Alarmante se torna la situación de las comunidades nativas del sur del país, luego que los actores armados conminaran a los dirigentes que integran el Comité Ejecutivo de la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP) a renunciar.

 

Estos actos de violencia y coacción -denunciados el tres de junio por la OZIP- se vienen manifestando desde el pasado miércoles, dos de junio, cuando a las 8:15 de la noche llegaron a la sede de la organización indígena dos hombres armados que sin identificarse dijeron que iban de parte de “El Patrón”, y el mensaje era que: “el Presidente Hermes Narváez Remun y el Tesorero Antonio Jajoy Pai, deben renunciar y tienen 24 horas para hacerlo”. 

 

 

Al día siguiente, en horas de la mañana, otro grupo de hombres, igualmente armados, hicieron llegar el mismo mensaje de terror a Rosaura Guzmán Chindoy, Vocal del Comité Ejecutivo, y al Secretario General, Alejandro López Agreda, advirtiendo que tenían que irse de la ciudad de Mocoa, capital del Putumayo, y que además, “a partir de hoy la OZIP debe estar cerrada”.

 

Directivos de la OZIP manifestaron que estas amenazas se constituyen en una atentado contra el trabajo organizado de las comunidades nativas del departamento, pero sostuvieron que no van a ceder a los: “chantajes de los enemigos de los pueblos indígenas que buscan desestabilizar nuestra organización”, y que solo cuando los Taitas, The walas, Jaibanas y Autoridades Tradicionales lo exijan, dejaran los cargos.  

 

En consecuencia, los indígenas se declararon en Asamblea Permanente solicitando el apoyo generalizado de todas las organizaciones indígenas del país además de la comunidad internacional, y reclamaron del gobierno nacional la debida protección a sus vidas e integridad física. 

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