Adaptado por CIMARRON del folleto APARTHEID. PROPAGANDA Y REALIDAD, de Donald Woods, con el apoyo de las Naciones Unidas. Junio de l986.

Todo el mundo conoció y condenó el apartheid, pero, por lo general en la actualidad, poco se sabe o se recuerda sobre sus detalles básicos. A continuación se resumen los principales elementos del apartheid y se describe su aplicación durante el siglo XX en todas las esferas de la vida en Sudáfrica.


 

Antecedentes:

El apartheid es un sistema de 317 leyes restrictivas sancionadas por Sudáfrica que limitan los derechos basándose en motivos de raza. En virtud de esta legislación los derechos civiles se reservan para menos de cinco millones de blancos y se niegan a más de veinticinco millones de personas negras. Esta batería de leyes, instituida oficialmente cuando asumió el poder en 1948 el Partido Nacionalista Afrikáner, sistematiza las leyes y costumbres de segregación racial existentes anteriormente para convertirlas en un código generalizado de disposiciones legales aciales a las que se añadieron otras a lo largo de los treinta años subsiguientes. Entre estas puede mencionarse la Ley de Zonas para Grupos, que determinó donde deben vivir las personas, y las leyes sobre bantustanes, mediante las cuales se relegan a las personas negras a zonas marginales en los límites de la Sudáfrica industrializada, lo que los priva eficazmente de la ciudadanía y permitía al gobierno blanco desentenderse de su desarrollo económico y social. El apartheid hacía de Sudáfrica el único país del mundo que había legalizado el racismo y hecho de la discriminación basada en el color de la piel la ley del país. Esto es lo que distinguía al régimen sudafricano de otros regímenes represivos.

Los derechos constitucionales:

Varias leyes que regían el derecho nacional al voto privaban a los personas negras de sus derechos civiles, les prohíban intervenir en actividades políticas y ejercer sus derechos democráticos. Se les permitía una forma limitada de derecho regional al voto en relación con los bantustanes o "territorio patrios". Los personas negras que se negaban a respetar las restricciones sobre

actividades políticas normales corrían el riesgo de caer presos o sufrir la muerte, y, desde 1963 más de cien presos políticos, detenidos por la Policía de Seguridad, habían muerto en prisión de muerte violenta. Decenas de miles de personas negras habían sido presos (muchos de ellos sin ser sometidos a juicio y sin que se les permitieran visitas de sus abogados, parientes o amigos) y miles más habían muerto en protestas políticas, muchos de ellos abatidos por las balas de la policía y los militares. Las leyes permitían al Gobierno de Sudáfrica detener indefinidamente a cualquier ciudadano sin someterlo a juicio. o coartar o exiliar a todo "disidente". El exilio ("banishment) entrañaba el destierro a un lugar remoto del país, y la coartación de actividades ("banning") entrañaba la prohibición del decreto estatal de viajar, escribir, hablar en publico, ser citado por la prensa, permanecer en una habitación con mas de una persona por vez. No había recurso legal ni derecho de apelación contra estos decretos.

El derecho de propiedad:

La ley prohibía a los personas negras la posesión absoluta de bienes raíces en la mayor parte de las zonas, prácticamente todas reservadas para propiedad exclusiva de los blancos. La Ley de Zonas para Grupos reservaba las mejores zonas urbanas, industriales y agrícolas para las blancos e incluso prohibía a los personas negras alquilar u ocupar propiedades en las zonas delimitadas para blancos sin permiso del Estado. En general ese permiso solo se concedía a los trabajadores domésticos, las mucamas o los jardineros que debían vivir en los suburbios blancos, pero ese permiso no se extendía normalmente a los cónyuges y el marido de una mucama corría el riesgo de arresto y presión si un inspector gubernamental lo encontraba pasando la noche en el dormitorio de su mujer.

Estas leyes formaban parte de la legislación de control de ingreso de personas, que tiene por fin limitar en número de personas negras que permanecían en las ciudades zonificadas para blancos. La Ley de Zonas para Grupos también prohibía a los personas negras ser propietarios de empresas comerciales en los lugares delimitados para blancos, y limitaba ese tipo de propiedad y los derechos de ocupación a los bantustanes y municipios negros.
Los municipios negros eran "ghettos" raciales que sirven como reservas de manos de obra de los trabajadores negros que necesitaban los empleadores blancos. Pero incluso dentro de los municipios negros las parejas casadas y las familias necesitaban permiso del Estado para vivir juntos. Las autoridades negaban estos permisos si consideraban que los miembros de la familia de los trabajadores eran "supernumerarios" y los obligaban a abandonar los municipios negros para mantener un número reducido de personas negras en las cercanías de las ciudades zonificadas para blancos.

Las leyes de pase:

El carnet de pase, que todos los sudafricanos negros mayores de 16 años debían llevar consigo en todo momento, era un librito parecido a un pasaporte, aunque más abultado por tener más páginas, donde figuraban la fotografía, las impresiones digitales, los detalles personales del empleo, el permiso para encontrarse en determinada parte del país, la clasificación para trabajar o para buscar trabajo en la zona, y los informes de los empleadores sobre el desempeño y la conducta en el trabajo del portador.

El carnet de pase es una espada de doble filo que pueden esgrimir tanto el Estado como el empleador blanco. Si un empleado disgustaba al empleador y este se negaba a asentar su aprobación en el carnet para el periodo de que se trate, el derecho del empleado de permanecer en la zona corría peligro. Los funcionarios gubernamentales podían también expulsar al trabajador de la zona con solo asentar en el carnet su opinión desfavorable. Este asiento, llamado "asiento de expulsión", podía hacerse en cualquier momento, por cualquier motivo y sin ninguna explicación. La familia del trabajador que había sido objeto de un "asiento de expulsión" perdía también su derecho a permanecer en la zona y podía ser desalojada y exiliada a un bantustan.

Las personas negras no solo debían tener un carnet de pase, debían llevarlo constantemente consigo. Olvidarse de ponerlo en el bolsillo, traspapelarlo o perderlo en un robo, podían correr el riesgo de arresto y prisión. Todos los años se arrestaban más de 250.000 personas negras por delios técnicos relativos a las leyes del pase.

La educación:

La Ley de Educación de los Bantú se proyectó, como lo explicaba el Ministro H.F. Verwoerd, su patrocinador, para que los negros tuviesen distintas expectativas y aspiraciones que los blancos. Las diferencias debían ponerse de relieve durante el periodo de escolaridad, por ello se reservaban para los niños y jóvenes negros escuelas separadas con distintos cursos de estudio. El hincapié debía hacerse en la educación técnica, para prepararlos en el desempeño de las labores prácticas, no en el de las labores profesionales a las que aspiraban numerosos blancos. Las leyes de reserva de puestos reservan los mejores empleos para los blancos, y como lo señalaba el Ministro Verwoerd, puesto que los personas negras solo se tolerarían cerca de las zonas blancas si se les necesitaba para atender las necesidades de los blancos, deberían capacitarse principalmente como artesanos, comerciantes y trabajadores semiespecializados para poder rendir el máximo beneficio a la economía nacional.

Las relativamente pocas personas negras que aspiraban a alcanzar niveles superiores de educación eran segregadas en "universidades para negros" en virtud de una ley llamada irónicamente Ley de Extensión de la Educación Universitaria. De acuerdo con un estudio que realizó una fundación con sede en Johannesburgo, solo el 14% de los niños negros llegaba a nivel de escuela secundaria, y un porcentaje menor aún al nivel universitario.

La salud:

Los blancos contaban con un médico por cada 630 personas; los personas negras, con uno por cada 91.000. En las regiones rurales, en las zonas delimitadas para ocupación negra, la relación era de un médico para cada 174.000 habitantes. A pesar de la riqueza de minerales de Sudáfrica, la pobreza rural exigía el sacrificio de las vidas de dos de cada cinco niños negros antes de que cumplieran los cinco años de edad.

La ciudadanía:

Se acaba de conceder a los grupos de población clasificados como "coloured" (de raza mixta) e "indio" (de ascendencia india) sus propios parlamentos racialmente exclusivos, aunque el parlamento blanco seguía teniendo la autoridad general. La política del Gobierno era excluir de la ciudadanía de Sudáfrica a la mayoría negra haciendo a las personas negras ciudadanos de los territorios de los bantustanes, que habrían de declararse estados independientes con límites establecidos por consideraciones étnicas. El objetivo final era tener pocos ciudadanos negros o ninguno. Se alcanzaron a crear cuatro "Estados" independientes Transkei, Ciskei, Venda y Bophuthatswana, que segregaban a ocho millones de personas negras.. Solamente Sudáfrica reconocía a esos territorios como Estados independientes y soberanos.

La discriminación sexual:

De acuerdo con la Ley de Inmoralidad y la Ley de Matrimonios Mixtos, con sus enmiendas, se cometía un delito cuando una persona se casaba con otra de raza distinta, o cuando, según probanzas, ha tenido o tiene intenciones de tener relaciones o experiencias sexuales con una persona de raza distinta. En abril de 1985 el Gobierno d Sudáfrica anunció que iba a abolir estas leyes sobre cuestiones sexuales, pero nunca lo hizo.

Los deportes:

A pesar de varias normas que permitían la integración en el campo de deportes de las categorías superiores de los deportes más visibles, la mayor parte de los deportistas sudafricanos estuvieron segregados racialmente, porque todas las escuelas estatales en Sudáfrica están segregadas y porque más del 97% de los escolares sudafricanos practicaban deportes solo como miembros de equipos unirraciales.
En los niveles superiores, donde se permitía la integración de los equipos, se eximía a los negros que participaban en ellos del cumplimento de las disposiciones del apartheid en relación con los acontecimientos o con el medio ambiente del club o equipo respectivo. Fuera del estadio retornaban a las imposiciones del transporte segregado, las viviendas zonificadas por raza, las leyes de pase, la prohibición del voto, los campos deportivos de inferior calidad, la mala nutrición, las inferiores condiciones de vida y las instalaciones inadecuadas. Estos son los motivos por los que la mayor parte de las asociaciones representativas de los negros en los deportes pedían que se mantuviera el boicot internacional contra el deporte sudafricano hasta que se eliminaran todas las leyes del apartheid.

La etnicidad:

Para encubrir el hecho de la existencia de las de 25 millones de surafricanos negros sin derecho a voto, el Gobierno sudafricano había clasificado todos los personas negras como miembros de ciertas "tribus" y había decretado que cada una de las principales "tribus" designadas se considerara como "nación", con su propio territorio nacional en los bantustanes, independientemente de que los "miembros de la tribu" así designados vivieran o no en el territorio. De tal modo se decretó que cinco millones de Zulúes tenían derecho solamente en relación con Zuzulandia (KwaZulu); cinco millones de xhosas en relación con Transkei y Ciskey, y de igual modo los Swazi, los Ndebele y los demás grupos, basándose en la teoría de que cada uno de ellos tenía un idioma y una cultura diferentes. Sin embargo, esta aseveración es en gran parte falsa. El zulú, el xhosa, el Swazi y el ndebele son todos idiomas nguni que forman parte de la principal cultura negra de África meridional.

Las prisiones:

Sudáfrica, con 31 millones de habitantes, tenía 118.000 presos. Por habitante es esta la población penal más alta del mundo. Sudáfrica tiene también la tasa oficial de ejecuciones mayor del mundo. Pero es la tasa no oficial de ejecuciones, la tasa de las muertes de presos políticos jamás sometida a juicios la que nos da las estadísticas más sombrías. Hasta septiembre de 1985, más de cien presos políticos habían muertos de muerte violenta mientras estaban bajo custodia de la policía de seguridad, esperando ser interrogados.

La oposición:

En Sudáfrica, la oposición capaz de desafiar efectivamente al Partido Nacionalista Afrikáner gobernante movilizando el apoyo de la mayor parte de los sudafricanos, estaba prohibida por ley.

Los principales movimientos políticos que contaban con el apoyo de la población negra, el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica y el Congreso Panafricanista de Azania, han sido ambos declarados fuera de la ley. Los movimientos de oposición que trataban de funcionar dentro del ámbito de la ley, como la organización global llamada Frente Democrático Unido, habían sido constantemente acosados por la policía y las fuerzas de seguridad, y sus líderes han sido arrestados. Hasta septiembre de 1985 varios disidentes prominentes habían muerto de muerte violenta en tiroteos, accidentes automovilísticos y explosiones; otros 46 estaban acusados de alta traición.

Asi era el sistema racista del APARTHEID en suráfrica. A este monstruo fue que se enfrentó MANDELA al frente de millones de luchadores por los derechos humanos, la dignidad, la democracia y la libertad del pueblo surafricano negro. 

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