Un nuevo asesinato enluta al ya diezmado pueblo Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, a la pequeña Natalia de tres años -hija- y a la compañera, en estado de embarazo, de Fredy Antonio Arias Arias, 32 años, quien fue asesinado a las 2:35 de la tarde del martes 3 de agosto de 2004, a manos de sicarios quienes lo masacraron a 300 metros de la Casa Indígena Kankuama, en la ciudad de Valledupar, departamento del Cesar, denunció vehementemente el Senador Indígena, Gerardo Jumi Tapias.
Según relató el Senador Jumi a Actualidad Étnica, Fredy Arias salió de la Casa Indígena a eso de las 2:30 de la tarde del martes, con destino a su hogar. A unos trescientos metros de la organización Kankuama fue interceptado por dos hombres armados que viajaban en una motocicleta. Estos se bajaron de ella y dispararon en cinco ocasiones contra la cabeza de Arias, quien calló muerto mientras sus verdugos emprendían la huida.
Fredy Antonio se desempañaba como gestor institucional en Derechos Humanos para la Organización Kankuama hacía ya dos años, pero su vida de líder comenzó en la Universidad Popular del Cesar, durante sus estudios de Administración de Empresas.
“Este hecho es contradictorio, porque Fredy Arias estaba inscrito al Programa de Protección Especial del Ministerio del Interior, tenía un Avantel -teléfono especial de seguridad para personas en riesgo-, además, en la mañana del martes tuvo una reunión con los organismos de seguridad del Estado para saber si era necesario brindarle protección con personal armado –escoltas-, y en la tarde de ese día lo mataron”, destacó el Senador Jumi.
De igual forma aseguró que, auque los asesinos no han sido identificados, en el casco urbano de Valledupar están presentes las Autodefensas (AUC): “por lo tanto la responsabilidad es de los paramilitares, pero también de la Fuerza Pública (Policía y Ejército) , al no controlar el orden público en el mismo casco urbano y permitir este tipo de actos sangrientos contra el movimiento indígena de la Sierra. Este es un hecho de represalia contra esta organización porque los indígenas no se han quedado callados y han denunciado constantemente los abusos que contra ellos se cometen por parte del los grupos armados del conflicto”.
Este hecho se suma a la larga cadena de asesinatos cometidos contra el pueblo Kankuamo, que en los dos últimos años ha perdido a más de 90 líderes indígenas y se encuentra al borde del exterminio, ante la mirada pasiva y permisiva del Estado.
No han valido entonces, las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA a favor de este pueblo, ni las denuncias, ni los muertos, para que los grupos armados cesen esta sangrienta carnicería.
El Senador Jumi exigió al Estado la pronta aclaración de este asesinato, que se da en medio de los “diálogos de paz” que el Gobierno sostiene con las AUC en el departamento de Córdoba, y pidió garantías plenas para los líderes indígenas y funcionarios de ONGs que se desplazarán a la ciudad de Valledupar para acompañar el acto fúnebre de Fredy Arias, que se realizará este jueves 5 de agosto. De igual forma, aseguró que no es suficiente dotar a los indígenas de teléfonos Avantel o de escoltas armadas para proteger sus vidas, sino que: “es necesario y urgente que el gobierno genere y respalde una Política Pública de Protección Especial para los derechos de todos los pueblos indígenas de Colombia”, concluyó.
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