La nobleza y bondad de KAKU SERANKUA (Padre creador), siempre ha estado a nuestra disposición y su admirable lealtad no tiene comparación, sin embargo frente a grandeza, nos embargan los agravios.
El, desde el principio consideró necesario reconvenirnos placenteramente, por lo tanto nos entregó sagrados métodos para que perviviéramos superando cualesquiera que fueran las dificultades, procurando además mantener el equilibrio humano y el contacto directo con el orden CREACI0NAL.
A los cuatro pueblos indígenas de la Madre Sierra Nevada de Santa Marta (kankuamos, Wíwas, Arhuacos y Coguís) les correspondió el sabio del Ayu (Planta sagrada conocida comúnmente como coca). En ella encontramos plasmada toda nuestra milenaria tradición, por ello es merecedora de nuestro loable respeto y de un minucioso y adecuado manejo. Así nos lo han transmitido de generación en generación nuestros mayores, inculcándonos el abundante contenido costumbrista que ella representa.
Ante la fatídica desviación de nuestro hermanito menor y cumpliendo el deber que nos asiste con la ley de origen, le compartimos algunos detalles de las espléndidas bondades de nuestra original planta sagrada, sin embargo no cumplió nuestras recomendaciones, contrariamente se dedicó a explorar irrespetuosamente otros pormenorizados avances ilusionistas. A veces vestido de oveja mansa, o también asumiendo comportamientos feroces y atroces, poco a poco nos ha arrebatado el contenido del Ayu utilizándola distorsionadamente y prostituyendo absurdamente su accionar.
Por eso mientras nosotros los nativos de la Madre Sierra procuramos pervivir usando el Ayu como alimento espiritual para defender con nuestro sabio pensamiento la biodiversidad necesaria para la humanidad, el hermanito menor prolifera mediante el fatal procedimiento de la cocaína, todas las inmundicias que atentan contra toda toda magistral posibilidad de vida.
Muchos métodos científicos impuestos por el hombre no han podido descifrar lo que hace tiempo predijo el Ayu si le llegáramos a irrespetar en su utilización; la vana transformación del hombre ha oscurecido el majestuoso sendero, por lo tanto, deambulamos por una camino plagado de falsos y manipuladores placeres, obteniendo como resultado el amargo sabor de múltiples adversidades (ej. desconocidas enfermedades en todos los seres vivos de la Madre Naturaleza, insoportables y prolongadas jornadas de frío y de calor, guerra inmisericordes entre humanos, acelerada desaparición de múltiples elementos necesarios para la vida) y a pesar de convivir con estas desafortunadas realidades, permanecemos parcos y abocados aún más a la funesta tragedia humana que paulatinamente acariciamos.
Dicen nuestras historias que mientras perdure la promiscua ansiedad del hombre en alimentar su desgarradora vanidad a costa del absurdo proceder sobre las plantas sagradas (Ayu, Marihuana, Tabaco y otras) jamás podremos reencontrarnos, por tanto la confusión y la codicia se da en nuestro permanente desdén; jamás conviviremos en paz, los estados y Gobiernos del mundo no podrán ponerse de acuerdo, ni tampoco los grandes líderes delíberán en función de la vida, el sutímiento asfixiará la concordancia familiar y todos juntos provocaremos la mortal separación con KAKU SERANKUA y SEYNEKEN (Madre Tierra).
Es necesario que la comunidad internacional enfoque su mirada democrática hacia nuestros territorios (corazón del mundo) para detener el desventurado genocidio cometido diariamente contra los pueblo indígenas de la Madre Sierra Nevada de Santa Marta, especialmente Kankuarnos y Wiwas, cuya posición es absolutamente ajena a los intereses guerreristas que allí inusualmente se practican.
*Las opiniones expresadas son responsabilidad de su autor