Fernando Giraldo, MagÃster y Doctorado en Ciencia PolÃtica. Especialista en asuntos electorales y de partidos, decano de la Escuela de Estudios PolÃticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda concedió esta entrevista al periódico Actualidad Étnica referente a estas próximas elecciones:
Actualidad Étnica: ¿Cómo cree usted que afecta la reforma la participación de los grupos étnicos?
Fernando Giraldo: Las asociaciones u organizaciones de las comunidades indÃgenas o de las comunidades negras tienen no disponen de una personerÃa jurÃdica asignada por el Consejo Nacional electoral sino por el Ministerio del Interior aunque se comporten polÃticamente, y en ese sentido digamos que eso me parece mal desde el punto de vista de sistema de partidos, pero desde el punto de vista de las comunidades étnicas es bueno que la reforma polÃtica no se les aplique con todo el rigor o sino correrÃan el riesgo de desaparecer en estas elecciones. Entonces aunque las organizaciones indÃgenas no logren sacar el 2% van a conservar la personerÃa jurÃdica dado que esta se las da el Ministerio, entonces digamos que en ese sentido por ese lado no los afecta la reforma polÃtica sin embargo globalmente yo tengo la impresión que la reforma polÃtica no los beneficia especialmente sino que conserva los derechos que ya tenÃan antes de la reforma polÃtica del 2003, digamos que no los perjudica, les mantiene los derechos buenos o malos.
AE: En cuanto a la reelección, ¿usted piensa que esto puede afectar a los candidatos étnicos de alguna manera?
FG: Creo que se ven afectados los indÃgenas como los negros de la misma manera que las otras organizaciones no étnicas, creo que aquà todas las instituciones públicas o no, se ven afectados con la reelección que debilita la institucionalidad democrática, creo que afecta a todos los candidatos que provengan de partidos que tengan como interés especial el fortalecimiento de los partidos porque se concentra más el poder en el ejecutivo y los partidos no están saliendo fortalecidos de esto, es mi punto de vista; yo avizoro que la reforma polÃtica no fortalece partidos sino que mantiene la excesiva personalización de la polÃtica y eso incluye a los indÃgenas, para muestra un botón, Gerardo Jumi se fue con el Polo Democrático debilitando la ASI y hay algunos candidatos indÃgenas que se van por los partidos en las circunscripciones ordinarias sin fortalecer las comunidades indÃgenas, ahora si tu me preguntas si esto esta bien o mal, la verdad desde el punto de vista individual es el derecho que a ellos les asiste de acuerdo a nuestro ordenamiento electoral de postularse por partidos distintos al de sus comunidades, porque seguimos colocando el acento en la personalización de la polÃtica dirigida a fortalecer la individualización del poder más que las instituciones polÃticas no públicas como los partidos y las organizaciones indÃgenas o de negros.
AE: entonces usted piensa que esa búsqueda de los candidatos que se lanzan por otros partidos ¿vulnera el carácter de la identidad de los grupos étnicos?
Fernando: Lo que pasa es que en algunos casos se siente que cuando ellos escogen otros partidos es porque no ha tenido asidero su postulación o su candidatura dentro de sus mismos grupos étnicos y por eso se separan, entonces terminan debilitando las posibilidades de que la representación étnica sea una representación grande y votada masivamente por los grupos étnicos, porque al fin y al acabo ellos al retirarse de sus comunidades para postularse por otros candidatos en circunscripciones ordinarias lo que hacen es debilitar la votación de los candidatos de las comunidades.
AE: ¿Qué balance hace usted de los congresistas étnicos que estuvieron en este último periodo?
Fernando: La verdad serÃa muy subjetivo y a la carrera te doy es una apreciación de primera mano pero con mucho beneficio de inventario. De pronto yo tengo la impresión que salvo uno o dos casos el balance en tanto representantes de comunidades étnicas fue pobre, lo digo desde afuera, no me considero como indÃgena, pero no siento que los indÃgenas hayan desarrollado una labor especialmente significativa en el congreso para defender los intereses de estas comunidades, y dios lo sabe y todos lo sabemos que son muchos los intereses que están en juego y que son vulnerados sistemáticamente a pesar de la constitución del 91, de hecho porque están divididos también en el congreso entonces no logran estructurarse sistemáticamente como una bancada.
Me parece que las comunidades indÃgenas necesitan revisar mucho más el papel que sus representantes juegan, y con mayor razón las comunidades negras, porque los negros que logran llegar al congreso actúan más como personas que como representantes de sus identidades, y lo digo porque Maria Isabel Urrutia entre otros están más porque fue una deportista destacada y no realmente en representación de sus comunidades y creo que las comunidades indÃgenas como el resto de los colombianos tenemos que construir o elegir representantes que representen programas más que opciones de sectores.
AE: ¿Cuáles son las posibilidades reales que tienen los grupos étnicos de ampliar su participación en estas elecciones?
Fernando: Creo que están limitadas por la legislación que tenemos, y por la acción de los partidos, me explico, los indÃgenas no pueden ampliar su representación en el caso de la cámara a más de uno que les permite la circunscripción especial a nivel nacional y en el senado a más dos porque asà lo dice la ley, pero la posibilidad de que se amplÃe depende de las circunscripciones ordinarias y el orden en que partidos tradicionales logren meter en su lista candidatos y que sobre todo conquisten votación en la circunscripción ordinaria y no en las comunidades indÃgenas o negras. Esto depende de dos cosas: lograr que en el futuro se amplÃe el número de curules para estas comunidades tanto del senado como de la cámara pero sobre todo en la cámara y particularmente donde los negros e indÃgenas son mayoritarios, y por el otro lado convencer y ganar democráticamente los partidos de circunscripción ordinaria para que les den una cuota más alta a las comunidades étnicas para que se de una verdadera participación.