Tres temas revisten gran interés para los Pueblos Indígenas de Colombia y del continente: 1) El día internacional de los Pueblos Indígenas en el marco del Decenio de los Pueblos Indígenas del Mundo, 2) La realización del Referéndum en Venezuela y las implicaciones de este acontecimiento para los pueblos indígenas de ese país y 3) la decisión de los grupos de paramilitares de iniciar el proceso de desmovilización de algunos de sus frentes, entre ellos los de la zona norte del país.
Hace diez años la Asamblea de las Naciones Unidas, mediante la resolución 49/214, estableció el Decenio de los Pueblos Indígenas del Mundo. En el marco de ese Decenio se erigió la fecha del 9 de agosto como el día internacional de dichas poblaciones.
Quisiéramos destinar estas líneas para abordar la multiplicidad de temas inherentes a estas comunidades, en correspondencia con su inmensa diversidad étnica y cultural. Desafortunadamente las continuas violaciones de derechos humanos contra miembros de sus comunidades y la crisis humanitaria que se vive en sus territorios, producto del conflicto armado, nos hacen perder en ocasiones la perspectiva de esta riqueza inconmensurable y de paso la necesidad de una mirada desde la integralidad de los derechos, reduciendo su realidad al tema del conflicto.
Y no es para menos. Situaciones como la que viven los indígenas de la Sierra Nevada no dan para pensar en otra cosa: de los sesenta casos de homicidios de líderes indígenas registrados por la Fundación Hemera en lo corrido del 2004, treinta y siete afectaron a las comunidades de la Sierra y la Guajira: tres Arhuacos, catorce Kankuamos, dieciséis Wayuú y cuatro Wiwas. Dicho de otro modo, el 35% de los indígenas asesinados en Colombia en el año 2004 son de la Sierra Nevada.
Esta cruda realidad, también se lee en las declaraciones del Señor Michael Fruhling, Director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: ...”la Comisión... deplora el aumento de la violencia selectiva, ... La Oficina expresa particular preocupación por la vulnerabilidad de los líderes tradicionales y los cabildos gobernadores, .... La Oficina urge al Estado colombiano a que se tomen acciones urgentes y concretas de protección, ... la Oficina quiere recordar que sigue pendiente el cumplimiento, por parte del Estado colombiano de varias medidas cautelares otorgadas a pueblos indígenas,... La Oficina lamenta que la investigación de la desaparición forzada del líder Embera Katío Kimy Pernía Domicó, .... la Oficina considera preocupante que continúe tanto de forma masiva como de forma individual el desarraigo de indígenas, ... la Oficina exhorta a la Red de Solidaridad Social a implementar medidas para brindar particular atención a miembros de pueblos indígenas desplazados, .... hace énfasis en las consecuencias negativas que está provocando el bloqueo a las comunidades por parte de los actores armados, ... la oficina recuerda a los grupos armados ilegales y a la Fuerza Pública, que la población civil es protegida por el derecho internacional humanitario .....” .
A Todas estas observaciones hechas en el campo de los derechos humanos, podríamos agregar otras, referidas al ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales, sobre los cuales la Oficina le recomienda al Estado colombiano que se brinde una especial atención, sobre todo en materia de acceso a servicios de salud y desarrollo de los programas de etnoeducación. Pero si miramos de conjunto estas recomendaciones, muy a pesar de los importantes avances durante los últimos diez años, debemos precisar que las poblaciones indígenas siguen siendo relegadas y que falta mucho por hacer para restablecer el equilibrio social resquebrajado de antaño. El decenio de los Pueblos Indígenas esta próximo a concluir y los indígenas tienen clara una cosa: que la transformación de su realidad es cuestión de políticas públicas, lo cual difícilmente puede lograrse en el marco de una efemérides o de un lapso de tiempo definido por organismos internacionales para enaltecerlos como sujetos de derechos. Y lo que está entonces al orden del día es la voluntad política de todos los actores, incluidos los propios indígenas, para hacer de estas aclamaciones una realidad.
Pasando al tema del referéndum en Venezuela, publicamos en esta edición un artículo que analiza las implicaciones de este evento electoral para los Pueblos Indígenas, dado que los procesos de visibilización de los pueblos originarios de ese país se deben en parte a las reformas introducidas por Chávez en la nueva carta política de ese país, que introducen el tema de la diversidad. Diversidad negada durante siglos por la clase política dominante venezolana, empecinada en definir su Estado como monocultural como expresión de su visión de una “única raza”, la mestiza. Al respecto, es de esperar que los pueblos indígenas de Venezuela sabrán enrutar los intereses de sus pueblos, sin retroceder en el marco de derechos adquiridos en los últimos años.
Por último, la noticia entregada este fin de semana por el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, sobre la presunta desmovilización del Bloque Centauros, al mando del jefe paramilitar 'Miguel Arroyave'; las Autodefensas de Meta y Vichada, dirigidas por 'Guillermo Torres', y el Bloque 'Vencedores de Arauca', encabezado por Pablo Mejía... así como el anuncio" de la “...disponibilidad inmediata de concentración y desmovilización del Bloque Norte, al mando de los comandantes Salvatore Mancuso, Jorge 40, Diego Vecino, Ramón Mojana y Camilo Catatumbo, y del Bloque Bananero al mando del comandante Hernán Hernández" (Periódico el Tiempo), generan gran expectativa en el movimiento indígena, sobre todo de la Sierra Nevada, pues como se reseña en este escrito, buena parte de las violaciones a los derechos humanos de los indígenas se han cometido en esta región y muchos de los casos se han atribuido justamente a los diferentes frentes del Bloque Caribe. No obstante este anuncio, que tampoco constituye una garantía para los miembros de las comunidades indígenas, la comunidad nacional e internacional continúan a la espera de una posición clara del alto gobierno sobre los casos que se imputan a los paramilitares, incluido el condicionamiento de las mismas conversaciones al esclarecimiento de los hechos. En ese propósito, los indígenas han invocado un papel más activo por parte de la misión de la OEA y dicha posición no cejará hasta tanto se tenga claridad sobre la suerte del líder indígena Kimy Pernía y de los 37 indígenas Wayuú desaparecidos hace apenas tres meses en la península de la Guajira, atribuidos al jefe paramilitar Jorge 40.
De allí que las palabras del Alto Comisionado, en el sentido que “la época de los grupos armados ilegales brindando seguridad por su propia cuenta comienza a ser cosa del pasado, en adelante sólo existirán mecanismos de seguridad que operen dentro de la ley”, no generan ninguna tranquilidad en los indígenas de la Sierra. Ellos acaban de enterrar a uno de sus máximos dirigentes convencidos de la responsabilidad de los paramilitares, así lo nieguen. Será que nos aprestamos a una nueva etapa de violaciones de los derechos humanos de los indígenas, atribuibles a la “delincuencia común?
* Director Fundación Hemera.