiano, mientras en el 2002 lo hicieron 412.553 personas.

 

 

 

 

 

 

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