Los indÃgenas, entre los estratos más pobres de la sociedad en muchos paÃses, ocupó la atención de una de las más importantes comisiones permanentes de la Asamblea General de la ONU.
A esos efectos se examinó un revelador informe del relator especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indÃgenas, Rodolfo Stavenhagen.
Para esos pueblos es muy importante que sea aprobado un proyecto de declaración de la ONU a su favor, que hace una década sigue perdido en interminables búsquedas de consenso internacional.
El funcionario afirmó que en numerosos paÃses se ha legislado en pro de las poblaciones autóctonas pero aún estos avances se ven con frecuencia velados por continuas violaciones de derechos humanos.
Los principales problemas se refieren a la tierra, el territorio, el medio ambiente y los recursos naturales, la administración de la justicia y los conflictos legales.
También tienen que ver con la pobreza, los niveles de vida y el desarrollo sostenible; la cultura y la educación; el autogobierno, la autonomÃa, la participación polÃtica y el derecho a la libre determinación.
A partir de denuncias recogidas se señaló la falta de aplicación de normas internacionales en materia de lucha contra la discriminación, amenazas de muertes y desapariciones forzadas de activistas indÃgenas.
Muchos de ellos han sido vÃctimas de ejecuciones extrajudiciales atribuidas a grupos paramilitares o fuerzas privadas que cooperan con el Estado o son toleradas.
El reporte denunció que en todas partes los indÃgenas han sido despojado progresivamente de sus tierras ancestrales y la defensa de sus derechos agrarios y territoriales constituye uno de las temas más candentes.
Una cuestión que preocupa en extremo se refirió al planeamiento, diseño y ejecución de grandes proyectos de desarrollo a costa de las comunidades, lo que entraña desalojo, migración y agotamiento de recursos naturales.
Sin acceso igualitario a la justicia los indÃgenas suelen enfrentarse en desventaja a un sistema que se utiliza con frecuencia para frenar las movilizaciones sociales y de resistencia. La población indÃgena en el mundo se estima en unos 800 millones de personas.