Mejorar las condiciones de vida de su comunidad indígena fue el camino de vida escogido por esta mujer Pijao, cuyos esfuerzos han quedado plasmados en las gestas de su pueblo.

Ella se ha vestido con los más variados trajes y sombreros de lideraza indígena tolimense: el de gobernadora de resguardo, el de fiscal, el de guía inspiradora de otras mujeres para trabajar por la salud y la educación de sus comunidades, o el de política promoviendo la visión de futuro de la organización a la que ha pertenecido desde siempre, cuando empezaron a organizarse para recuperar las tierras perdidas durante todas las violencias, y en especial durante la liberal conservadora de los años 50.

El pensamiento de Manuel Quintín Lame, el indio que bajo de la montaña, se le metió en el cerebro y en las entrañas, le sirvió de luz para emprender con otros, Alfonso Capera, Agustín Palomino, Antonio Yara… el camino de organización comunitaria y fundar el Consejo Regional Indígena del Tolima, en 1980. Desde entonces se ha dedicado a la recuperación de lo ancestral Pijao, "buscando los caminos de la humanidad y de nuestros derechos". Según Edelmira, sus padres también ejercieron una influencia determinante en su camino, pues “luchando por la tierra y los derechos que les pertenecían, fueron perseguidos por policías, militares y terratenientes". Ahora, ella también sufre los impactos del conflicto y con tristeza recuerda cómo ha visto “caer a muchos de sus “compañeros: mataron a unos, y mandaron a otros a la cárcel.”

“En la vida hay que levantar la bandera y mantener la lucha, enseñar a los compañeros la historia…”, dice Edelmira, quien reconoce que falta mucho trabajo para "empezar a concienciar a la gente, para que se den cuenta de la situación y fijar un plan común”.

El protagonismo masculino que predominaba antes en los movimientos indígenas se ha visto invadido por la fuerza de mujeres que, como Edelmira, trabajan sin tregua para obtener la tierra y el reconocimiento como personas con derechos. "Luchamos, o si no el mundo nos viene encima, con tanta problemática, tanto hombres como a mujeres", dice Edelmira, la luchadora incansable.

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