El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) informó que la Justicia Ordinaria está próxima a dar su veredicto en relación con la masacre de por lo menos 100 personas, perpetrada por un grupo paramilitar  en la región del Alto Naya en abril de 2001.

   

 

 

“Bien es sabido que desde el 9 de abril de 2001 se inicia el asesinato en la vereda Bellavista, municipio de Suárez. La caravana se dirige hacia el Alto Naya matando comuneros y sindicándolos de ser auxiliadores de la guerrilla. De estos hechos existen muchas personas que fueron testigos presenciales. Inicialmente la comunidad asustada se reúne en el sitio denominado El Placer en un número aproximado de 6 mil personas, que buscaban la vía al mar, única salida que se tenía. El grupo paramilitar los persigue y  llegan a un sitio denominado El Saltillo, donde tienen dificultades (para continuar) por ser una zona navegable (...) pero a la gente ya se la habían llevado. Como ellos (paramilitares) estaban cansados, envían a un miliciano denominado Peligro (...) quien es el que señala a la comunidad por presión; (posteriormente) a éste lo envían  al sitio La Concepción  para conseguir canoas para transportarse, pero es ahí donde la guerrilla empieza a hostigar río abajo, (obligando a que los paramilitares) se replieguen  y se pierdan en el monte. Tenemos conocimiento que muchos paramilitares murieron producto de estas actuaciones. Gracias a la llegada del Ejército, muchos de los paramilitares se salvaron y fueron rescatados por las Fuerzas Militares. Según se tiene conocimiento, son las personas que hoy son objeto de la Audiencia Pública como autores de la masacre”, recordó el CRIC.

 

Un año después de la masacre, un Fiscal de la Unidad de Derechos Humanos dictaminó resolución de acusación contra 68 personas, vinculadas con grupos de autodefensa, bajo los cargos de homicidio múltiple con fines terroristas, desplazamiento forzado y concierto para delinquir, de las cuales 13 aceptaron su participación en un recorrido sangriento que cobijó a 16 veredas de la región.


Por tales motivos, las Autoridades Tradicionales del Cauca esperan que la Justicia Ordinaria dicte sentencia condenatoria contra los autores de una de las más aberrantes masacres que cobró la vida de por lo menos 100 personas entre indígenas paeces, campesinos y afrocolombianos, además de 4 mil desplazados.

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