Han pasado seis años desde la inundación de nuestro territorio por el megaproyecto Urrá I. Desde entonces los Emberas hemos sufrido daños irreparables en salud, alimentación, pérdida de nuestro sistema ancestral de valores, desarraigo de nuestras costumbres y fragmentación de nuestra cultura, desequilibrio espiritual y la muerte progresiva de nuestros ríos. En razón de que Urrá nunca cumplió con el mandato constitucional y con los acuerdos internacionales que los obligaba a consultarnos antes de iniciar cualquier proyecto que nos afectara, en su momento la Honorable Corte Constitucional tuteló nuestros derechos fundamentales para que Urrá previniera el surgimiento de nuevos impactos y para que iniciara la reparación, mitigación e indemnización por la destrucción de nuestro pueblo y territorio. Pero la realidad es otra muy distinta.

           

A la fecha, las medidas de reparación, mitigación e indemnización han sido muy insuficientes y Urrá además de negar su responsabilidad en estos hechos no ha emprendido ninguna nueva acción para garantizar una reparación integral a nuestro pueblo. Como si fuera poco en los últimos años Urrá con actitud prepotente y grosera, ha desconocido y manoseado las decisiones de nuestras autoridades, se cree con el derecho a poner condiciones sobre nuestras decisiones y sobre los procesos que hemos adelantado para garantizar nuestros derechos y decidir autónomamente. El ejemplo más claro de eso es que Urrá para actualizar el registro poblacional de nuestras comunidades nos impuso un censo georeferenciado que aumenta la vulnerabilidad integral de nuestros lideres y nuestras familias, ya de por sí afectadas seriamente por el conflicto armado dela región.

 

Para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la licencia ambiental, se creó un comité de seguimiento a dichos compromisos, pero en los últimos años este comité de seguimiento se ha convertido en una herramienta burocrática inoperante que en vez de obligar a Urrá para que cumpla sus obligaciones, termina “entendiendo” las “limitaciones” de Urrá y abandona el papel de garantizarnos nuestros derechos. Lo peor de todo es que este comité ha invertido el papel para el cual fue creado. De esta forma en los últimos dos años hemos pasado de ser el pueblo afectado por Urrá con necesidad de protección por el estado y las leyes colombianas a ser el pueblo “molestia” para Urrá y el culpable de que no se hayan mitigado los impactos.

 

Las enfermedades eruptivas de la piel, las diarreas, las mordeduras de serpientes, se han incrementado a raíz de la construcción de Urrá. Por esta razón los emberas nos enfrentamos ahora al embeleco de que por una parte el estado y las autoridades de salud asumen que esta responsabilidad debe ser asumida por Urrá y por otra parte a que Urrá manifiesta que esa responsabilidad debe ser asumida por las autoridades de salud. De esta forma ninguna de las dos partes ha asumido sus responsabilidades mientras el pueblo Embera sigue muriendo a causa de desnutrición, de parasitosis, de“accidentes” ofídicos, enfermedades todas controladas en el mundo occidental desde hace mucho tiempo.

 

Nuestro pueblo, nuestros territorios y nuestra cultura no tienen precio. Por encima dela reparación económica está el respeto a nuestros derechos, a nuestras formas de gobierno y autoridad y a nuestra dignidad. EXIGIMOS LA garantía y el respeto de nuestros derechos fundamentales y de aquellos que la sociedad mayoritaria ha denominado derechos Humanos, pero también exigimos el respeto de los derechos ancestrales de nuestros pueblos

 

Rechazamos el desconocimiento y el manoseo que sobre nuestro pueblo ha venido ejerciendo la empresa Urrá. Rechazamos el trato grosero e irrespetuoso del señor Rafael Piedrahita, Gerente técnico ambiental de Urrá hacia nuestras autoridades y decisiones.

 

Exigimos el cumplimiento integral de lo ordenado por la corte constitucional en su sentencia T-652 y lo establecido en la licencia ambiental.

 

Exigimos mayor atención del estado y sus instituciones para garantizar la integridad, la dignidad, la identidad y la cultura de nuestro pueblo. Exigimos verdaderos compromisos y avances de las instituciones para cumplir lo que por mandato constitucional y tratados internacionales garantiza nuestros derechos.

 

A sabiendas de que estos problemas lo generó la irresponsable construcción y puesta en funcionamiento de la Hidroeléctrica Urrá I, exigimos su inmediato desmantelamiento, para lo cual solicitamos la solidaridad de las organizaciones indígenas, de derechos humanos, de derechos ambientales y todos los sectores sociales que crean justa esta exigencia

 

El pueblo Embera katío representado en la autoridad de sus gobernadores locales y del Cabildo Mayor y en pleno uso de su derecho a la autonomía, la participación y la protesta se declara en asamblea permanente en las Oficinas de la Empresa Urrá S.A. E.P.S. en la ciudad de Montería.

 

Portanto exigimos la presencia inmediata del Programa para la Defensa de los DDHH de la Vicepresidencia y la Defensoría del Pueblo; Procuraduría General de la Nación; Ministra del Medio Ambiente; El Ministro de la Protección Social; Ministro de Educación, Ministro del Interior, Gerente General de la Empresa Urra S.A.; Director General del Incoder; Director del Sistema Nacional de Parques Naturales y la comisión de expertos creada en el acuerdo del 19 de abril entre el Gobierno nacional y nuestras autoridades. Con quienes constituiremos una mesa detrabajo

 

 

CABILDOS MAYORES DE RIO SINU Y VERDE

Resguardo Embera Katío del Alto Sinú, Octubre 25 de 2004

 

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