Riosucio – Caldas – Colombia
Un doble asesinato fue denunciado esta semana, a través de la corporación Reiniciar, de indígenas pertenecientes a los Consejos Regionales Indígenas de Risaralda y Caldas. Se denunció, además, la amenaza directa contra Autoridades Tradicionales por parte de grupos armados ilegales.
El primer hecho se registró el pasado miércoles 30 de junio en la comunidad indígena La Rueda, jurisdicción del municipio de Riosucio, Caldas. Según la denuncia, un escuadrón paramilitar, que patrulló desde tempranas horas de la mañana las comunidades Emberá Chamí de El Palal y La Rueda, asesinó en esta última al indígena Luis Eduardo Hernández Hernández.
“Nosotros hemos denunciado constantemente ante las autoridades competentes la presencia permanente de grupos armados ilegales, como lo son las FARC, el Ejercito de Liberación Nacional (ELN), el Ejercito Popular de Liberación (EPL), grupos de Autodefensas y delincuencia común organizada, en por lo menos tres de los nueve resguardos indígenas de Caldas. La presencia de estos grupos ha generado temor en la comunidades, y una de ellas, la de La Granja, se desplazó por amenazas directas de hombres encapuchados”, manifestó a Actualidad Étnica, Germán Taborda, coordinador del área de derechos humanos del CRIDEC.
Por otro lado, el CRIR denunció el asesinato de un médico tradicional (Jaibaná), Reinaldo Guaguarabe, de 60 años, perteneciente a la comunidad del Alto Canchivare, quien fue sacado de su casa por dos hombres encapuchados con la excusa de querer dialogar con él. Minutos más tarde, el cuerpo si vida de Reinaldo fue encontrado por sus familiares junto con una nota dejada por sus verdugos donde advierten que cinco Jaibanás más serán ajusticiados.
Pese a que el 15 de marzo de 2002 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó: “Medidas Cautelares a favor de 40 indígenas Embera Chamí de los resguardos y asentamientos de Cañamomo-Lomaprieta, San Lorenzo, Nuestra Señora Candelaria de la Montaña, Escopetera-Pirza, Totumal, La Trina, La Albania, Cerro Tacón, La Soledad, y miembros del CRIDEC”, según información de la Fundación Hemera, entre el año 2002 y junio de 2004 han sido asesinados 38 Embera Chamíes; se produjeron dos desapariciones forzadas; ocho lesiones personales; una menaza directa y una amenaza colectiva que involucró a por lo menos 13 mil indígenas del resguardo Cañamomo- Lomaprieta, acciones cometidas en un 21% por las AUC, un 65% por actores desconocidos y un 14% por guerrilleros de las FARC.
Ante este panorama de sangre las organizaciones solicitaron la intervención inmediata y efectiva del gobierno nacional para proteger los derechos de las comunidades Embera Chamí ubicadas en los departamentos de Risaralda y Caldas. De igual forma, hicieron un llamado a las entidades internacionales defensoras de los derechos humanos para que acompañen, rodeen y se solidaricen con la causa de este pueblo aborigen, duramente golpeado por el conflicto armado.