En medio de cientos de bastones de mando, la Guardia Indígena del norte del Cauca, junto con el Comité de Cacaoteros de Remolino de Caguán y Suncillas (Chocaguán), departamento de Caquetá, recibió el Premio Nacional de Paz 2004, entregado el pasado lunes por el Sistema de Naciones Unidas, El Tiempo, El Colombiano, Caracol Radio & Televisión, la Revista Semana y la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia (Fesco).

 

Para el Presidente de la Asociación de Cabildos Indígenas del norte del Cauca, Jhovani Yule, este es un reconocimiento ante la comunidad nacional e internacional: “al proceso que hemos construido como pueblos indígenas en nuestra responsabilidad de pensar y reconstruir la paz en nuestras comunidades y en la sociedad colombiana. Logramos posesionar nuestra propuesta de vida con instrumentos como la Guardia y el Congreso Itinerante y así oponernos pacíficamente a quienes han vulnerado nuestros derechos humanos con el poder de las armas”.  

 

El líder indígena agregó que: “Esta es la ratificación en Colombia de la propuesta presentada ante la ONU, la cual se debe constituir en un agente de paz. Seguiremos trabajando dentro de nuestros territorios para fortalecer estos mecanismos con la fuerza y sabiduría de nuestros Mamos (médicos tradicionales)”  

 

Esta expresión de resistencia la adelantan niños, mujeres, hombres y ancianos indígenas Nasa, guambianos, kokonucos, totoroes y yanaconas, campesinos y comunidades negras en 14 cabildos indígenas del norte del Cauca. Para sus líderes: el proceso de resistencia se originó en el mismo momento de la primera invasión española, siendo la Cacica Gaitana, Juan Tama y Quintín Lame los referentes heroicos de nuestra historia”.

 

Los guardias no reciben remuneración alguna, es un esfuerzo voluntario y consciente en defensa de su cosmovisión y de la pluriculturalidad. Entre sus principales logros se pueden destacar: a)  Liberación de secuestrados, como el alcalde de Toribío, Arquímedes Vitonás; b) Han evitado la incursión de grupos armados a los municipios, como también el reclutamiento forzado de jóvenes a sus filas; c) Prevención de agresiones y masivos desplazamientos forzados de sus comunidades y de campesinos; d) Desmantelamiento de laboratorios de cocaína; e) El Congreso Itinerante y la marcha que movilizó a más de 60 mil indígenas el pasado mes de septiembre desde Santander de Quilichao, Cauca, hasta la ciudad de Cali, Valle, en desarrollo de "la gran minga por la vida y contra la violencia", entre otros.

 

También hubo menciones especiales para la Asamblea Municipal Constituyente de Tarso y la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades) de Medellín.

 

En total fueron 98 las postulaciones recibidas este año por la secretaría ejecutiva provenientes de diversas regiones del país. Se destacan proyectos productivos y de desarrollo sostenible, cuyos actores principales son comunidades indígenas, desplazados y comunidades afectadas por el conflicto armado.

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