Más de 2 mil personas, entre indígenas y afrocolombianos de las poblaciones de NapipÃ, Piedra Candela y El Corazón de Jesús, en el Medio Atrato chocoano, se han desplazado ante los intensos y consecutivos combates que vienen protagonizando efectivos del Ejército Nacional y guerrilleros del Frente 57 de las FARC.
Según informó la Organización Regional Embera Waunaan (OREWA), más de 500 familias se han refugiado en Bellavista, VigÃa del Fuerte y en Opogodó.
"Las comunidades han resistido a los embates de esta guerra, que en esa región se ha intensificado desde el pasado mes de marzo, pero ya están cansadas, con miedo y en medio de los enfrentamientos", manifestó un directivo de la OREWA.
La organización informó que se prepara una comisión humanitaria, conformada por diferentes entidades estatales, para desplazarse a la zona para verificar las condiciones en que se encuentran estas comunidades, además de la asistencia alimentaria.
Por su parte, el Director del Departamento de Prevención y Atención de Desastres de la Gobernación de Antioquia, Carlos Mario Montoya, sostuvo a medios locales que: "ya logramos llevar una tonelada de comida para los desplazados que se encuentran en Bojayá y VigÃa con ayuda de la Red de Solidaridad Social".
De igual forma aseguró que poblaciones como la de Napipi se desplazaron ante la falta de apoyo de la Fuerza Pública que habrÃa permitido el asentamiento en la zona de un frente guerrillero de las FARC. "La gente se fue por miedo a posibles retaliaciones y ataques contra ellos por parte de ese grupo ilegal", manifestó Montoya.
Esta región del PacÃfico colombiano se encuentra inmersa en una dinámica de guerra por el control territorial, que en su mayorÃa está a cargo de las comunidades indÃgenas y negras. En este devenir de fuerzas, guerrillas, autodefensas y Fuerza Pública ponen en medio del fuego cruzado a estos pueblos generando hechos de sangre y muerte, los cuales no dejan otro camino que el desplazamiento.
Organizaciones humanitarias, ONG's y hasta la iglesia presentes en la zona, han denunciado vehementemente ante la comunidad nacional e internacional esta dramática situación que se viene agudizando en el ultimo semestre, sin que el gobierno central demuestre mayor interés y voluntad para actuar y frenar este atropello que siempre será cometido contra las poblaciones indefensas.
Al respecto, la Comisión Vida, Justicia y Paz de la Diócesis de Quibdo denunció hechos inauditos como: "La policÃa acantonada en la cabecera municipal de Murindó, está negando a las comunidades rurales de este municipio la posibilidad de acceder a la alimentación básica, pues está restringiendo la cantidad y calidad de vÃveres que estos moradores llevan desde la Tienda Comunitaria de Murindó hacia las respectivas tiendas comunitarias de sus pequeños poblados. De manera particular a las cuencas de los rÃos Jiguamiandó y Murindó".
El organismo también denuncia como esa situación también se ha trasladado a la ciudad de Quibdó, donde se incrementaron los asesinatos selectivos. "En la ciudad de Quibdo continúan los asesinatos selectivos de jóvenes y recientemente de un comerciante, cuyos autores permanecen en la oscuridad. La sumatoria de estos asesinatos se constituyen en una masacre constante contra la población quibdoseña, la cual se encuentra atrapada por el pánico y la desesperanza ante esta impunidad".