Una "Común-Unidad por la Vida", reza el lema de la iniciativa que se condensa en el Acuerdo generacional 2030, firmado recientemente por unos 20 líderes políticos jóvenes y la Concejal indígena Ati Quigua.

Esta iniciativa de Rodrigo Pombo, busca generar escenarios y comportamientos políticos que dignifiquen y reivindiquen la acción política, la transparencia, la generación de consensos y el diálogo abierto y permanente entre los diversos actores nacionales.

Se trata de una propuesta de alternativas de cambio a la actual situación política nacional, caracterizada por el conflicto armado, la parapolítica, la indebida administración de justicia, la corrupción, la pobreza, la insostenibilidad ambiental del modelo de desarrollo imperante, la excesiva concentración de la tierra, entre otros problemas, que hacen necesarios nuevos tipos de actuación política y social.

El acuerdo se basa en ocho puntos: 1. El rechazo enfático al uso ilegal de la fuerza; 2. El respaldo al debate franco dentro de los institucionales cauces democráticos; 3. La creencia en la primacía del bien común sobre el interés particular; 4. La misión generacional de desterrar para siempre la pobreza del foro nacional; 5. Hacer política con altura, es decir, combatir con las ideas, no contra las personas; 6. Tener conciencia histórica, no intereses mezquinos y superfluos que impiden ver un futuro lejano dentro de la legalidad; 7. No con el uso de la fuerza e intimidación de las armas, sino con el ejemplo de las acciones generosas, ni con acciones anquilosadas en prácticas individualistas; 8. Mediante un liderazgo de personas preparadas y comprometidas con el fruto de su trabajo, no con la mediocridad y superficialidad como bandera de trabajo.

Ati Quigua consideró este acuerdo generacional como una oportunidad para despersonalizar y desarmar el debate en torno a lo público, que abre la posibilidad de discutir en torno a las ideas, los proyectos y las concreciones de país, dejando de lado los ataques frontales hacia los individuos que pervierten el arte del hacer política.

Tras dos siglos de violencia bipartidista y radicalización de posturas políticas en torno a la extrema derecha o la extrema izquierda, según la concejala la juventud Colombiana debe empezar a asumir una responsabilidad histórica frente a temas como la protección del agua, la tierra y la interculturalidad, que hacen parte de la trama que sostiene y garantiza la vida. Temas sin color político, sin determinaciones ideológicas, religiosas ni raciales, pero que labran camino hacia la consolidación de un Estado plurinacional y una sociedad intercultural en donde la política como ejercicio, no sea reducida a las actuaciones de los representantes electos, sino que sea entendida como el arte de la convivencia pacífica y armónica del ser humano con su entorno.

De esta manera, la visión ancestral de la Concejala difiere de la dimensión tradicional de la política. En los ocho puntos contenidos en el documento Acuerdo Generacional, la concejala ha introducido una visión de desarrollo del país donde las estructuras del mercado, la economía o el Estado, estén al servicio de la vida y no la vida al servicio de las estructuras.

Es por ello que propone que la agenda política nacional dé un vuelco hacia un encuentro ancestral identitario donde el agua, la tierra y la interculturalidad se conjuguen para forjar un nuevo camino y fortalecer el principio rector de respeto a todas las formas de vida.

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