18 mujeres indígenas fueron reconocidas por la Onic como ejemplos de resistencia, en la II Asamblea Nacional de Mujeres Indígenas Orfa Mary Bubú.

“Las mujeres indígenas vivimos el impacto desproporcionado del conflicto armado, etnocidio y exterminio que azota a nuestros pueblos y territorios se ensaña de manera particular contra nosotras las mujeres…”, II Asamblea Nacional de Mujeres Indígenas 2009. Asentamiento Cajones, Florida, Valle del Cauca, Noviembre 2009

La historia de la resistencia Indígena es la historia de nuestras mujeres indígenas, gestoras de vida y de conocimiento ancestral. Ellas han parido sus hijos y en algunos casos los han visto morir en las luchas de reivindicación o a causa del conflicto, hay quienes han perdido sus esposos y han llevado a cuestas la carga de sacar sus hijos adelante y formarlos en los procesos y en su cultura, otras han sacrificado su vida por defender los derechos, el territorio y la dignidad de sus comunidades y pueblos. Para ellas nuestra fervorosa admiración y gratitud.

Las mujeres indígenas “somos trasmisoras del legado espiritual, el pensamiento y la identidad cultural de nuestros pueblos”, afirma Dora Tavera, indígena del Pueblo Pijao hoy al frente del proceso de mujer indígena nacional.

Respondiendo a este propósito y a la misión de las autoridades Indígenas plasmada en el VII Congreso Nacional Indígena, Onic, de 2007, la consejería de Mujer, Familia y Generación, en cabeza de la consejera Dora Tavera, convocó y realizó la II Asamblea Nacional de Mujeres Indígenas “Orfa Mary Bubú”, nombre concedido en honor a esta destacada mujer, impulsora del proceso organizativo indígena del Valle del Cauca, departamento anfitrión de la Asamblea.

En este sentido el Sistema de Información, Investigación y Comunicación de la Onic con el apoyo y orientación de la Consejería de Mujer, Familia y Generación, presenta no una, sino seis historias que plasman toda una historia de procesos, luchas y vidas.

La Asamblea, una experiencia enriquecedora y un gran reto

“El sueño que tengo es que todos: mujeres, hombres, jóvenes, anciano y niños fortalezcamos nuestra identidad cultural”, Mariela Lana.

La II Asamblea se destacó por la concurrida participación de mujeres de todo el país, quienes llegaron con gran expectativa y con mucha satisfacción se fueron; “fue la gran experiencia de mi vida”, sostuvo una joven del pueblo embera chamí, quien recibió “la misión de ayudar a posicionar el tema de mujer en su región y replicar mucho conocimiento adquirido en la Asamblea”.

Por su parte la consejera Dora, sostuvo, “estoy muy contenta, por la convocatoria y la asistencia; llegaron todas las mujeres de los pueblos que hacen parte de la Onic, (a excepción de las Awá y U’wa). Invitamos, también, mujeres que tienen mucha experiencia en los procesos, lo cual motivó mucho a las mujeres que apenas comienzan con toda una responsabilidad en el tema de mujer… en las propuestas las mujeres desbordaron; siempre se han caracterizado por eso, propuestas serias y sobre todo de adquirir compromiso”.

La Asamblea -realizada en la comunidad Nasa de Cajones, municipio de Florida-, puso en evidencia la grave situación de Derechos Humanos que viven las mujeres y en general los pueblos indígenas, las sistemáticas violaciones contra las mujeres: agresiones, persecuciones, violaciones, ultrajes, estigmatizaciones, abusos verbales y carnales por parte de los actores armados legales e ilegales y, en muchos casos, la discriminación externa e interna de sus comunidades, pues es evidente que todavía reina el machismo en varias comunidades.

Otro aspecto que hizo de esta Asamblea una experiencia enriquecedora fue el énfasis cultural-ancestral y espiritual que las mujeres compartieron, generosamente, como parte de la recreación, construcción y recuperación de la memoria histórica.

En ese sentido la Autoridad Nacional de Gobierno Indígena, Onic, brindó un homenaje de reconocimiento a las “mujeres resistentes”, quienes han entregado sus vidas al proceso de las mujeres y pueblos indígenas del país. Seis mujeres recibieron el premio en la Asamblea: Mariela Lana, Clemencia Herrera, Ana T. Zapata, Jimena Figueroa, Aida Quilcue y Blanca Andrade, pero el homenaje fue para 18 mujeres[1].

Todas recibieron el acto simbólico como un estimulo al esfuerzo colectivo -gracias a sus comunidades-, como reconocimiento a la historia y al legado ancestral de quienes las precedieron en la lucha…

Pero ese cumulo de sabiduría que nos legaron las mujeres viene acompañado de grandes retos; la implementación de megaproyectos en sus territorios, la exclusión en las políticas públicas, la militarización y el desplazamiento que generan violaciones a la vida y los derechos son obstáculos no menores que tendrán que afrontar los pueblos indígenas; las mujeres además de víctimas de estos fenómenos, asumieron el compromiso de trabajar para prevenir afectaciones humanas o territoriales que se puedan presentar… pero dejemos que sean algunas de ellas desde su experiencia quienes no los cuenten

Un Premio a la Vida

“Exalto la fuerza de Dora Tavera, ella a pesar de su juventud le auguró mucho trabajo y mucho empeño para superar los obstáculos que afronta, hoy, la mujer indígena”, Blanca Andrade

Mariela Lana, la perseverancia por la identidad cultural de un país

Esta mujer embera dovida “ha vivido para a orientar su comunidad, el movimiento indígena y a su esposo, el emblemático líder nacional Alberto Achito”, aseguró la consejera Dora, en la entrega del premio. Mariela es chocoana, del Alto Baudó, según varias mujeres que le conocen, le respetan y le admiran ella le ha dedicado mucho tiempo a su comunidad y organización, “ha tenido la sabiduría para orientarnos, ella ha apoyado a quien lo necesite en momentos difíciles”.

Hoy coordina el Centro educativo Indígena Agroindustrial Armando Achito (en homenaje a este líder víctima de la violencia) en el municipio de Jurado, una de las regiones del departamento más afectada por el paramilitarismo y las plantaciones de palma aceitera. Mariela Dice que:

“Lo más duro ha sido cuando asesinaron a Armando Achito, delante de todos, es un dolor que me motivó más a estar en este proceso… cuando se violan los derechos de la mujer es muy duro… he salido a capacitarme pero he vuelto a trabajar en la comunidad. El sueño que tengo es que todos mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, fortalezcamos nuestra identidad cultural.

Pienso que el reto de la mujer indígena está en fortalecer la identidad cultural; ese ha sido mi interés y mi curiosidad para apoyar esto en la comunidad… A futuro las mujeres indígenas debemos manejar la parte política, organizativa (gobierno propio) y políticas públicas.

De la Asamblea pienso que es una forma de fortalecer y capacitar a las mujeres; estamos analizando la situación que vivimos y es muy importante, pues planteamos nuestras necesidades. El Premio es reconocer nuestra labor dentro del proceso, lo que se hace no por ganar réditos, sino por compromiso”.

Ana Tulia Zapata, La constancia de un legado sobrepuesto al dolor

“Hija del Gran Pueblo Nasa”, dice esta mujer que vivió y fue parte de la historia del proceso organizativo en el Cauca, oriunda del resguardo Huellas, municipio de Caloto donde se han gestó gran parte de la recuperación de tierras para los Nasa del Norte del departamento.

A sus años, es tal vez la más anciana de las homenajeadas, con más de 60 años de vida, de lucha y de entrega colectiva carga con un largo historial de participación comunitaria: ha sido capitana, gobernadora, coordinadora programa mujer, ganadora del reconocimiento de “mujer de éxito” en categoría en educación, formadora de cuatro hijos. También ha recibido el reconocimiento “Maestra de la Sabiduría” de la cátedra Unesco, y ha sido integrante del consejo de mayores del Cric; líder de su comunidad.

Ana Tulia, hija de una autoridad tradicional, su padre, su mamá fue médica tradicional, fueron ellos quienes desde el fogón la enseñaron a vivir en comunidad; pero se lamenta por haber estudiado en un colegio de monjas donde perdió muchos valores, aunque también ganó experiencias para enfrentar este tipo de abusos.

Participó desde los 70 en las luchas por la tierra en el Cauca, fue testigo del proceso de formación política y jurídica que asumieron tanto ella como la mayoría de quienes estuvieron ene le proceso, fue una de las cofundadoras del Cric y de su plataforma de lucha. En su caminar fue conociendo la dicha de ver cómo avanzaba la reivindicación de los derechos de sus hermanos, pero también padeció la pérdida de su esposo a quien fue asesinado en la gesta por la tierra.

En su historia reposa el capitulo “encarar” a los grupos armados como la guerrilla de las FARC, grupo con el cual “tuvimos que dialogar para poner las cosas claras y darles a conocer nuestra autonomía frente a la guerra”. Ana Tulia, quien hoy coordina el proyecto de vida o Plan de Vida de su resguardo, considera fundamental acompañar y educar a los jóvenes, plantea el panorama de la mujer indígena como complejo, “pero son ellas la esperanza del cambio.

Son muchas las dificultades que aparecen para las mujeres y nosotras mismas tenemos que trabajar para enfrentarlas. Hay que tener en cuenta a muchas mujeres que han luchado y aportado en este proceso y no están en la historia.

Considero que el mayor problema que afronta la mujer indígena, es la misma discriminación que se cierne contra los pueblos indígenas, “somos doblemente discriminadas, desde la sociedad y en la comunidad; por un lado porque somos mujeres pobres, y por otro todavía perdura el machismo

Hay que trabajar mucho para ir incidiendo desde el hogar a los niños, pues en nostras está su crianza y si sabemos inculcar la igualdad tanto en las labores domesticas como en los procesos pienso que los muchachos van a ser diferentes; a veces criticamos mucho y las mujeres también somos machistas, de pronto por ignorancia o por vivir en este tipo de sociedad machista, hay que incidir desde el hogar para que empiece a cambiar la sociedad.

Esta Asamblea, es un gran avance de todo el trabajo, personalmente pienso que el trabajo que hemos hecho no se ha perdido; es un gran logro el trabajo que se hace pensando en el bien colectivo…

Clemencia Herrera, Huellas de un legado ancestral

Soy “hija del Pueblo Huitoto del Gran resguardo Predio Putumayo de la Chorrera Amazonas”, dice mientras enseña el reconocimiento otorgado por la Consejería de Mujer, Familia y Generación de la Onic, el cual considera como el mejor premio que haya recibido en su vida.

Clemencia, madre de dos hijas, es representante de las mujeres huitotos a nivel nacional, ha estado siempre en los procesos organizativos, empezó siendo relatora, estuvo en el rescate del territorio, ayudo a que fuera propiamente de su pueblo, fue profesora desde que se fundó el colegio indígena en la Chorrera, luego continúo en el proceso organizativo. Ha estado en todo el territorio, ha visitado todas las comunidades, “nos ha dado la mano, nos ha dado a conocer el proceso de la mujer”, asegura una de sus compañeras.

Conocedora y trasmisora de su cultura, su formación es casi que empírica aunque cuenta con una carrera técnica, “aprendí desde la chagra, desde el fogón, de los ríos, de los conversatorios y largas caminatas por la selva acompañada de mis mayores…

Luego que Salió de su comunidad ha estado en los espacios nacionales organizativos y políticos, primero en la COICA como impulsora de la defensa de la Biodiversidad, luego en nuestra organización de la Onic se enfrascó de lleno en la defensa de los derechos humanos y territoriales, fiel a la cosmovisión indígena organizativa.
Hoy desde la Alianza Social Indígena impulsa la formación política tanto para pueblos indígenas, como no indígenas, Clemencia recomienda desde su experiencia algunos consejos para las mujeres que hoy se forman, dice que la vida es la mejor escuela...

“Se es líder no sólo desde los cargos, sino desde donde estemos, nos forzamos el liderazgo, hay que estar metidas en muchos espacios, en otros hay que ser prudentes, quedarse calladas…

Hay que formarnos, hay que preparar a la nueva gente, mi hija de 12 años se está preparando conmigo, hay que hablar con los hijos todos los días… Debemos decir lo que sentimos y participar más en los espacios de decisión y tomar decisiones a favor de las mujeres o en lo que queramos; volvamos nuestro discurso algo práctico.

Trabajemos desde nuestra propia identidad, participemos en la parte electoral, y ejerzamos la gobernabilidad de manera transparente. Hay que participar para hacer realidad los sueños de los pueblos indígenas.

El Reto más grande es empezar a que muchas mujeres estemos en los espacios de toma de decisión y poner es practica el ejercicio de los derechos constitucionales dentro de las leyes…”

Blanca Andrade, la vida un camino… un maestro

Otra gran luchadora del Pueblo Nasa, Autoridad tradicional en el resguardo Piayá, Zata Maquigue, municipio de Caldono, actualmente coordinadora nacional de la mujer en el Comité de ética de la Alianza Social Indígena, integrante del Consejo de Mayores el Cric, acompañante del proceso de las mujeres, madre de 8 hijos, le han asesinado tres esposos, orientadora y fundadora del proceso Cric.

A sus años Blanca no pierde el vigor, su larga trayectoria en el proceso de lucha le ha convertido en una mujer admirada y ejemplo de valor y valores, conoce el Cuaca ancestral y el proceso organizativo como conocer cada palmo de su casa y aunque ya con muchos años dice que hay que disfrutar la vida y pronto contraerá nuevamente matrimonio, eso sí de acuerdo a los usos y costumbres de su comunidad.

Fundadora del Cric, y conocedora de la historia indígena y colombiana, su esposo fue vicepresidente de la Onic, recorrió y recorre el país en y por la defensa de los derechos indígenas y la dignidad humana y territorial.

Su historia en recuperación de tierras va desde la finca San Fernando, la hacienda Muñoz en Tierradentro, la mina de Cobalongo en López Adentro, la Hacienda del Guaico Adentro en Caldono, vereda Siberia hasta la conocida hacienda el Japio….

Blanca ha sido víctima de la violencia de Estado, el ejército asesinó a su primer esposo; “el ejército lo cogió y en el páramo lo desaparecieron”. De la Asamblea piensa que es un avance de la mujer para dar ánimo y ejemplo a la mujer joven,

“Me siento muy orgullosa de luchar contra los obstáculos de la mujer, el abandono del Estado, la discriminación y programas que intentan bajar la organización de la mujer. Exalto la fuerza de Dora Tavera, ella a pesar de su juventud le auguró mucho trabajo y mucho empeño para superar esos obstáculos

El premio, que recibí, más que un cartón es un reconocimiento de corazón al sacrificio y aporte; es un orgullo de que nos tengan en cuenta a pesar que hemos participado desinteresadamente, no trabajamos por palta, sino por la defensa de nuestra cultura y nuestro derechos, me siento muy agradecido y exalto que la organización nacional haya avanzado en solidaridad…”

María Ximena Figueroa Olaya, reencuentro con un proceso

Del Pueblo Pijao. Se conoció con Dora en el proceso del Crit, se inicio en una escuela de “gestoras del desarrollo” de esta organización del Tolima, fue gobernadora, inicio el programa mujer del Crit… madre de un niño de cuatro años, siendo muy joven ha dejado grandes enseñanzas. Ahora está en su comunidad y sigue animando.

Por su trabajo se ha ganado la confianza de la comunidad, empezó siendo muy activa en la comunidad y la gente empezó a delegar cosas pequeñas, luego en espacios municipales, siempre tuvo el respaldo de la comunidad, hasta darle la oportunidad de ser gobernadora, se ganó la confianza no dando lugar a decepciones, por eso las comunidades la reconocen como líder…

Siguió al pie de la letra el consejo de su abuela y abuelo: de consultar siempre a la comunidad antes de tomar cualquier decisión. Estuvo en la regional en el programa mujer, luego entró en el tema de medicina tradicional, fue duro porque otros indígenas pijaos, grandes líderes, la criticaban.

También ha sido directiva de la Onic; en 2003 fue nombrada coordinadora del área de Planeación y Finanzas (hoy consejería), dice que es necesario para las organizaciones fortalecer la parte administrativa; ser fuerte en lo político y también en lo administrativo y financiero.

Considera un logro que las organizaciones aprendieran a administrar con trasparencia y honestidad. “De mi trabajo en la Onic -dice- quedaron manuales de funcionamiento y procedimiento, quedó un equipo consolidado”. Exalta la labor del trabajo de la Onic administrativamente, “que la Onic haya recibido reconocimientos en las auditorias me enorgullece mucho pues es el fruto de haber sembrado una semilla en esa dirección”.

Sueña que las mujeres indígenas pijaos, tengan auto sostenibilidad económica, resalta la importancia de reafirmar la cultura y recomienda que empiecen a escribir para no perder la memoria.

“El reto más grandes para las mujeres del futuro es lograr armonía y equilibrio en el territorio; algunos están desequilibrados por el saqueo de recursos por parte de las multinacionales, el reto es cómo lograr que el territorio conserve esos recursos y esa armonía, porque la Madre tierra es la que nos provee todo y las multinacionales la están acabando; en ese sentido debemos preparar a las futuras generaciones a defender los derechos territoriales…

Esta Asamblea es un espacio de apropiación para que cada mujer coadyuve a orientar la comunidad y a posicionar el tema mujer. El reconocimiento es de mucho estimulo, hace sentir que uno ha aportado algo al movimiento indígena y ha sido gratificado simbólicamente; agradezco mucho a la Onic y a mis padres y comunidad… hay que seguir aportando y construyendo memoria”

Aida Marina Quilcue Vivas, la Cacica del nuevo milenio

Esa “gran mujer”, manifestaron varias mujeres presentes en la Asamblea; “la líder, la consejera, la mayora, la frentera, la mujer resistente, madre y esposa; hija y ejemplo de resistencia y dignidad”, dicen de ella no sólo las mujeres sino los hombres. En 2008 recibió el premio Mujer como la Cacica del nuevo Siglo y nuevo milenio.

Su trayectoria ha sido larga y difícil, pero valerosa y admirable. Fue la primer mujer en tomar las riendas del Consejo Regional Indígena del Cauca, un reto grande y costoso, “de este proceso salgo viuda y perseguida por el gobierno”, aseguró muy conmovida, en febrero pasado cuando entregó su cargo. La v consejería de Mujer de la Onic, hoy exalta, los sacrificios de una mujer que ha querido ver un país digno, soberano y justo, aunque esto le haya costado mucho dolor y sufrimiento.

Con su voz, concluimos y entregamos a los lectores este nuevo capítulo de “Voces de la Resistencia y la Esperanza”:

“En Colombia hemos vivido una situación de exterminio histórico, no sólo como mujer sino como pueblos; muchos pueblos han desaparecido y dentro de esa desaparición forzada las mujeres hemos sufrido la doble afectación, discriminación e invisibilización, hemos sido afectadas por el conflicto…

A través del papel de la mujer los pueblos se han identificado como un proceso colectivo y hoy se retoma ese escenario organizativo de participación; hoy muchas mujeres además de atender los asuntos de casa atienden asuntos de organización, mujeres guardias, autoridades y dirigentes…

Hay un gran obstáculo para la mujer indígena: si la mujer comete cualquier error nos juzgan muy rápido y no los cobran muy caro, lo que no sucede con los hombres… Además a la mujer le corresponde liderar a los jóvenes, orientar los procesos; pues además de parir hijos y ser madres somos las hijas de la Madre tierra.

Otro reto es la estigmatización de la mujer por parte del mismo Estado, que para mi caso la Fuerza Pública, el ejército asesinó a mi esposo, todo por ser mujer. Hubo una orden presidencial para asesinarme… porque logre liderar un proceso de opinión nacional con la Minga de Resistencia… Hoy la Fiscalía tiene claro que detrás del asesinato de Edwin, mi esposo, hay un autor intelectual de la Fuerza Pública o del gobierno…

Somos consientes que en este proceso las mujeres indígenas sufrimos persecución y señalamientos. En este sentido en el marco de construir un proceso, una organización debemos estar mujeres y hombres en el ejercicio de defender los derechos y la dignidad

Agradezco este reconocimiento de las Mujeres de la Onic, que obedece a un esfuerzo muy grande que venimos haciendo los pueblos indígenas en la defensa de los DDHH y la dignidad lo atribuyó a mi comunidad y a mi pueblo; lo que hace la Onic es justo eso: reconocer este proceso colectivo de los pueblos”.


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[1] Además de las seis mujeres que asistieron al Acto Simbólico de Reconocimiento, éste también se hizo extensivo a 12 mujeres más que han gestado una semilla importante para la resistencia indígena y que por diferentes motivos no asistieron a esta Segunda Asamblea, pero también para aquellas que ofrendaron sus vidas, como en general para la mujer indígena estuvo dedicado este reconocimiento. Estos son los nombres de algunas de ellas: Doris Tizoy, Rosa Iguaran, Victoria Neuta, Helena Cupitra, Martha Ortiz, Nora Domico…

Comentarios   

0 #1 Abel 13-05-2017 15:38
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