Un grito de repudio, dolor y resistencia recorrió las calurosas calles de la ciudad de Valledupar -Cesar- durante la velación y entierro, el jueves 5 de agosto, del líder Kankuamo, Fredy Árias, asesinado dos días atrás, a manos de sicarios de las Autodefensas que mataron un cuerpo, pero no exterminaron sus ideas ni la fortaleza de todo un pueblo nativo, acorralado y diezmado por un conflicto armado que ha desangrado al país durante más de 50 años.

 

Durante el sepelio, cientos de personas se aglutinaron para expresar a la familia Árias, el dolor que había generado la partida de este hijo de la Sierra Nevada. Y fueron precisamente esas montañas las que acompañaron con su llanto la despedida de un líder que lucho incansablemente por defender los derechos de sus hermanos y comunidades.     

 

"Nos mataron a una de las personas más queridas por la Organización Kankuamo, pero el efecto que ha generado sobre todos nosotros es el contrario, querían aterrorizarnos, pero lo que han hecho es darnos más fortaleza y resistencia para seguir luchando por nuestros derechos. No debemos bajar la guardia ante esta agresión, no solo contra el pueblo kankuamo, sino contra toda el movimiento nacional indígena", manifestó un Mamo de la Sierra.

 

En medio de la lluvia, un marcha de más de quinientas personas -entre las que se encontraba una comitiva conformada por el presidente de la ONIC, Luis Évelis Andrade, los Senadores indígenas, Segundo Tarapúes, Jesús Piñacue, Gerardo Jumi y Francisco Rojas, además de representantes de diferentes organizaciones indígena de todo el país como también Antonio Jacanamijoy, representante indígena ante la ONU, y ONGs como la Fundación Hemera, el Colectivo de Abogados y SINTRAMINERCOL-, llevó en hombros el ataúd de Fredy, primero hasta la Gobernación del Cesar donde el silencio de la caravana lo dijo todo. Luego avanzó hasta la Plaza Puerto López donde se rompió ese silencio y se desbordó todo el dolor y la rabia contra los asesinos de un pueblo, de una cultura, de una tradición milenaria que ha tratado de mantenerse viva frente a las puertas del exterminio.   

 

En la tarima, ondeaba una pancarta en la cual estaban escritos los nombres de los más de 220 indígenas Kankuamos masacrados por la guerra durante estos últimos años, y finalizaba la lista el nombre de Fredy Árias, hecho simbólico con el cual se pidió que paren los asesinatos.

 

"Si nos van a matar, que nos maten hablando y denunciando todas las atrocidades que los grupos armados, paramilitares, guerrillas y Fuerza Pública, cometen contra nuestros pueblos" sentenciaba una consigna en la mitad de la plaza.  

 

Y uno por uno fueron hablando los Senadores indígenas, expresando su dolor y repudio. Segundo Tarapúes dijo: "Elevo mi voz de protesta por la violación sistemática de nuestros derechos. Somos pueblos hijos de la tierra y vivimos por la tierra en lugares ancestrales, y ahora nos quieren sacar de nuestros territorios para implementar megaproyectos, explotar los recursos naturales que ahí existen, y poco a poco contaminar nuestras Madre Tierra".

 

Aunque Jesús Piñacue dijo que el miedo se apodera poco a poco de los pueblos indígenas, "ante el avance carnicero paramilitar", no cesarán en denunciar y ponerle el pecho a esa situación. "Yo soy hijo de un pueblo de armas tomar, guerrero, el Paez del Cauca, pero últimamente hemos tomado la decisión de luchar por una opción de país diferente para todos (...) Que vergüenza siento de esos medio colombianos que para conseguir el pan diario tienen que matar cobardemente a otro colombiano (...) Yo soy de la posición de llevar el cadáver de Fredy y ponerlo en el primer retén de las Autodefensas (AUC) para que se lo coman, y si no es así, para que expliquen cual es la razón política de hombres civilizados por la que pretenden hundirnos en la peor circunstancia de inexistencia".           

 

Rojas Birry: "Reclamamos justicia (...) y que vergüenza de nuestra patria en manos de la protección del Estado colombiano, que país tan civilizado en el que vivimos. Señores de las AUC, yo los acompañé en la instalación de la mesa de paz en Santafe de Ralito, y ayer estábamos dispuestos a trasladarnos bajo el auspicio logístico del Presidente de la República, pero de esta manera les decimos al país que queda suspendida nuestra ida y la celebración de la audiencia pública en ese campamento, hasta que nos digan, y sobre todo "Jorge 40", que nos diga porqué mató a este líder indio, que le digan al país dónde de esta Quimi Pernía Domico, otro líder indígena que aún no sabemos donde está descuartizado y enterrado. Hoy el silencio se rompe porque nos declaramos en asamblea permanente de todos los pueblos de Colombia hasta hacer una gran marcha nacional para ir a Santafe de Ralito para decirles dónde están todos los indígenas asesinados, y el gobierno también tiene que responder ante Colombia".      

 

De igual forma, Gerardo Jumi dijo: "Mataron a un hijo del pueblo kankuamo, y hoy tenemos que decir que su espíritu nos acompañara siempre para seguir haciéndole frente a esta panorama de sangre. Esa muerte cobarde es el fruto de la intolerancia del grupo paramilitar AUC, pero con toda franqueza tenemos que decir que hay una permisividad, hay omisión del Estado colombiano, de la Fuerza pública, y es responsable el Presidente del la República, Álvaro Urive Vélez. No es suficiente que los líderes amenazados sean protegido por el Estado con un teléfono Avantel o con escoltas, si no con una política de protección a los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas. Nuestros pueblos le están aportando a la paz y están en contra de la guerra, pero esa actitud ha sido incomprendida por los gobernantes de nuestros país y por los grupos armados. Si el gobierno paró inmediatamente los diálogos con las AUC por el secuestro del ex senador José Eduardo Géneco, exigimos que de esta forma también se paren esos diálogos sospechosos, por la muerte de todos nuestros indígenas, y especialmente por la muerte de Fredy Árias".

 

Luis Évelis Andrade concluyó el paso de la caravana por la Plaza, recordando que: "En el marco de la Segunda Mesa Nacional Indígena de Paz y Derechos Humanos tuvimos la presencia del compañero Fredy Arias, quien expuso de manera vehemente y clara lo que ocurría y presagiaba lo que podría ocurrir si el gobierno no tomaba las medidas necesarias y pertinente en orden a proteger la vida de muchos miembros y de los líderes del pueblos Kankuamo. En esa ocasión hablamos y le plantee que generara una reunión para esta misma fecha aquí en Valledupar con los líderes Wiwa, Kogui, Arhuaco y Kankuamos, dijo estoy dispuesto. Él lo ha cumplido, pero desafortunadamente nos ha convocado muerto, esto nos da una lección y más fuerza para seguir con la lucha indígena. (...) Que esta vez el silencio de muchos se convierta en un solo grito de unidad, territorio, cultura y autonomía para los pueblos indígenas y para todo el pueblos colombiano".

 

Aunque la lluvia abatía con fuerza, los cientos de espectadores reunidos en la plaza no abandonaron sus puestos y acompañaron la manifestación hasta el final.

 

Una pequeña bandera blanca portada por todos los marchantes reflejaba un sentimiento y deseo de los indígenas, muy sencillo, la Paz, esa que les ha sido arrebatada por intereses mezquinos del tipo económico, político y militar en sus territorios ancestrales. Aunque no toda la gente pudo entrar al cementerio, la despedida de Fredy se colmó de aplausos y llanto que se escucharon en todo el Valle.

 

Finalmente, el movimiento indígena se declaró en Asamblea Permanente, y solicitó al gobierno nacional el cese de la mesa de diálogo con los paramilitares de las autodefensas (AUC), hasta que haya una explicación contundente, por parte de ese grupo armado, del porqué del asesinato kankuamo.     

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