El comandante de la segunda brigada del Ejercito, General Gilberto Rocha, informó que el próximo primero de diciembre entrará en funcionamiento un Batallón de Alta Montaña para la Sierra Nevada de Santa Marta, noroccidente colombiano, acción militar que pretende “limpiar” de grupos guerrilleros y paramilitares esta zona en menos de seis meses.
El anuncio se realizó en medio de una visita sorpresa que el alto oficial hiciera al corregimiento de Santa Clara y a la vereda El Cincuenta, departamento de Cesar, donde se reunió con los habitantes de la zona, incluyendo decenas de indígenas, y aseguró que gracias a cuatro operaciones ofensivas del Ejército en los últimos meses se les ha asestado varios golpes a los grupos al margen de la ley que operan en la región.
“Les hemos cercado el corredor que utilizaban para delinquir y que les permitía trasladarse para el Magdalena, el Cesar y la Guajira, y eso ha dado como resultado que ya los campesinos volvieron a sembrar y muchos de os que se fueron ya regresaron”, manifestó el general.
De igual forma, el oficial informó que el Batallón contará con un personal de 1.100 efectivos cuyo objetivo principal será recuperar la Sierra a como de lugar. “O se entregan, o se desmovilizan por las buenas o se les da de baja”.
El Batallón estará ubicado en el corregimiento de Santa Clara, y se reforzará con el aumento del pie de fuerza de los batallones de contraguerrilla “Guajiros”, de la Infantería “Córdova”, de Ingenieros del Vergara y Velasco y de la Fuerza de Tarea del Caribe.
Esta importante operación militar, encarnada en la Política de Seguridad Democrática de la actual administración nacional, necesariamente se desarrollará también dentro de los territorios indígenas Kankuamo, Arahuaco, Kogui y Wiwa, que se extienden por los tres departamento que comparten la Sierra Nevada: Cesar, Magdalena y Guajira.
Para los líderes indígenas consultados por Actualidad Étnica, este tipo de acciones podrían tener resultados positivos a largo plazo, pero a corto, las consecuencias podrían ser devastadoras para los pueblos nativos que se encontrarían en medio del fuego cruzado.
“Yo creo que el conflicto en la Sierra es muy complejo, sobre todo porque nosotros, los indios, no hacemos parte del mismo. Las acciones armadas, del lado que vengan, son negativas y afectan a nuestra cultura y nuestros territorio. Los actores armados siempre irrespetarán nuestros lugares sagrados, nuestras vidas y nuestra pervivencia como pueblos ancestrales”, manifestó Leonor Salavata, líder indígena del pueblo Arahuaco.
Por su parte, Jaime Árias, líder de la Organización Kankuama de la Sierra, dijo que: “Esta es una discusión compleja, porque se debe buscar concertar con los grupos indígenas para que se nos garantice el respeto a nuestros territorios, y la Fuerza Pública también tiene que comprometerse a respetar nuestros derechos colectivos, pero lo que nos han dicho es que este es un caso de Seguridad Nacional y que por tanto debemos acatar”.
Los indígenas solicitaron la presencia de organismos de derechos humanos nacionales e internacionales para que mediante una veeduría, se controlen las acciones militares programadas para esta gran reserva natural del mundo.